En la Facultad de Gobierno, la Subsecretaria General de la Presidencia repasó los cuatro pilares de la negociación política —gobernar, construir mayorías, construir acuerdos y los próximos desafíos— y usó la tramitación de la ley Escuelas Protegidas y la megarreforma pro inversión para explicar cómo el Ejecutivo saca adelante su agenda en un Congreso con la mayor fragmentación de las últimas tres décadas.
La Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo recibió este jueves 03 de septiembre a la Subsecretaria General de la Presidencia, Constanza Castillo, para la charla «Política sin manual: cómo se construyen acuerdos para gobernar».
Cientista política y magíster en Gestión de Gobierno de la Universidad Autónoma de Chile, Castillo ha trabajado en tres administraciones: se inició en la práctica profesional durante el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera, fue asesora y luego jefa de la División de Relaciones Políticas e Institucionales de la Segpres en el segundo gobierno de Piñera, y en marzo de este año fue nombrada Subsecretaria General de la Presidencia por el Presidente José Antonio Kast.
Desde esa experiencia, la subsecretaria estructuró su exposición en cuatro ejes —gobernar, construir mayorías, construir acuerdos y los próximos desafíos del Ejecutivo— y fue clara desde el inicio en advertir que no traía una receta cerrada: «No pretendo que se lo tomen como una receta universal ni un manual, porque precisamente la política no tiene una receta única. Es muy casuística, depende mucho del contexto», señaló.








Gobernar sin mayoría automática
Castillo explicó que un programa de gobierno es solo un punto de partida que choca con una realidad institucional concreta: ningún bloque cuenta hoy con mayoría propia ni en el Senado ni en la Cámara de Diputados. «Un programa por sí solo no sirve para gobernar, porque todavía queda en el mundo de las ideas. Transformar ese programa en resultados es una cadena bastante más compleja que tratar de implementarlo en línea recta», afirmó.
A ello se suma un Congreso especialmente atomizado: «Tenemos un Congreso con la mayor renovación desde las últimas tres décadas» y una alta fragmentación partidaria, con cerca de 22 o 23 partidos con representación parlamentaria. «Cualquier gobierno tiene que interactuar con 22 partidos», graficó. En ese escenario, dijo, la pregunta ya no es cuántos votos propios tiene el gobierno, sino «qué mayorías puede construir el gobierno para cada proyecto de ley», porque «cada proyecto tiene su propio mapa político».
Con todo, subrayó que la fragmentación no impide avanzar: durante este gobierno se han ingresado 46 proyectos de ley y se han despachado 32 impulsados por el Ejecutivo. «La fragmentación política puede hacer más difícil la tarea de gobernar, pero no necesariamente imposible avanzar», planteó.
Cómo se construye un acuerdo: el caso de Escuelas Protegidas
Para ilustrar el proceso que antecede a cada ley, la subsecretaria repasó la tramitación del proyecto Escuelas Protegidas, impulsado tras el homicidio de una inspectora en Calama, que buscaba habilitar la revisión de mochilas y la instalación de pórticos en establecimientos educacionales. El equipo negociador, liderado por la ministra de Educación, con Segpres en un rol de coordinación con los partidos, logró sumar a la DC bajo condiciones de mejoramiento técnico, mientras que con el Frente Amplio y el Partido Comunista las diferencias fueron ideológicas y no se resolvieron. «En esto no vamos a tener acuerdo porque para ti es una convicción y para mí también lo es, pero al revés. Eso hay que tenerlo claro cada vez que uno se sienta a conversar», explicó.
El resultado, dijo, fue un acuerdo que mantuvo el corazón del proyecto: «El proyecto se aprobó por amplia mayoría, pero esto que les cuento en un relato de cinco minutos fueron casi un mes y medio, con trasnoches incluidos».
La megarreforma, «la que más horas de sueño» le ha quitado
Consultada por los moderadores de la actividad, el vicedecano de la Facultad de Gobierno, Rodrigo Arellano, y el profesor de Formación de la Ley, Raúl Opazo, sobre cuál de los 46 proyectos ha sido el más difícil de negociar, Castillo no dudó: «Sin duda la megarreforma. En términos prácticos, en cinco meses aprobamos una megarreforma en un Congreso sin mayoría», dijo, recordando jornadas de trabajo hasta la madrugada: «Nos quedamos un día hasta las seis de la mañana despachándola de la Comisión de Hacienda».
La clave, relató, fue que el Ejecutivo tuviera absoluta claridad sobre sus límites no negociables, bajar impuestos e incentivar la inversión, y que a partir de ahí se abriera a escuchar a todo el espectro político, «desde el Partido Comunista hasta el Partido Libertario». Ese mismo principio, dijo, guía cualquier negociación: «Cuando tienes muy claro qué es lo que estás buscando, te sale más fácil sentarte en esa mesa y saber hasta dónde. Negociar y cumplir acuerdos no es ceder tus convicciones».
Sobre la confianza como condición de la negociación política, agregó: «Cuando tú adoptas un acuerdo en política, se debe cumplir a rajatabla (…) la confianza interpersonal es clave para saber con quién te estás sentando, y que cuando llegas a un acuerdo de palabra, sabes que se va a cumplir».
Oficialismo, oposición y la agenda que viene
La subsecretaria distinguió entre la negociación al interior de la coalición de gobierno y la negociación con la oposición, donde el orden recomendado es primero alinear a los propios y luego buscar acuerdos al frente. Consultada por críticas de su propio sector respecto de la reforma constitucional en seguridad, respondió que no las toma como algo personal: «Los partidos políticos, nuestros parlamentarios, tienen un rol de opinar, son los que tienen que salir a defender las políticas que impulsa el gobierno».
De cara a lo que viene, adelantó que el Ejecutivo buscará despachar entre septiembre y octubre el proyecto de cambio al sistema político, con sanciones para quienes cambien de bancada, entre otras normas ordenadoras, aunque aclaró que no se trata de una reforma electoral estructural. También anticipó que el debate por el nuevo redistritaje que definirá el Servel comenzará a tomar fuerza en el Congreso en los próximos meses.
La actividad, que contó con la participación de estudiantes de Ciencia Política de la UDD, cerró con una ronda de preguntas del público. La subsecretaria cerró su presentación con la idea que resumió el sentido de la charla: «Gobernar no es imponer una voluntad ni renunciar a las convicciones, es construir las condiciones para transformar esas convicciones en resultados que le mejoren la vida a los chilenos».
Revive la charla aquí: