¡Conoce a Nicolás Rosson!

Ex alumno de Ciencia Política y Políticas Públicas UDD, cuenta sobre su actual experiencia laboral como Cónsul de Chile en El Salvador y sus motivaciones que lo hicieron entrar a la carrera.

Nicolás Rosson egresó el año 2011 de Ciencia Política y luego de trabajar un año en la Presidencia de la República, decidió prepararse e ingresar a la Academia Diplomática de Chile en 2014. Entró a la Cancillería para la Dirección de América del Sur, trampolín para su actual puesto: Cónsul de Chile en el Salvador. Entre sus tareas destaca la repatriación de chilenos tras la pandemia global de COVID-19.

¿Cuáles son tus principales responsabilidades como Cónsul?

Como diplomático en una Embajada, realizo diversas funciones políticas porque hay que estar informando a Chile sobre la situación de El Salvador y lo que ocurre por la pandemia del coronavirus.  A raíz de esto, hemos afrontado uno de los mayores desafíos que le ha tocado al servicio exterior en los últimos años: la repatriación masiva de chilenos que quedaron varados en el extranjero producto del Covid-19.

A veces uno quisiera dar la certeza y seguridad de que puedan regresar pronto, pero son una serie de factores que confluyen: desde la autorización de países intermediarios, dónde se realizarán las escalas de los vuelos, las aerolíneas que operan, entre otros.

¿Cómo es todo ese proceso?

Uno, en el fondo, es la cara del Estado en el exterior. Entonces hay que realizar un trabajo de asistencia y verificar que las personas estén en buenas condiciones, por ejemplo, si es que tienen premura económica u otro problema. Hay herramientas con las que uno los puede ayudar, principalmente el mantener un trato directo y abierto con ellos. Ser empático, ya que atravesar la pandemia es complejo, más si estás afuera, alejado de tu familia y de tu círculo de contención.

Lo anterior requiere solicitar las autorizaciones a países que en un principio se contrajeron completamente, entonces no pasaba ni siquiera por voluntad nuestra, sino que de los Estados donde los chilenos estaban varados para que dieran luz verde a este vuelo humanitario.

Se piensa que los diplomáticos somos solamente aquellos que van a cócteles o a una reunión de alto nivel, pero hay mucho más. Esa vocación de servicio para brindar una buena asistencia: conversar con la persona, tener escucha activa, ser empático frente a la situación y agotar todas las instancias posibles para ayudar.

¿Cuál es la modalidad de tu trabajo en pandemia?

Lo principal es el teletrabajo. De momento no estamos recibiendo atención presencial por motivos sanitarios, por ende, todo lo que es asistencia consular se canaliza vía correo electrónico, teléfono celular (ya sea mío o de la asistente consular) y así vamos resolviendo. Lo que requiere orientación de algún trámite en particular que sea estrictamente presencial, vemos la manera para que el impacto sanitario sea el menor posible.

¿Cómo ha sido vivir en El Salvador?

Estoy acá desde marzo de 2018. Llevo casi dos años y medio, que es la mitad del tiempo que vamos a estar (cinco años) y hasta ahora ha sido una experiencia muy grata. Mi relación con la comunidad de chilenos es bastante activa, hoy realizamos videoconferencias de actividades a raíz de la pandemia. Los países de Centroamérica: Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador; le tienen mucha estima al chileno, nos ven con buenos ojos, como un país serio y de confianza.

¿Por qué decidiste estudiar Ciencia Política en la UDD?

Por la versatilidad que tiene de proyectarse profesionalmente. Mis compañeros egresados se dedican a distintas disciplinas. Unos ven el tema financiero, otros políticos, algunos se centraron en la Academia, en relaciones internacionales, etc. Creo que la carrera logra condensar ciertos elementos que son importantes para la formación profesional, sobre todo la malla nueva que agrega elementos importantes como procesos metodológicos, encuestas y análisis electorales, que necesita el mercado laboral actual.

¿Qué herramientas crees que te entregó la carrera para desempeñarte en tu actual trabajo?

Como cónsul y funcionario público, uno tiene que tener un fuerte compromiso social y en base a eso creo que hay ramos sellos que me ayudaron a entenderlo, como la responsabilidad pública, ética y liderazgo. Todas son habilidades sociales que constantemente estás utilizando, sobre todo en ciertas actividades que requieren tener una conexión con personas. Así se termina con esa mala imagen que existe del funcionario público burócrata.

¿Qué le recomendarías a los alumnos que estudian Ciencia Política?

Creo que lo principal es que sean inquietos, que perseveren si tienen dudas, que investiguen, que no se queden solo con el contenido académico, que exploren y que lean mucho. La carrera te da la base política, de relaciones internacionales, etc., pero es importante que después cada uno impregne su sello al momento de desarrollarse como profesionales.