Trastienda: Las cuatro veces que el acuerdo estuvo por caerse - DF

El monto total del plan, las rebajas tributarias que sugirió el Ejecutivo, las platas para salud y el monto del Ingreso Familiar de Emergencia estuvieron a punto de trizar el esperado pacto entre el gobierno y la oposición.

“Presidente, tenemos un acuerdo”, le dijo telefónicamente la madrugada del domingo el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, al Presidente, Sebastián Piñera. Minutos después terminaba la última reunión de la mesa negociadora: “No nos podemos dar la mano, pero ya tenemos la misión cumplida”, dijo uno de los senadores que integró la comisión de Hacienda ampliada en la sesión final la misma madruga del domingo que cerró definitivamente un acuerdo entre el gobierno y parte de la oposición para viabilizar medidas sociales y económicas en medio de la pandemia del coronavirus.

Fueron dos semanas de negociaciones intensas en que el grupo liderado por los ministros Ignacio Briones (Hacienda), Claudio Alvarado (Segpres), y Cristián Monckeberg (Desarrollo Social), debieron extremar sus recursos para mantener en la mesa a su contraparte: los senadores de oposición Carlos Montes (PS), Jorge Pizarro (DC), Ricardo Lagos Weber (PPD) y el diputado José Miguel Ortíz (DC). Por el oficialismo participaron los senadores José García (RN) y Juan Antonio Coloma (UDI).

La mesa estuvo a punto de romperse en cuatro oportunidades, según cuentan sus protagonistas. La primera fue en la semana inicial cuando el ministro Briones propuso un marco fiscal que incluía reasignaciones de hasta US$10 mil millones. La oposición en bloque le hizo ver al titular de Hacienda que los economistas Rodrigo Valdés y Rodrigo Cerda en su documento hablaban de montos “adicionales”. Cuanto todo indicaba que no había entendimiento, se llegó a que se pusiera en el acuerdo “al pie de la letra” lo que decía el texto de los economistas y en el caso de que hubiera subejecución ésta se devengue al año siguiente. Así es que por primera vez en un acuerdo político se incluye un gráfico, el único de las 14 páginas del texto.

El segundo tema que casi rompe la mesa fue el de las rebajas tributarias que sugirió el Ejecutivo. La oposición marcó el punto que en la exposición de Juan Andrés Fontaine y Claudia Martínez, no hablaban de rebajas, pero sí de incentivos. En definitiva, el gobierno debió eliminar la propuesta de un carry back (compensación de pérdidas) solo para empresas que hayan tenido pérdidas en 2020 y permitir combinar esas pérdidas con las utilidades obtenidas en 2019, para efectuar así una devolución transitoria de impuestos que corresponda.

Otra piedra de tope fue los recursos adicionales para el sistema sanitario. Luego de algunas tratativas, el ministro de Hacienda, que siempre estuvo asesorado por el titular de la Dipres, Matías Acevedo, dijo:” ya senadores, tengo $400 mil millones para el sector sanitario”.

Pero la madre de las batallas fue el Ingreso Familiar de Emergencia y que se elevara a $100 mil por persona beneficiada. Briones quería llegar a un tope de $90 mil, porque en sus cálculos había que excluir la locomoción, pero al final fueron los propios senadores de RN y la UDI, quienes terminaron por convencer que la señal política era fijar en $100 mil por persona el IFE.

Entre las anécdotas se cuenta que había café y bebidas energéticas en el centro de operaciones del ministerio de Hacienda para los negociadores, que las tres mujeres que participaron a nombre del Gobierno tenían su propio zoom: Ministra del Trabajo, Subsecretaria de Evaluación Social y una asesora de la Dipres; y que al diputado Ortiz, que no tiene WhatsApp, le mandaban las claves para las reuniones virtuales a un familiar para que se conectara.

Además, los senadores de oposición contaron con comunicación directa con un asesor desde Londres, quien cursa un doctorado en economía, pero que seguía conectado vía zoom.

Junto con destacar el buen punto que este acuerdo significará para el gobierno, analistas políticos recordaron la necesidad de “amarrarlos” en el Congreso de tal manera que se conviertan en ley rápidamente.

“Si el acuerdo no se traduce en votos poco o nada vale”, advirtió el académico de la UDD Gonzalo Müller. “La batería de proyectos legislativos que lo concreta necesitan de que todos los firmantes cumplan en el Congreso”, sostuvo.

El analista político Gonzalo Cordero también advirtió sobre el riesgo de que los parlamentarios de oposición, que no participaron de la conversación sientan que necesitan una parte del mérito “y hagan exigencias que lleven a una segunda ronda de negociaciones. Eso sería desastroso”, concluyó.

En todo caso, el decano de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Central, Marco Moreno, destacó el rol del gobierno en el acuerdo. “Lo va a mostrar comunicacionalmente, como victoria de su gestión. La oposición no va a expresarlo como triunfo, suyo porque tampoco quiere ser partícipe de que si esto no resulta le vayan a endosar la responsabilidad”, sostuvo.

Para el decano de la Facultad de Gobierno de la UDDEugenio Guzmán, el acuerdo “es un alivio” tanto desde el punto de vista de los principales beneficiados como políticamente. “La política no ha estado muy bien el último tiempo y cuando no funciona la política también se resiente la economía eso es prácticamente un axioma”, sostuvo.

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