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Covid-19: Crece la disposición a ser vacunado y mujeres son más reticentes que los hombres

Expertos atribuyen el recelo a la inquietud que generan eventuales efectos adversos y a los mensajes que circulan en redes sociales.

Mañana, la campaña de vacunación nacional contra el covid-19 cumplirá un mes, con más de 50 mil personas ya inoculadas. Y mientras los grupos de riesgo esperan la llegada de nuevos embarques de dosis, la Universidad del Desarrollo repitió una encuesta realizada en noviembre para evaluar si hay cambios en la disposición de la población a recibir las distintas fórmulas comprometidas por el Gobierno con laboratorios internacionales.

Si en noviembre un 39% de los encuestados decía que se vacunaría “lo antes que se pueda”, dos meses después lo afirmó un 42%. Por el contrario, la opción “no me voy a vacunar” cayó cuatro puntos porcentuales, lo que, según la encuesta, “se explica en gran medida porque mientras en noviembre un 21% de los hombres declaraba no estar dispuesto a vacunarse, en enero dicha opción cae al 12%, manteniéndose las mujeres, en ambas mediciones, en torno al 20%” (ver infografía).

El sondeo también preguntó sobre las razones para no vacunarse. La opción “no ha sido suficiente probada” es la más mencionada (42%), seguida por “posibles efectos secundarios” (36%). Un dato que explicaría la menor disposición femenina es la brecha que se aprecia en la opción “no ha sido probada lo suficiente”, que es de 13 puntos entre hombres y mujeres. “Dicho en otros términos, el ‘no querer ser el primero en la fila’ parece sensibilizar más a las mujeres que a los hombres”, plantea el análisis.

Dudas e inquietudes

Respecto de esa reticencia, Eugenio Guzmán, decano de la Facultad de Gobierno del plantel, comenta que “existe esta preocupación, sobre todo de mujeres, de la inefectividad y los efectos adversos”. Sobre la diferencia en los resultados por sexo, plantea que “es difícil saber qué juega acá, porque pueden ser factores que tienen que ver con el nivel de conocimiento de la vacuna o, al contrario, la exposición, en especial en las redes sociales, a información o comentarios que hablan de fracaso”.

Para el infectólogo de la Clínica U. de los Andes Carlos Pérez, el mayor recelo femenino podría estar vinculado a que las mujeres revisan más información. “Muchas de ellas también tienen hijos y debido a ello quizás están más informadas, o revisan más fuentes, algunas de las cuales no tienen los datos más precisos. Pero creo que es porque son más preocupadas de estar informadas y ahí pueden surgir más dudas e inquietudes”.

“No es tan sorprendente que el perfil sea mujer, ya que desconfían de las instituciones sanitarias y, en general, son muy preocupadas por los efectos secundarios. Es el perfil también en países como España o Reino Unido, lo cual es paradójico, porque la mujer es bastante más preocupada que el hombre en cuanto a la salud”, es el diagnóstico de Sergio Wehinger, director del Magíster en Ciencias Biomédicas de la U. de Talca.

¿Qué se puede hacer? Para Wehinger, “todo esto tiene un tratamiento que tiene que ver con mantener a la población lo más informada posible”.

Pérez, también decano de Medicina de la U. San Sebastián, afirma que hay “dudas, inquietudes, temores, y es nuestra responsabilidad como especialistas ir aclarando y resolviendo todo, dentro de lo que podemos informar a esta altura del desarrollo de las vacunas. Recordemos que todos los ensayos clínicos en fase 3 están aún en desarrollo, ninguno ha concluido”.

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