Los lazos de Jadue: Desde el exfiscal Chahuán a rivales como Lavín - La Segunda

Su popularidad creció por medidas, como las farmacias populares, hoy replicadas por la derecha.

Hace 33 años todo Chile lo vio bailando “dabke” (danza folklórica palestina) en la obertura del Festival de Viña.

Por entonces era casi imposible imaginar que ese joven de barba de 21 años se transformaría en rostro del Partido Comunista, al que ingresó en 1993.

Pese a su genio explosivo y su estilo frontal, lo que lo ha llevado a tener roces en su partido, en la izquierda y con la antigua Concertación, el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, ha logrado desarrollar lazos más allá del PC y su comuna.

Como parte de su gestión transformó a Recoleta en un laboratorio de políticas públicas, que debido a sus resultados comenzaron a ser replicadas por alcaldes de derecha.

Esa fama de gestor probablemente lo levantó como figura y hoy es el segundo político con más menciones espontáneas para una eventual carrera presidencial, según las encuestas Activa y Criteria. De hecho, está cerca de convertirse en el cuarto candidato comunista a La Moneda en la historia de Chile, después de Luis Emilio Recabarren (1920, cuando el PC se llamaba Partido Obrero Socialista), Elías Lafferte (1931) y Gladys Marín (1999).

Él ha dicho que ingresó a la política por la causa palestina. Sin embargo, en esa comunidad, el alcalde cultiva amistades más allá de la afinidad política, como por ejemplo el senador Francisco Chahuán (RN) o el exfiscal nacional Sabas Chahuán (amigos desde la infancia).

Política “popular”

Su modelo de gestión dio un salto en octubre de 2015 cuando inauguró la «Farmacia Popular», iniciativa a la que le siguieron otras como la «Óptica Popular» (en abril 2016); la «Inmobiliaria Popular» (30 de enero 2018), la «Librería Popular» (28 de enero de 2019), la «Disquería Popular» (24 de abril 2019) y la «Universidad Abierta» (noviembre de 2018), además de otros programas como financiar cursos para obtener licencia de conducir.

El modelo de estas iniciativas se basa en facilitar servicios o bienes que habitualmente son vendidos por empresas, pero que desde la municipalidad se entregan a menor valor.

El proyecto de la «Farmacia Popular», que consiste en surtir medicamentos “al costo”, dio paso a la creación de una Asociación de Farmacias Populares, que cuenta con 94 comunas socias. Jadue es el presidente, Germán Codina (RN), el vicepresidente y Jorge Sharp, tesorero.

La óptica, que desde su creación hasta marzo de este año ha entregado 35 mil lentes, también fue imitada en Las Condes. En esa comuna, su alcalde, Joaquín Lavín (UDI), también implementó una Inmobiliaria Popular.

Exportación de cuadros

Estas medidas le ayudaron tener comunicación no solo con ediles de derecha, sino también con figuras como la ex intendenta Karla Rubilar.

Aunque esos lazos en Chile Vamos, más aquellos de la comunidad palestina, han ayudado a Jadue a alzarse como figura, obviamente no serán el sustento de una eventual candidatura a La Moneda (ver redes a la derecha).

Sin embargo, entre algunos alcaldes opositores al Gobierno, el jefe comunal de Recoleta ha construido un red, que sí podría ayudarle a sus aspiraciones presidenciales. Sería una suerte de plataforma complementaria a la que le brinda el PC (ver red a la izquierda).

Además, de exportar ideas, Jadue también ha facilitado asesores y ha brindado apoyo técnico a esos alcaldes que son más afines políticamente.

Nicolás Freire, académico de la U. Central, plantea que “Jadue ha sabido encontrar ideas que entran en las lagunas del sistema, pero respetando el sistema. Por eso, hasta Lavín se las copia… La farmacia es icónica, quedará en el imaginario colectivo como su gran triunfo”.

Ignacio Irarrázaval, director Centro de Políticas Públicas UC, dice que la ley señala que los municipios están para “satisfacer las necesidades de la comunidad local” y agrega que han demostrado tener “capacidad e inventiva para anticiparse a las decisiones del gobierno central que muchas veces parece lejano”. “Las farmacias populares claramente responden a una necesidad”, dice. No obstante, Irarrázaval se pregunta: “Si las farmacias son un aporte, ¿por qué no ampliar el giro de los municipios y permitirles crear… zapaterías, panaderías, ferreterías, restaurantes…?”. En esa línea, advierte “un peligro” en la “innovativa creación de servicios populares”, que “nos lleve a iniciativas populistas…, que descuidan o desfinancian el quehacer esencial municipal y que sean plataformas de publicidad política”.

Rodrigo Arellano, vicedecano de la Facultad de Gobierno de la UDD, cree que si bien el camino “de popularizar ciertos bienes o servicios, por medio de políticas públicas de subsidio, tuvo un acierto en las farmacias, no fue así en el resto (de las propuestas)”.