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Estudio CITRAB: la desocupación de la Generación Z casi duplica la tasa nacional y llega a 18,5%

El informe «Desocupación por generaciones en Chile», elaborado por CITRAB (UDD – Los Héroes) en base a la Encuesta Nacional de Empleo del trimestre abril-junio de 2026, muestra que la tasa de desocupación nacional llegó a 9,4%. Los jóvenes de la Generación Z son los más golpeados, con una tasa de 18,5%, mientras que uno de cada cinco desocupados de esa generación busca trabajo por primera vez.

La desocupación en Chile no golpea por igual a todas las generaciones. Así lo revela el informe «Desocupación por generaciones en Chile: características y búsqueda de empleo», elaborado por el nuevo Centro de Conocimiento e Investigación del Mundo del Trabajo (CITRAB), creado en alianza entre la Facultad de Gobierno de la UDD Caja de Compensación Los Héroes. Con datos obtenidos a partir de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) correspondiente al trimestre abril-junio de 2026, el estudio muestra que, mientras la tasa de desocupación nacional se ubicó en 9,4%, equivalente a 980.270 personas, la Generación Z registró una tasa de 18,5% (343.483 personas), más del doble que las Generaciones Y y X.

Le siguen la Generación Y, con una tasa de 8,1% (354.300 desocupados), y la Generación X, con 7,2% (224.473). En el otro extremo se ubica la Generación Silenciosa y los Baby Boomers, con la menor tasa de desocupación del estudio: 5,4% (58.014 personas).

“La brecha que muestra este informe es preocupante: los jóvenes de la Generación Z enfrentan una tasa de desocupación que más que duplica la de las generaciones adultas. Esto refleja las dificultades que tiene este grupo para insertarse en el mercado laboral, ya sea porque buscan su primer empleo o porque sus trabajos suelen ser más precarios y de menor duración”, señala Mauricio Apablaza, director académico de CITRAB.

Si se observan los números absolutos, es la Generación Y la que concentra el mayor número de personas desocupadas del país, con 354.300, seguida muy de cerca por la Generación Z, con 343.483. La diferencia se explica por el tamaño y la tasa de participación laboral de cada generación: al ser un grupo etario más numeroso y con mayor participación en la fuerza de trabajo, la Generación Y aporta más desocupados en términos absolutos, aunque su tasa de desocupación (8,1%) es considerablemente menor a la de la Generación Z.

El informe detalla además, que dentro de la Generación Z un 78,7% de los desocupados (270.263 personas) corresponde a cesantes, es decir, personas que ya trabajaron y perdieron su empleo, mientras que el 21,3% restante (73.220) busca incorporarse al mercado laboral por primera vez. Esto significa que, aproximadamente, uno de cada cinco jóvenes desocupados de esta generación nunca ha tenido un trabajo.

“Que uno de cada cinco desocupados jóvenes esté buscando su primer empleo es una señal de alerta sobre las barreras de entrada al mercado laboral que enfrenta esta generación. No se trata solo de personas que perdieron un trabajo, sino de jóvenes que aún no logran dar el primer paso hacia la formalidad laboral”, afirma Apablaza.

El tiempo que demoran las personas en encontrar un nuevo empleo también varía según la generación. Si bien la mediana de búsqueda es de 3 meses en todos los grupos etarios, el promedio y el percentil 75, que da cuenta de las búsquedas más prolongadas, muestran diferencias relevantes. La Generación Z tiene el menor tiempo promedio de búsqueda, con 4,7 meses, seguida por la Generación Y (6,7 meses) y la Generación X (7,3 meses). La Generación Silenciosa y los Baby Boomers registran el promedio más alto, con 9,3 meses.

La misma tendencia se observa en el percentil 75: en la Generación Z, el 75% de los desocupados lleva hasta 5 meses buscando empleo, cifra que sube a 6 meses en la Generación Y, 7 meses en la Generación X y 10 meses entre la Generación Silenciosa y los Baby Boomers, lo que evidencia una mayor presencia de búsquedas prolongadas entre los trabajadores de más edad.

“Aunque los jóvenes tardan menos en promedio en encontrar un nuevo empleo, eso no significa que su situación sea mejor: muchas veces se debe a que aceptan trabajos más inestables o de menor calidad con tal de generar ingresos. En cambio, los trabajadores de mayor edad que quedan desempleados enfrentan búsquedas más largas, lo que golpea con fuerza sus ingresos y su proceso de ahorro previsional”, explica el director académico de CITRAB.

Accede al informe completo aquí.