Un nuevo informe de CIPEM-Caja Los Héroes, muestra que la formalidad laboral y el sexo siguen determinando fuertemente el nivel de ingresos de quienes trabajan pasados los 50 años, y que las personas mayores son el único grupo etario que en 2025 aún no recupera el ingreso promedio real que tenía antes de la pandemia.
El Centro de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (CIPEM), instancia de la Facultad de Gobierno UDD junto a Caja Los Héroes, dio a conocer los resultados de su informe “Ingresos laborales en personas mayores”, elaborado a partir de la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2025 del Instituto Nacional de Estadísticas. El estudio analiza los ingresos de la ocupación principal de las personas de 50 años o más en Chile, comparándolos con el resto de los tramos etarios y examinando las brechas según condición de formalidad laboral y sexo, además de su evolución real entre 2020 y 2025.
De acuerdo con el informe, el grupo de 30 a 49 años concentra los mayores ingresos laborales del país, con un promedio de $1.109.868 y una mediana de $800.388. Le siguen las personas de 50 a 59 años, con un ingreso promedio de $954.249 y mediano de $635.183. Sin embargo, al cruzar el umbral de los 60 años, ambos indicadores caen de forma marcada: el promedio baja a $752.363 y la mediana a $531.862, lo que equivale a una disminución de 21,2% y 16,3%, respectivamente, respecto del tramo de 50 a 59 años.
“Lo que observamos en este informe es que el retiro laboral en Chile no es un fenómeno homogéneo: buena parte de las personas mayores continúa trabajando, pero lo hace percibiendo ingresos significativamente menores a los que tenía antes de los 60 años. Esta caída de más de 20% en el ingreso promedio no se explica solo por menos horas trabajadas, sino por el tipo de empleos a los que acceden las personas mayores”, explica el director académico de CIPEM, Mauricio Apablaza.
El informe identifica a la formalidad laboral como el principal factor asociado a mejores ingresos, en todos los tramos de edad. Entre las personas de 50 a 59 años, quienes cuentan con un empleo formal perciben un ingreso promedio de $1.113.910 y mediano de $752.634, cifras que caen a $419.930 y $311.089 entre quienes trabajan de manera informal; es decir, un trabajador formal gana en promedio 2,7 veces más que uno informal. Entre las personas de 60 años o más el patrón se repite: los ingresos de los ocupados formales alcanzan un promedio de $1.049.961 y mediana de $660.320, frente a $408.412 y $301.054 entre los informales, una diferencia de 2,6 veces en el promedio.
El estudio también constata que la caída de ingresos tras los 60 años ocurre incluso dentro del empleo formal: el ingreso promedio de los trabajadores formales retrocede 5,7% y la mediana 12,3% al comparar el tramo de 50 a 59 años con el de 60 años o más. En la informalidad, en cambio, las diferencias entre ambos grupos son menores, con caídas de 2,7% en el promedio y 3,2% en la mediana.
“La formalidad laboral sigue siendo el factor que más influye en los ingresos de las personas mayores, más incluso que la edad misma. Un trabajador formal de 60 años o más gana en promedio 2,6 veces más que uno informal. Esto confirma que las políticas orientadas a facilitar el acceso y la permanencia de las personas mayores en empleos formales son claves para mejorar su bienestar económico”, destaca Apablaza.
Respecto de las diferencias por sexo, el informe muestra que los hombres perciben ingresos superiores a las mujeres en todos los tramos etarios, y que esta brecha se amplía con la edad. Entre las personas de 50 a 59 años, los hombres registran un ingreso promedio de $1.088.863 frente a $778.535 de las mujeres, una diferencia de 39,9%; en la mediana, la brecha es de 23,1% ($702.162 versus $570.277). Entre quienes tienen 60 años o más, la distancia se acentúa: los hombres alcanzan un ingreso promedio de $860.293 frente a $590.389 de las mujeres, una brecha de 45,7%, mientras que en la mediana la diferencia es de 21,8% ($586.807 versus $481.686).
“Las brechas de género no desaparecen con la edad, se amplían. Mientras entre los 50 y 59 años la diferencia de ingresos promedio entre hombres y mujeres es de 39,9%, entre quienes tienen 60 años o más esta brecha llega a 45,7%. Esto refleja años acumulados de menor participación laboral formal y de trabajos peor remunerados para las mujeres a lo largo de su vida laboral” , comenta el investigador.
Al analizar la evolución de los ingresos reales entre 2020 y 2025, el informe destaca que casi todos los grupos etarios registraron crecimiento en su ingreso promedio, liderado por las personas de 30 a 49 años (+16,4%), seguidas por quienes tienen entre 18 y 29 años (+8,1%) y de 50 a 59 años (+7,5%). Las personas de 60 años o más son la excepción: tras una caída acumulada cercana a 12% entre 2020 y 2022, y pese a una recuperación posterior, su ingreso promedio real en 2025 ($750.047) se mantiene 6,2% por debajo del nivel registrado en 2020.
El ingreso mediano real, en cambio, aumentó en todos los tramos etarios durante el período, con mayor fuerza entre los 18 y 29 años (+18,1%), seguido de los 30 a 49 años (+17,3%) y los 50 a 59 años (+15,2%). Las personas de 60 años o más también mejoraron su ingreso mediano, de $479.226 en 2020 a $530.224 en 2025, pero con el menor crecimiento de todos los grupos (+10,6%), lo que evidencia una recuperación más lenta tras la pandemia.
“Los ingresos laborales de las personas mayores son los que menos se han recuperado desde la pandemia, y esto tiene consecuencias directas sobre su bienestar en la vejez, especialmente considerando que muchas personas mayores dependen del trabajo para complementar pensiones insuficientes. Este informe busca poner en la agenda pública la necesidad de generar condiciones laborales más favorables para quienes deciden o necesitan seguir trabajando después de los 60 años”, concluye Apablaza.