Fue manejado en reserva. Al interior de La Moneda habían preparado el anuncio con sigilo. Ni siquiera todos los miembros del gabinete tenían la información en detalle, dicen al interior del oficialismo.
Cuando llegó el momento, pareció una especie de cadena nacional.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, apareció simultáneamente dando entrevistas en varios canales de televisión.
Y aunque le preguntaron por diversos temas, hubo uno que marcó la pauta y generó toda la atención mediática: “La gasolina de 93 octanos va a subir del orden de $370 por litro y el diésel a $570 a $580 por litro”, dijo Quiroz.
Al interior del Gobierno sabían que era una medida del todo impopular, pero justificada por la crisis generada luego de la guerra de Irán y por el estado de las arcas fiscales. Por eso, Quiroz, adelantándose a las críticas, enfatizó: “Me habría encantado heredar otra situación, pero mi rol como ministro de Hacienda es velar por la hacienda pública, es velar por las finanzas públicas y por el dinero de todos los chilenos. No es ser popular ni es permitir que esta cosa siga, como si aquí no hubiese pasado”.
Era parte de un diseño que se había trabajado con el mandatario y los equipos comunicacionales. Sin embargo, en los partidos oficialistas son críticos de que no se hayan socializado previamente las medidas con los parlamentarios para lograr una defensa más sólida del sector. Igualmente, hay quienes defienden que se sinceraran las cifras.
Hablar con la verdad, pero cuidar la empatía
Para los analistas, el anuncio genera encontradas posiciones. El vicedecano de la Facultad de Gobierno UDD, Rodrigo Arellano, afirma que se optó por una medida “dura”, pero “evitando soluciones de carácter populista que dañaran las cuentas y que, eventualmente, en el largo plazo, podrían entregar problemas mayores en el tiempo. Se dio una señal importante de responsabilidad en las políticas públicas”.
Con todo, señala que “para una noticia del impacto que tiene el alza de los combustibles, sobre todo en familias más desposeídas, hubiese sido más conveniente una estrategia más humanizante, con más empatía de parte del Gobierno”.
