La nueva edición de Voces del CEP, elaborada en conjunto por el Centro de Estudios Públicos y el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud UDD, revela cifras preocupantes sobre los retrasos en tratamientos oncológicos y el elevado gasto de bolsillo que enfrentan las familias chilenas, y propone una hoja de ruta para fortalecer la protección financiera de los pacientes.
El Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud UDD (CIPS), junto al Centro de Estudios Públicos (CEP), publicaron una nueva edición de Voces del CEP, titulada «Salud: más allá de las listas de espera», un documento elaborado por Paula Daza, Juan Luis Ossa, Alfonso España, Elvira Tagle y Noelia Zunino, que amplía la mirada sobre los problemas del sistema sanitario chileno, más allá del debate centrado en los tiempos de espera.
La directora ejecutiva de CIPS UDD, Paula Daza, destaca que “este trabajo colaborativo nos permite mirar los problemas de salud con mayor profundidad y rigor, combinando distintas miradas y capacidades técnicas. Es fundamental seguir levantando evidencia para poder enfrentar los desafíos de mejorar nuestro sistema de salud y diseñar propuestas concretas que ayuden a construir soluciones sostenibles para las familias”.
Según la Encuesta CEP N°96, la salud se ubica como la segunda prioridad ciudadana, muy por sobre educación, pensiones o empleo. Y no se trata solo del temor a enfermar, sino también de un problema económico, ya que el 84% de las personas teme no poder costear los gastos que el sistema no cubre.
Frente a esta realidad, el documento pone especial énfasis en la atención oncológica. En Chile, el cáncer es la segunda causa de muerte y avanza hacia el primer lugar; en 2025 se diagnosticaron 63.274 nuevos casos, cifra que se proyecta llegará a cerca de 80.000 en 2035.
Aunque el GES garantiza tratamiento oportuno para más de 20 tipos de cáncer, los retrasos en su cumplimiento se han disparado: entre diciembre de 2020 y diciembre de 2025 aumentaron 300%, pasando de 4.758 a 19.046 casos, lo que representa el 24% de las prestaciones atrasadas para 78.594 personas en lista de espera GES. El cáncer cervicouterino concentra el 28% de esos retrasos, con un alza de 90% solo durante 2025.
Las cifras muestran además una fuerte desigualdad territorial: la región del Maule presenta la tasa más alta de retrasos del país (20,6 por cada 100 mil habitantes), más de cuatro veces el promedio nacional (4,7), seguida por Valparaíso, Ñuble, Biobío y Antofagasta. A esto se suma una brecha de equipamiento: Chile cuenta con 2,3 aceleradores lineales por millón de habitantes, la mitad de la mediana OCDE, y de los 137 especialistas en radioterapia oncológica del país, un tercio se concentra en la Región Metropolitana, mientras cuatro regiones no cuentan con ninguno.
El costo de enfermar
El segundo eje del documento aborda el gasto de bolsillo en salud. Chile destina 10,5% del PIB a salud (2024), por sobre el promedio OCDE (9,3%), pero en términos per cápita el gasto chileno (USD 3.749) es muy inferior al de la OCDE (USD 5.967). El 35% del gasto en salud proviene directamente del bolsillo de las familias, principalmente por copagos en exámenes, imágenes y hospitalizaciones, que en 2024 representaron el 86% de ese gasto, muy por sobre el 14% destinado a medicamentos.
El desembolso total de los hogares en salud pasó de $7.815.796 millones en 2018 a $12.847.397 millones en 2024. Según la Encuesta CIPS UDD citada en el documento, la mitad de las familias tuvo que dejar de consumir otros bienes producto de estos gastos, un 30% debió endeudarse, un 19% dejó de consumir bienes o servicios esenciales, y un 30% reconoció haber comprado medicamentos en ferias libres.
Propuestas para avanzar
El documento plantea que las políticas públicas deben avanzar simultáneamente en tres frentes: hacer efectivas las garantías GES incumplidas, hoy solo 30.826 de las 78.594 personas con garantías vencidas fueron atendidas en un segundo prestador; descentralizar los recursos humanos y el equipamiento tecnológico; y transparentar la información pública sobre tiempos de espera por región y prestador.
Sus autores concluyen que el problema central no es solo cuánto gasta Chile en salud, sino cómo se organizan esos recursos para ofrecer protección efectiva a las personas, poniendo al paciente, y no a las instituciones, en el centro de las decisiones.