En la instancia, el académico Guido Larson y el vicedecano Rodrigo Arellano abordaron las causas, riesgos y posibles consecuencias globales del conflicto, destacando sus implicancias geopolíticas y económicas para el mundo y para América Latina.
Con el objetivo de analizar el complejo escenario internacional marcado por las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel, la Facultad de Gobierno UDD realizó el webinar El conflicto en Irán y sus repercusiones para el mundo público, en el que participaron el académico y analista internacional Guido Larson, junto al vicedecano de la facultad, Rodrigo Arellano.
Durante la actividad se abordaron las causas históricas del conflicto, los intereses estratégicos de las potencias involucradas y los riesgos de una eventual escalada regional o global.
Al iniciar la conversación, Rodrigo Arellano destacó la relevancia de comprender el contexto internacional actual y la necesidad de generar espacios de análisis desde la academia. “El mundo está enfrentando cambios profundos y conflictos que generan gran incertidumbre. Este tipo de instancias busca ayudar a entender lo que está sucediendo y cuáles podrían ser las consecuencias para el sistema internacional”, señaló.
Por su parte, Guido Larson explicó que el conflicto tiene raíces tanto recientes como históricas. Según indicó, uno de los detonantes inmediatos se encuentra en las tensiones acumuladas tras los enfrentamientos registrados en 2025, que no lograron neutralizar completamente las capacidades militares iraníes.
“El punto central es la percepción de amenaza. Desde la perspectiva de Israel y Estados Unidos, existe el objetivo de degradar de forma permanente la posibilidad de que Irán militarice su programa nuclear”, afirmó Larson.
El académico también advirtió que los objetivos estratégicos de las potencias occidentales podrían ir más allá de lo estrictamente militar. Entre ellos mencionó la posibilidad de debilitar el régimen iraní, limitar su capacidad balística y eventualmente provocar un cambio político interno.
Respecto de los riesgos de escalada, Larson señaló que, aunque una guerra mundial es hoy un escenario de baja probabilidad, sí existe la posibilidad de una ampliación regional del conflicto. “Antes de hablar de una guerra global, es más probable que veamos una regionalización del conflicto, con la participación directa de otros actores de Medio Oriente”, explicó.
Durante el webinar también se abordaron las consecuencias económicas que podría generar la guerra, especialmente por su impacto en el mercado energético mundial. Según Larson, el eventual cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo global, podría generar alzas significativas en los precios internacionales.
En ese sentido, Arellano subrayó que, aunque el conflicto ocurre lejos geográficamente, sus efectos pueden sentirse en América Latina. “Para países como Chile, los principales impactos se verían en variables económicas como el precio del petróleo, el tipo de cambio y eventuales presiones inflacionarias”, sostuvo.
Finalmente, Larson planteó que el escenario actual refleja transformaciones más profundas en el sistema internacional. “Estamos presenciando un cambio de época. El orden internacional que surgió después de la Segunda Guerra Mundial está siendo cuestionado y eso obliga a repensar cómo se configurará el mundo en los próximos años”, concluyó.
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