Sr. Director:
Sesenta y nueve días bastaron para que el Presidente José Antonio Kast quebrara un récord: ningún Presidente, desde el retorno a la democracia, realizó un cambio de gabinete tan pronto. Pero lo que en otro contexto sería síntoma de improvisación y desgaste, aquí puede funcionar como oportunidad. Mejor corregir en mayo que arrastrar hasta septiembre.
Los nuevos nombres en los ministerios políticos que quedaron vacantes tienen peso real. Claudio Alvarado en Interior y Segegob es de la UDI, respaldando al Presidente desde el comité político. Martín Arrau llega a Seguridad Pública con un tremendo desafío, pero con su experiencia como exintendente, exconvencional y hombre clave del Partido Republicano tiene mucho avanzado.
El Presidente lo señaló: «No era lo que tenía pensado para esta etapa». La frase admite lo que en el oficialismo se conversaba hace semanas. El diseño original no terminó de cuajar. Steinert y Sedini cayeron no por incapacidad, sino porque les faltó lo que en Chile no se compra: oficio y respaldo político.
Una segunda reflexión. La fórmula del biministro, hasta ayer excepción en Daniel Mas, se vuelve esquema, coherente con la idea de un Chile no pequeño. Doctrina hecha por decreto. La oportunidad está abierta. El examen no es el cambio en sí: es la Cuenta Pública del 1 de junio.
Por Rodrigo Arellano F.
Vicedecano Facultad de Gobierno UDD
