Al sumar 13 votos de los diputados del Partido de la Gente (PDG), efectivamente el Gobierno logró disipar las dudas para aprobar la idea de legislar el proyecto de Reconstrucción en la Cámara.
¿Pero a qué precio? Esa es la incógnita que ronda en el oficialismo. Incluso “más allá” hay quienes se preguntan cuán robusta y confiable puede ser esta incipiente alianza legislativa PDG-La Moneda. Tomando en cuenta que la colectividad, a lo largo del tiempo, ha ganado fama de “jabonosa”. Y de que su apuesta tendría un horizonte nítido: allanar el camino para una nueva campaña presidencial de Franco Parisi en 2030.
Sin el PDG, el Gobierno logró en la Cámara sumar 80 votos a favor de su propuesta en general. El oficialismo cuenta allí con 76 sufragios y, por lo mismo, necesitaba al menos dos respaldos adicionales para llegar al mínimo (78).
En su minuto, anticiparon su respaldo René Alinco, Jaime Mulet, Cristián Contreras y Joanna Pérez: todos diputados que para apoyar la idea de legislar debieron cruzar políticamente hacia la derecha.
Sin embargo, La Moneda aspiraba a una ratificación más holgada y comenzó a mirar hacia el PDG. Partido que terminó entregando 13 votos para la ley de “Reconstrucción”. Pero a cambio de un pliego de peticiones que incluye reducir y devolver el IVA de los medicamentos y pañales, y mantener de forma permanente la actual tasa de 12,5% para las pymes.
Si bien aseguró así una mayoría cómoda de 93 respaldos, el acuerdo de La Moneda con el conglomerado de Parisi dejó un mal sabor en el oficialismo, principalmente en Chile Vamos, donde ven solo una ganancia para Franco Parisi. “Es un riesgo”, admiten en las colectividades de derecha, pues lo anterior supone desdibujar anticipadamente otras candidaturas del sector.
A esa aprensión se suma la “desconfianza” que genera la alianza legislativa Gobierno-PDG, a partir de una triple secuencia que se dio esta semana.
(…) El experto y vicedecano de la Facultad de Gobierno de la UDD, Rodrigo Arellano, analiza las implicancias de “tratar” con el PDG.
“El PDG no puede ser considerado un aliado legislativo confiable en términos de carácter estructural. Es indudable que es un socio útil y decisivo en las votaciones específicas en la Cámara, hecho que, yo creo, no sustituye la necesidad quizá de establecer una alianza más estable y predecible para el Gobierno, para sus futuros proyectos de ley”, explicó.
A su juicio, “el comportamiento que ha tenido el PDG recientemente, entre apoyar la ley de Reconstrucción, rechazar ‘Escuelas Protegidas’ y que se establezca un ultimátum, confirma un patrón conocido en el PDG: que tiene alta volatilidad programática, no es un partido ideológico, y que es probable que asuma visiones caso a caso y que la proyección de la posible candidatura de Franco Parisi también tiene un fuerte incentivo a diferenciarse del Gobierno”.
Por lo tanto —alerta Arellano—, “no resulta ilógico, desde el punto de vista político, la actitud que está teniendo el PDG. En el fondo, es un socio carácter bisagra, que va a inclinar en el futuro las votaciones clave a favor de un sector u otro”.
