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Estrella de Concepción | Mauricio Apablaza se refiere al informe sobre el mercado laboral en personas mayores 

Seis meses lleva sin trabajo Eduardo Meneses, quien quedó cesante luego de que dejara de operar en la zona la empresa contratista para la cual trabajaba, y que prestaba servicios a Huachipato, entre otras compañías.

“Se veía venir, porque la empresa cada vez tenía menos contratantes y de a poco fue despidiendo gente”, cuenta Eduardo, quien a sus 54 años, ha tocado varias puertas y ha acudido a varias entrevistas, sin que hasta ahora encuentre un puesto laboral en su rubro de maquinaria pesada.

Eduardo es uno de los que integra el 6% de personas de entre los 50 años y más de la Región del Biobío que está en esa condición, en una de las más altas cifras del país para este grupo etario y superior al promedio nacional de 5,6%.

Y es que la integración al mercado laboral se ha consolidado como uno de los desafíos estratégicos para el segmento senior en el país, en un escenario donde la empleabilidad suele disminuir con la edad, y en esa realidad se enmarca el Biobío en esta tendencia nacional al registrar una tasa de desocupación del 6,0% en personas mayores de 50 años, según el último informe del Programa de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (CIPEM), de Caja Los Héroes y la Universidad del Desarrollo.

Esta cifra no solo está por sobre el promedio país del 5,6% para este grupo, sino que sitúa a la región como una de las más altas a nivel nacional, después de la Región Metropolitana (6,3%) y Valparaíso (6,2%).

El director de investigación de CIPEM, Mauricio Apablaza, explicó que “la alta desocupación agregada en la región obedece a una contracción estructural en sectores industriales tradicionales. La destrucción de puestos de trabajo en áreas altamente especializadas genera un desajuste de competencias. El capital humano acumulado por los trabajadores desvinculados no es fácilmente transferible hacia otras ramas productivas de la economía local. Adicionalmente, la población mayor a 50 años enfrenta rigideces particulares tras la pérdida del empleo. La duración del desempleo y el tiempo requerido para concretar la reinserción en una nueva vacante formal, son significativamente mayores en comparación con las cohortes más jóvenes”.