Primero fue el estallido y ahora la pandemia: la tarifa del Transantiago seguirá congelada - El Mercurio

La cotización del crudo es un factor de la fórmula que fija los precios del sistema de transporte, pero este sufre al mismo tiempo una menor demanda de pasajeros por las cuarentenas y el toque de queda.

Cotizándose incluso en negativo a comienzos de esta semana, el mercado global del petróleo es uno de los más golpeados por la pandemia del covid-19.

Y como un insumo clave para los costos del transporte, la caída en los precios del crudo también tendrá réplicas en las tarifas del Transantiago, aunque no las que el público podría esperar.

En efecto, en vez de disminuir, los actuales valores de los pasajes ($700 en las micros y hasta $800 en el metro), congelados dos veces luego de la frustrada alza que detonó el estallido de la crisis social en octubre, podrían mantenerse por meses.

¿Por qué? La ministra de Transportes, Gloria Hutt, dice que la caída en el valor del crudo “disminuye los costos y puede compensar la menor recaudación” que ahora están teniendo los operadores debido a la pandemia, que con restricciones como cuarentenas y el toque de queda ha limitado los viajes.

Cómo funciona

La estructura tarifaria del Transantiago tiene diversas variables, como la energía eléctrica, la inflación, la mano de obra, el dólar y el diésel. Cuando el precio de uno de ellos disminuye, impacta favorablemente en el llamado “indexador”, porque abarata la operación y no incrementa el valor del pasaje.

Juan Pablo Moreno, presidente del Panel de Expertos del Transantiago que calcula las tarifas del sistema, afirma que el efecto del petróleo “es muy bueno, porque los costos tendrán una caída adicional y fuerte”.

El también economista de la U. Católica asegura que “sin duda, las tarifas se mantendrán, es imposible pensar en un alza en varios meses. Se tendrían que recuperar los precios, la demanda, muchas cosas para eso. El escenario de los próximos meses es de una tarifa estable”.

Coincide Rodrigo Troncoso, académico de la Udel Desarrollo e investigador de transporte del Instituto Libertad y Desarrollo, para quien la caída del crudo “hará efectivamente menos costoso mover los buses, que es lo que a largo plazo se factoriza en el valor de la tarifa”.

Moreno, eso sí, advierte que “por ley, las tarifas nunca pueden bajar”. Esto, porque la Ley 20.378, de subsidio al transporte público, establece en su artículo 15 que mientras esté vigente el apoyo estatal no se podrá “determinar una reducción en el nivel general de tarifas”. Así, una rebaja en el valor del pasaje requeriría un cambio normativo.

Impacto en el sistema

La ley exprés aprobada al comienzo de la crisis social para revertir el alza de $30 en el precio del pasaje le otorgó al Ejecutivo la facultad de dejar sin efecto las decisiones del Panel de Expertos. Lo mismo ocurrió en enero, y en ambas ocasiones, el Estado inyectó recursos para mantener la tarifa paralizada y al sistema de transporte funcionando.

A esto se suma que si bien el Ministerio de Transportes ha precisado que el Transantiago sigue dentro de los límites presupuestarios, la baja en la demanda de pasajeros causada por el covid-19 en el transporte público, que además incluye metro y trenes (72% en los primeros 15 días de abril respecto del mismo período de marzo), también está mermando los ingresos.

Por ello, aunque para los expertos la caída del crudo es positiva, no implica que el sistema deje de necesitar apoyo estatal.

“Si bien el petróleo es importante, también se debe considerar la amortización de los buses, el pago a los operadores y el resto de factores. Me da la impresión de que va a contrarrestar ciertas pérdidas y disminuir el déficit, pero siguen habiendo complejidades”, analiza Hugo Lavados, director de la Escuela de Negocios de la U. Mayor.

Para Carlos Melo, académico de Ingeniería de la U. San Sebastián y exsubsecretario de Transportes, “el petróleo es un insumo importante en la estructura, pero el resto de los costos se tienen que seguir pagando y no se pueden ajustar mucho, en especial las empresas que han visto pérdidas en sus ingresos”.