El titular de los ministerios de Obras Públicas y Transportes y Telecomunicaciones analizó el futuro de la movilidad urbana, las concesiones y la conectividad regional ante académicos y estudiantes de la universidad.
El biministro Louis de Grange fue el invitado central del seminario Desafíos de transporte e infraestructura para el Chile que viene, organizado por la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo. En la instancia, la autoridad repasó la evolución del sistema de transporte público en Santiago, los proyectos de expansión del Metro, el rol de las concesiones y los grandes retos de conectividad que enfrenta el país de norte a sur.
De Grange llegó al ministerio con una trayectoria académica y técnica profundamente ligada al área. «Cuando realicé ingeniería, transporte era lo más industrial; tenía más cursos de optimización, ingeniería y valoración», recordó al inicio de su presentación, explicando cómo su vocación por el sector se definió desde la universidad.








Del Transantiago al Metro del siglo XXI
Consultado por el moderador Gonzalo Müller, sobre su visión del sistema de transporte capitalino y su rol actual al frente de la cartera, el biministro entregó una lectura histórica. «Cuando inició el Transantiago, se criticaba mucho el sistema de las micros amarillas. Había argumentos de sobra para cambiarlo y modernizarlo», reconoció. Sin embargo, sostuvo que la decisión de privilegiar buses por sobre el metro fue un error de diagnóstico frente a lo que hacen las grandes urbes del mundo.
«Las grandes ciudades del mundo tienen grandes redes de metro, y acá se prefirió priorizar los buses. Ahí empujamos por avanzar en la red de metro», señaló De Grange, recordando que las líneas 3 y 6, construidas durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, marcaron un punto de inflexión en esa dirección.
Hoy, afirmó, el Metro de Santiago vive «su etapa de expansión más grande de su historia». La Línea 7 está en construcción y atraviesa puntos estratégicos de la capital, mientras que el Gobierno ya proyecta las líneas 8 y 9, una conexión con Melitren y el anhelado acceso en metro al aeropuerto. «Esto genera que grandes empresas evalúen instalarse en Santiago», destacó la autoridad como uno de los efectos esperados de esta política de inversión.
Las sinergias de ser biministro
Respecto a la fórmula inédita de conducir dos ministerios de forma simultánea, De Grange explicó que la iniciativa surgió durante la campaña presidencial a partir de las coincidencias naturales entre ambas carteras. «Durante la campaña habíamos conversado las sinergias que tienen ciertos ministerios. MOP y Transportes se topan con temas; por ejemplo, el aeropuerto», ilustró.
La autoridad detalló que en esa infraestructura convergen al menos tres ámbitos de gobierno: «El funcionamiento de los aviones es de Defensa; las pistas son del MOP; los convenios internacionales dependen de otros ministerios. En los puertos ocurre algo similar. Entonces todo esto permite que la colaboración sea positiva para un mejor funcionamiento», argumentó.
Concesiones, TAG y estabilidad fiscal
Uno de los puntos que generó mayor debate fue el sistema de concesiones y el costo del TAG. Ante posibles rebajas en las tarifas, el biministro señaló que «es una discusión que se debe hacer; la movilización es algo que se debe hacer para trabajar, por ejemplo». El ministro argumentó que el modelo tiene lógica económica: «Cuando uno tiene una carretera concesionada, los camiones, por ejemplo, tienen un gasto menor por contar con mejor infraestructura». Pero advirtió que su legitimidad social es condición para que funcione. «Necesitamos la estabilidad fiscal», subrayó.
En esa línea, llamó a fortalecer la colaboración público-privada: «Tenemos una cartera de concesiones que trabaja para todos los chilenos. Tenemos que fortalecer esa colaboración».
Conectividad regional: los grandes desafíos pendientes
Al centrarse en las brechas de infraestructura fuera de la Región Metropolitana, De Grange fue enfático: «La infraestructura es el principal motor para reducir las brechas sociales».
En materia portuaria y ferroviaria, destacó que Chile cuenta con una línea férrea que conecta Arica con Puerto Montt, aunque con cambios de trocha que complican su operación. Estos desafíos, dijo, están articulados con el gran proyecto del Puerto de San Antonio. «Los desafíos portuarios y el transporte ferroviario están conectados para que todos apoyen el gran puerto de San Antonio», precisó.
Sobre la Carretera Austral, calificó el proyecto de continuación como «una inversión muy grande», reconociendo la complejidad de Aysén: «Es una de las regiones más grandes, pero la de menos habitantes». En el extremo sur del continente, mencionó también la relevancia logística de la Antártica, donde hay 32 pistas de aterrizaje de distintos países.
Finalmente, De Grange sintetizó el desafío central del sector en una frase que resume la agenda del Gobierno en materia de transporte: «Replicar un servicio de calidad en regiones». Para el biministro, ese es el norte que debe guiar las inversiones en infraestructura durante los próximos años.
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