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El Mercurio | Rodrigo Arellano se refiere a los próximos pasos para los partidos políticos con la ley de reforma al sistema político 

Aprobado el proyecto de reforma al sistema político, la iniciativa se encuentra actualmente en poder del Ejecutivo para su despacho al Tribunal Constitucional, el que debe hacer su control preventivo, por tratarse de una norma de rango orgánico constitucional (LOC).

Una vez resuelta la vista del TC, La Moneda procederá a promulgar y publicar el proyecto. Desde ese día comenzará la cuenta regresiva para que las colectividades adecuen sus declaraciones de principios.

De manera imperativa, las colectividades deberán “expresar su condena al establecimiento de un sistema totalitario, al uso de la violencia, propugnarla o incitarla como método de acción política. Asimismo, deberá afirmar su compromiso con la probidad y transparencia de la actividad política”.

Para ese objetivo, la norma considera un artículo transitorio que otorga un plazo de seis meses para el ajuste de la declaración de principios de las colectividades. Aunque la exigencia está vigente para todos los partidos, fue el PC el que se opuso a la adecuación tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, pero, ahora lo deberá hacer por ley, de lo contrario se expone a sanciones que podrían llegar a su disolución, según se lee en la Ley de Partidos Políticos ante incumplimientos.

Entre otras actividades partidarias del período, el PC llevará adelante su pleno y la Conferencia Nacional, la que deberá, entre otras materias, socializar las conclusiones que la colectividad sacó respecto del gobierno de Gabriel Boric, del que fueron parte y el que introdujo el artículo que ahora les causa resistencia a los comunistas.

(…) El vicedecano de la Facultad de Gobierno de la UDD, Rodrigo Arellano, aseguró que la condena de los totalitarismos y la violencia “es una norma súper legítima y que creo es bien necesaria para el sistema democrático. A los partidos que aspiran a representar a la ciudadanía se les puede exigir una definición inequívoca contra los sistemas totalitarios y contra la violencia como método de acción política. A mí no me parece que esto sea un chantaje (como apeló Juan Andrés Lagos), yo creo que esto es un mínimo democrático”.

Con su actitud, analiza el académico UDD, “el Partido Comunista vuelve a dejar al descubierto una deuda que mantiene cada vez que se discuten los valores democráticos. En vez de despejar cualquier ambigüedad, cualquier duda y condenar sin matices los totalitarismos, el Partido Comunista transforma dicha exigencia en una supuesta persecución ideológica”.