Trabajando su retiro Ocupación en adultos mayores cae 29,6% en un año, con casi 337 mil puestos menos de trabajo - El Mercurio

Debido a la pandemia, la situación laboral de los que tienen 60 años y más años está complicándose cada vez más, según un informe del Cipem sobre la base de las cifras de empleo del INE. Por ejemplo, en el trimestre abril-junio 2020, uno de cada cuatro adultos mayores era parte de la fuerza de trabajo, pero un año atrás uno de cada tres estaba en la misma condición. En el comercio, actividad donde más trabaja este grupo etario, hay 78 mil ocupados menos.

Los efectos del covid en la vida cotidiana de los chilenos son evidentes y más aún en el caso de los adultos mayores, quienes debido a su condición natural de riesgo, han estado confinados —de manera preventiva u obligatoria— desde el inicio de la pandemia en el país. Son cinco meses ya en que las personas de 60 y más años han sufrido los embates de la emergencia sanitaria, siendo el aspecto laboral uno de los más afectados por la crisis.

Y así lo constatan las cifras de empleo. De hecho, un análisis sobre el mercado del trabajo realizado por el Cipem, programa de conocimiento e investigación en personas mayores de la Facultad de Gobierno de la UDD y Los Héroes, revela que desde el primer trimestre de este año la situación de los seniors ha empeorado notablemente.

Mauricio Apablaza, director de Investigación de la Facultad de Gobierno de la UDD y encargado del estudio del Cipem, advierte que la fuerza de trabajo de los adultos mayores representa un 10,4% del total nacional, alcanzando las 843.850 personas, según el último informe del INE, correspondiente al trimestre abril-junio de 2020, mientras que en el mismo período del año pasado esta participación representaba el 12,2%, con un millón 169 mil mayores. Es decir, en los últimos 12 meses la fuerza de trabajo de este grupo disminuyó un 27,8% y su participación del total nacional se redujo en 1,8 puntos porcentuales.

Una tendencia similar se observa al analizar específicamente este segmento: uno de cada cuatro seniors (25,3%) era parte de la fuerza de trabajo entre abril y junio de 2020, en tanto que un año atrás uno de cada tres estaba en la misma condición (36,4%).

En cuanto a los ocupados, el informe constata que 798.795 adultos mayores se encontraban en esta situación en el trimestre móvil terminado en junio pasado, versus un millón 136 mil del mismo lapso de 2019, por lo tanto, son aproximadamente 336.869 adultos mayores menos empleados en 12 meses, lo que implica una caída de 29,6% de puestos de trabajo.

Por género, Apablaza dice que la tendencia es la misma tanto en hombres como mujeres mayores de 60 años, aunque durante este período la baja de la proporción de hombres ocupados es mucho mayor que en ellas, al pasar de 51,5% a 36,9%, frente a la de las mujeres que fue de 22,5% a 13,6%.

Para María Paz Carvajal, gerontóloga y cofundadora de 60 y Más, son varias las razones que explican por qué este grupo ha dejado de trabajar. Por un lado, señala que muchos seniors son trabajadores por cuenta propia y que no han podido salir a trabajar en todo este período, desde microempresarios hasta trabajadores informales. Por otro lado, dice que también se han visto afectados porque los rubros en los que generalmente se desempeñan se han visto fuertemente golpeados, como lo son el turismo, servicios y retail. Asimismo, sostiene que el teletrabajo les dificultó su situación laboral, pues si bien siempre hay quienes se adaptan rápidamente a las nuevas modalidades, otros se pueden haber vistos perjudicados por la brecha digital.

Ignacio Hinojosa, fundador de ServiSenior —plataforma laboral para trabajos flexibles que permite conectar servicios ofrecidos por adultos mayores con cualquier persona o empresa—, asegura que el mercado laboral senior ha sufrido un fuerte impacto por la pandemia, por la limitación de realizar funciones o servicios de forma presencial para quienes están sobre los 65 años. “Esto ha mermado la posibilidad de oportunidades a las que pueden acceder los mayores y han tenido que enfocarse más en la búsqueda de opciones laborales remotas”, dice. Sin embargo, Hinojosa también destaca que la adopción acelerada de tecnología (uso de herramientas digitales como videollamadas o apps móviles) por parte del segmento mayor ha tenido un lado positivo, ya que les ha abierto una nueva fuente de alternativas que quizás antes un grupo menor podía acceder a ellas y ahora esa población se ha ampliado.

En el caso de ServiSenior, cuenta que en marzo limitaron la edad de los colaboradores para servicios presenciales y se enfocaron en el segmento de 50 a 65 años. “Al principio tuvimos una pausa, pero luego nos reactivamos y empezamos a trabajar mucho en servicios ligados a la última milla. Por ejemplo, estamos trabajando con un grupo de municipalidades en la entrega de medicamentos. Con este grupo de 50 a 65 años hemos tenido mucho movimiento, sobre todo en los servicios de entrega”, dice.

Regiones Metropolitana, Valparaíso y Coquimbo, con las mayores bajas

Sobre el nivel de desempleo, Apablaza indica que si bien la tasa de desocupación en el grupo de 60 y más años es baja en comparación al promedio nacional —5,3% frente al 12,2%—, no por ello supone una buena noticia, ya que si se la compara con la del mismo lapso de 2019, esta prácticamente se ha duplicado (2,9%). Además, está el efecto que tendrán en el mercado las medidas de desconfinamiento.

“Hay mucha gente mayor que salió simplemente del mercado del trabajo, es decir, que no está trabajando y ni siquiera está buscando, pero son casi 350 mil quienes en algún momento van a volver y es ahí donde se espera que venga un shock gigantesco en el mercado y que el desempleo aumente de manera importante en este segmento”, recalca el experto de la UDD. Agrega que en el escenario actual la única opción que tienen muchos seniors es el teletrabajo y por eso algunos se han marginado de buscar, pero esto cambiará cuando sí puedan salir.

Para María Paz Carvajal el panorama es incierto para este grupo, sobre todo cuando se flexibilicen las medidas de confinamiento y puedan salir al mercado a buscar empleo: “Es posible que las empresas hayan podido suplir la ausencia de trabajadores mayores contratando a gente más joven, o bien, distribuyendo entre el resto del equipo las labores de los seniors, por lo que el desempleo en este segmento podría seguir aumentando una vez que salgamos de las cuarentenas”.

En términos regionales, el informe del Cipem muestra que la mayor caída absoluta en los ocupados se verifica en la Región Metropolita, con una reducción de 134.714 puestos de trabajo. Le siguen Valparaíso y Coquimbo, con 30.920 y 27.149 menos empleos para personas mayores, respectivamente. Apablaza explica que esta pérdida se debe, en parte, a los cierres del comercio y servicios en general.

De hecho, la actividad económica en que más trabajan los adultos mayores en Chile es el comercio, con un 18,1% de los ocupados. En el trimestre abril-junio de 2019 habían más de 222 mil seniors contratados. Un año más tarde, esta cifra cae a 144 mil, es decir, 78 mil menos.

Digitalización, flexibilidad y capacitación son claves para la reinserción laboral

“La generación de caminos de recuperación post pandemia debe necesariamente incluir a los adultos mayores como sujetos activos y voces relevantes a partir de su experiencia. La inclusión a partir de capacidades y no de criterios etarios parece ser el primer paso de una política pública exitosa y coherente”, advierte el informe sobre la situación laboral de los adultos mayores elaborado por el Cipem, de la Universidad del Desarrollo y Los Héroes.

Al respecto, el director de Investigación de la Facultad de Gobierno de la UDD y encargado del estudio del Cipem, Mauricio Apablaza, afirma que las estrategias públicas de reactivación del empleo en el país deben necesariamente incluir mecanismos que faciliten la participación laboral de los seniors, donde la capacitación y la reinserción son claves para lograr este objetivo, potenciadas además mediante iniciativas intersectoriales y de cooperación público-privada.

Los expertos también coinciden en que se requiere flexibilidad laboral, como también la reubicación de estas personas en roles específicos de acuerdo con sus competencias, además de espacios físicos adecuados.

Ignacio Hinojosa, cofundador y CEO de la plataforma laboral ServiSenior, dice que los esfuerzos para fortalecer el mercado laboral de los mayores de 60 años debieran centrarse en potenciar la digitalización y educación tecnológica de este grupo, aprovechando los avances forzados que ha habido en estos últimos meses por la crisis.

Además, Hinojosa sostiene que debería impulsarse la prestación de servicios remotos, ya que debido a la pandemia han surgido muchas necesidades nuevas en la sociedad chilena y varias de estas pueden ser perfectamente atendidas por las personas de la tercera edad.

María Paz Carvajal, gerontóloga y cofundadora de la consultora 60 y Más, afirma que hasta ahora las políticas orientadas a las personas mayores en Chile han estado enfocadas a temas como la participación, los derechos, la calidad de vida y los desafíos pendientes en protección social, pero la empleabilidad no ha sido un eje central de la política pública para este segmento.

“Es urgente que las personas mayores sean incluidas de forma explícita y prioritaria en los programas dirigidos a potenciar la empleabilidad y mejorar la capacitación laboral. Asimismo, que las empresas comprendan la importancia de incorporar un enfoque de curso de vida en sus políticas de recursos humanos, de manera de ir comprendiendo las características y necesidades de los trabajadores a medida que envejecen”, asegura Carvajal.