Desbordes y Blumel los ganadores, Ward y Sichel en la otra vereda: El análisis al último ajuste ministerial del Presidente - Emol

Los expertos apuntan a la falta de representatividad que tenía RN dentro del comité político y que ahora se completa con la llegada de Cristián Monckeberg, y aseguran que el ascenso a Claudio Alvarado es un reconocimiento y la instalación de un negociador.

Sorpresivo para algunos y poco profundo para otros. Así consideraron los dirigentes políticos el cambio de gabinete realizado ayer por el Presidente Sebastián Piñera, el cual implicó ajustes en solo tres carteras, aunque se tocó el comité político.

La salida de Sebastián Sichel de Desarrollo Social fue una de las grandes novedades de la jornada, debido al buen desempeño que había tenido, lo que incluso lo llevó a estar entre los ministros mejor evaluados por las encuestas.

En su reemplazo llegó Cristián Monckeberg, militante y ex presidente de RN que estaba en Vivienda, donde aterrizó Felipe Ward, tras un corto paso por la Segpres. A este último ministerio llegó Claudio Alvarado, quien cuenta con la experiencia de haber sido subsecretario de esa cartera a inicios de esta administración, así como en el primer mandato de Piñera.

El resultado de estos cambios, así como quiénes ganaron y perdieron tras este nuevo ajuste ministerial, hecho en pandemia y en medio de las conversaciones sobre un acuerdo nacional que ya había mostrado las primeras diferencias no solo en la oposición, sino que también al interior del propio oficialismo, es analizado por expertos.

Todos coinciden en que se trata de una modificación “política” de cara a lo que deberá enfrentar el país como efecto de la crisis sanitaria, buscando mejorar la relación con el partido de Mario Desbordes y teniendo a un buen negociador representado por el nuevo ministro Alvarado. ¿Perdedores? Los analistas miran a Ward y Sichel, pero con cautela.

“Este fue un ajuste político que de alguna manera busca solucionar un tema que se originó en el cambio de gabinete anterior: ese equilibrio de que el partido más grande de Gobierno no estaba representado en el corazón de La Moneda. Creo que eso se corrige con este ajuste”, comentó a Emol, Gonzalo Müller.

El director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo apuntó a que con esto “el Gobierno se ordena, mejora su capacidad de diálogo con la oposición teniendo a Monckeberg y Alvarado, además restablece un equilibrio de representación entre RN, la UDI y Evopóli, porque Evópoli estaba sobrerrepresentado en el comité político (Gonzalo Blumel e Ignacio Briones) y RN se sentía fuera de las decisiones más importantes del Gobierno”.

Para el académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, este “es un cambio de gabinete diseñado para la ‘post-pandemia’ más que para enfrentar la actual crisis sanitaria. Esto, porque el Gobierno cedió a las presiones de RN para incluir a uno de sus miembros en el gabinete político. De esta forma, el objetivo es dar mayor unidad a la coalición de cara a las mesas de negociación con los partidos opositores para alcanzar un acuerdo nacional que evite un segundo estallido social. El propósito del Gobierno es anticiparse a ese estallido respondiendo a las demandas ciudadanas de manera proactiva”.

Y explica que se dio en forma de enroque y no de nuevos integrantes, porque “es normal que esto suceda cuando existe un elenco escaso de personas dispuestas a ser ministros. El Gobierno se va a defender con lo que tenga de aquí al próximo año para resistir la pandemia, la crisis económica y la crisis social que se avecina”.

Mario Desbordes, Gonzalo Blumel: Los ganadores

Todos los analistas consultados por este medio coincidieron en que los grandes ganadores del último ajuste hecho por el Mandatario fueron Renovación Nacional y su presidente, el jefe de gabinete y el nuevo ministro de la Segpres.

“La apuesta de Desbordes es que el proceso de los acuerdos se lleve adelante desde el Ministerio de Desarrollo Social y a cargo de un ministro con experiencia y redes políticas: Monckerberg buscará conducir este proceso. Su liderazgo es una amenaza al rol que habían tenido Blumel y Briones al no tener el contrapeso de ministros de RN y la UDI. Monckerberg tiene mandato y diseño. Ese es un factor en el que se apoyará para liderar un proceso no técnico sino que eminentemente político”, comentó el director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno.

Gonzalo Müller recordó que “el relato previo al ajuste es el presidente de RN enfrentado con el ministro de Hacienda por la política de acuerdos y por qué entra y qué sale de esto. Segundo acto entra un ministro muy cercano a Mario Desbordes, un ministro ex presidente de RN también y entra directo al comité político. O sea se busca contener esa relación y armonizarla justo en un período donde se va a iniciar la política de acuerdos. La clave es tener una buena relación con el partido más grande de Gobierno y por eso que uno de los ganadores de este ajuste de gabinete es Mario Desbordes”.

Mientras que la presidenta de Chile 21, Gloria de la Fuente, aseguró que el nombramiento de Alvarado “es una especie de reconocimiento a su trayectoria. Alvarado ha sido subsecretario en el primer y segundo Gobierno del Presidente Piñera, es un ex parlamentario de una trayectoria bien reconocida, bien avezada, siempre ha sido un hombre fuerte dentro de los gabinetes del Presidente Piñera. Esto es consolidar algo que estaba como bajo las sombras, en el fondo, era un hombre muy fuerte dentro del gabinete del Presidente Piñera, particularmente en la lógica de la discusión de la agenda parlamentaria. Entonces es ponerlo en primera línea, cuando él siempre había estado con un perfil un poco más bajo. Es sincerar el rol que ha tenido siempre”.

El entonces subsecretario de la Segpres, Claudio Alvarado y el en ese momento titular de la cartera, Gonzalo Blumel. Ahora Alvarado llega a liderar el diálogo con el Congreso en el comité político junto al ministro del Interior.

Ahí es donde Gonzalo Müller ve como ganador también al titular de Interior. “Con la llegada del ministro Alvarado a la Segpres, Blumel gana un aliado en el comité político y un aliado de un partido distinto al de él. O sea crece en peso político. El ministro Blumel se blinda un poco y de alguna manera indica que se va a volver a hablar del ‘equipo político’ y menos de ‘duplas’. La dupla Blumel-Briones era muy buena, muy vendedora y podía tener un efecto político interesante, pero de alguna manera discriminaba al resto de los partidos de la coalición, particularmente a la UDI y a RN”.

Con él coincide Morales, quien añade que “la presencia de Alvarado desahogará un poco a Blumel -con quien hizo una gran dupla en el Congreso- quien debe redoblar esfuerzos en los temas de seguridad pública, descansando en Alvarado la gestión parlamentaria”.

¿Quiénes perdieron?

Para el académico de la Universidad de Talca “los grandes perdedores” de la decisión del Presidente Sebastián Piñera son el ex ministro Sichel y el nuevo titular de Vivienda. El primero “porque a pesar de ser el mejor evaluado tiene que salir del gabinete, y Ward porque ha sido uno de los ministros Segpres que menos estuvo en el cargo. El hecho de ir a Vivienda claramente es un retroceso si pensamos que desaparece del comité político y pasa a un ministerio con relevancia social, pero en que no se toman las grandes decisiones”.

A su juicio con este cambio “Evópoli se anota un punto, pues al parecer se hizo sentir la voz de Briones para remover a Sichel, debido a sus opiniones respecto al CAE”.

El analista de la Universidad Central apunta a la falta de respaldo del nuevo presidente de Banco Estado, asegurando que “claramente” es uno de los perdedores: “Su posición en el gabinete al no tener un partido siempre lo dejaba como un ministro fusible”. Moreno también apuntó al partido liderado por Hernán Larraín Matte. “Pierde también Evópoli que por carambola detentaba un espacio de poder no acorde con su peso político y electoral”.

La cientista política y doctora en Ciencias Sociales, Gloria de la Fuente matiza eso sí lo ocurrido con Sichel, porque a su juicio “no es malo” estar en el Banco Estado. “No es el espacio de toma de decisiones, sin duda, y eso deja fuera a Ciudadanos, pero se va a Banco Estado que es un buen espacio. No pierde tanto, pero salir de la toma de decisiones a alguien que está en la política, es un costo”.

Para Gonzalo Müller, el ex titular de Desarrollo Social “más que perdedor es una víctima. Es raro esto de ser el ministro mejor evaluado y finalmente terminar saliendo del gabinete, es una paradoja, un costo importante del ajuste. Yo diría que está por lado de que el Gobierno pierde un ministro muy visible, muy bien evaluado, muy cercano a la ciudadanía, pero por otro lado busca ganar en términos de ordenar su relación con los partidos”.

Y coincide con De la Fuente valorando su nuevo cargo, asegurando que en su paso previo al ministerio como presidente del directorio de Corfo “hizo un buen trabajo”. “No tengo ninguna duda de que lo va a hacer bien en el Banco Estado, pero no sobreleería políticamente eso. Él no va a transformar el Banco Estado en algo distinto de lo que es ni nada de eso. Mantenerlo dentro del Gobierno también era importante para el Presidente Piñera, por eso no diría que es un premio de consuelo, porque el más interesado de que el ex ministro Sichel se mantuviera vinculado al Gobierno era el Presidente y no el propio ministro”.

El académico de la Universidad del Desarrollo analizó al igual que su par de la Universidad de Talca lo ocurrido con el nuevo jefe de la cartera de Vivienda.

“Es su tercer ministerio dentro del Gobierno, la verdad no había una buena evaluación de su gestión en la Segpres y siempre se habló de Claudio Alvarado como quien debió haber asumido el ministerio en primer lugar. Entonces él sale muy golpeado, a pesar de que estuvo un tiempo muy corto como para poder evaluarlo completamente, pero finalmente le pasa la cuenta que no es fácil salir justo cuando venía la política de acuerdos, la política de diálogo con la oposición. Es duro, debe ser muy duro para él”, sostuvo Müller.

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