El Centro de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (CIPEM) revela que casi un tercio de la población de entre 50 y 59 años cumple labores de cuidado, y que las mujeres asumen este rol en solitario a más del doble de la tasa que los hombres, con consecuencias directas sobre su participación laboral.
Más de 734 mil personas de entre 50 y 59 años en Chile participan activamente en labores de cuidado de familiares o dependientes, ya sea como cuidadores únicos o en forma compartida. Así lo constata el informe Radiografía de los cuidadores mayores en Chile, elaborado por el Centro de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (CIPEM), de la Facultad de Gobierno UDD y Caja Los Héroes, que cruza datos de cuidado y mercado laboral para este grupo etario.
Los hallazgos muestran una realidad con marcada desigualdad de género: mientras un 8% de los hombres entre 50 y 59 años declara ser cuidador único, esa proporción casi se triplica en las mujeres, llegando al 21,8%. En el grupo de 60 años o más, la brecha se mantiene: 8,6% en hombres versus 17,7% en mujeres.
“Estos datos confirman que el cuidado no es una responsabilidad distribuida equitativamente en nuestra sociedad. Las mujeres mayores están absorbiendo una carga que el sistema no reconoce ni compensa, y eso tiene un costo directo en sus trayectorias laborales y en su bienestar”, explica Yamil Tala, investigador CIPEM.
La carga del cuidado también incide directamente en la inactividad laboral femenina. En el tramo de 50 a 59 años, un 38,1% de las mujeres que no trabajan realiza tareas de cuidado. Al analizar las razones por las que las personas inactivas no buscan empleo, el estudio identifica que los quehaceres del hogar (30%), la enfermedad o discapacidad (24,3%) y el cuidado de otros (22,7%) concentran más del 75% de las respuestas en este grupo etario.
La brecha de género en esta dimensión es especialmente aguda: el 26,1% de las mujeres inactivas de 50 a 59 años menciona el cuidado de otros como razón para no buscar empleo, frente a solo un 10% de los hombres en la misma situación. Una diferencia aún más pronunciada se observa en los quehaceres del hogar: el 37,2% de las mujeres inactivas señala esta razón, mientras que en los hombres la cifra cae a solo un 3,2%. En contraste, la principal razón de inactividad masculina en ese tramo es la enfermedad o discapacidad, con un 39,5%.
En el grupo de 60 años o más, la jubilación emerge como la razón ampliamente predominante de inactividad laboral, con un 66,8% de las menciones. Sin embargo, la desigualdad de género en el cuidado persiste: casi el 30% de las mujeres de este grupo sigue participando en tareas de cuidado, frente al 19,3% de los hombres. El informe subraya que esta asimetría es transversal a todos los tramos de edad analizados.
“No podemos diseñar políticas de empleo para personas mayores sin mirar quién cuida a quién. Si ignoramos esta dimensión, seguiremos viendo cómo miles de mujeres quedan fuera del mercado laboral no por falta de capacidad, sino por una distribución injusta del trabajo no remunerado”, concluye el investigador.