En medio de los incendios que golpean al sur, y con una reconstrucción que asoma compleja, la futura ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot (ind.), enfrentará uno de los desafíos más sensibles del nuevo gobierno. Abogada y politóloga, encabezó la cartera en el primer mandato de Sebastián Piñera (2010-2012), experiencia relevante ante la urgencia de destrabar procesos clave para que la ayuda y la reconstrucción lleguen rápido a las zonas afectadas.
Uno de los cuellos de botella será regularizar títulos de dominio. Magdalena Gil, investigadora principal del Centro de Investigación para la Gestión Integrada de Riesgos de Desastres y académica de la Escuela de Gobierno UC, advierte que muchas viviendas se habitan legalmente, pero sin los documentos al día, o bien se pierden en los mismos incendios. “La reconstrucción formal solo puede avanzar para quienes acreditan dominio, por lo que la demora en sanear estos documentos se torna en uno de los grandes embudos”, explica, subrayando el rol central que tiene Bienes Nacionales para despejarlos.
A ello se suma la necesidad de contar con información territorial precisa. Gil recuerda que la cartera “maneja la Infraestructura de Datos Geoespaciales de Chile (IDE Chile) que ayuda a la creación de planes de prevención y reducción de riesgos”, lo que también es clave para planificar la reconstrucción.
Además, no descarta que se requiera suelo fiscal para instalar viviendas de emergencia o soluciones habitacionales definitivas.
(…) Mauricio Apablaza, director de Investigación de la Facultad de Gobierno de la U. del Desarrollo, comenta que este ministerio “enfrenta un punto de inflexión que obliga a repensar la arquitectura de las políticas sociales. Aunque la Casen 2024 muestra una reducción de la pobreza en términos agregados, el desafío ya no es solo reducir indicadores globales, sino comprender la complejidad subyacente a esas cifras”.
“La pobreza multidimensional evidencia que las carencias no se distribuyen de forma homogénea, lo que subraya la necesidad de reconocer la heterogeneidad de los individuos y de los territorios. Las necesidades varían según grupos etarios, regiones y trayectorias de vida, y estas diferencias solo se capturan parcialmente con las mediciones actuales”, advierte.
