El fracaso de Guevara, los costos del "copamiento preventivo" que pagará el intendente con su capital político - El Mostrador

Desde Renovación Nacional señalaron que no hubo instrucción desde el Ministerio del Interior para el cambio de perfil que presentó el intendente metropolitano Felipe Guevara, esto a semanas de haberse hecho cargo de un “fierro caliente” que pocos querían tomar, y en medio de la crisis. Eso no quita que su “tolerancia cero” no vaya en línea con la estrategia de La Moneda, la cual al mismo tiempo le da un poco de aire al ministro del Interior, Gonzalo Blumel, en medio de las altas presiones que vive a raíz de su rol como jefe de gabinete. Con todo, Guevara asumió un papel con un alto costo político, la estrategia de copamiento preventivo fracasó y los costos los pagará con su propio capital.

La política de tolerancia cero impuesta por el intendente metropolitano Felipe Guevara, seguida de un perfil más duro que busca entregar respuestas a un sector que presiona al Gobierno principalmente desde la derecha, logró entregar un poco de aire a la constante presión bajo la cual se ha encontrado el sucesor de Andrés Chadwick en Interior. Si bien su actuar ha sido valorado en La Moneda, al mismo tiempo la “falta de tacto y sensibilidad” crispó aún más los ánimos en la oposición, porque ahora una nueva figura del Ejecutivo enfrenta un posible escenario de acusación constitucional, en momentos de extrema debilidad de la figura presidencial.

La inminente salida de Kala Rubilar desde la cabeza de la Intendencia Metropolitana para desembarcar en el comité político en medio del estallido social, hizo desfilar a varios nombres de peso del oficialismo en busca de su reemplazo. El siempre estratégico, político y electoral cargo de intendente metropolitano, previo al conflicto vigente, contaba con candidatos de relevante interés partidista, siempre pensado como plataforma a futuro, y lo que hasta ese momento se miraba como bastión para la elección de gobernadores.

Pero una vez instalada la crisis todo eso quedó atrás y desde La Moneda se decidió que quien reemplazaría a la independiente pro RN, sería alguien del partido encabezado por Mario Desbordes, así lo entendieron desde Evópoli y también UDI, considerando que el puesto se transformó en un premio de consuelo luego que la tienda quedase fuera del comité político de Palacio.

Nombres como el del alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba, histórico militante y de gran peso interno, o el propio ministro de Vivienda, y expresidente de la tienda, Cristián Monckeberg, compusieron parte de la baraja. Finalmente, y como “cuarta o quinta opción” –reconocieron–, se optó por el exalcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara, quien como parte de la mesa directiva de su colectividad calzó con el requerimiento principal. Desde Chile Vamos señalaron que “sin posibilidades de reelegirse”, tomó relevancia su personaje.

Su nombre no alcanzó a satisfacer ni al seno de La Moneda ni a sus pares de coalición, pues sabidas eran las críticas a su falta de tacto político, lo que fue públicamente perceptible en varios episodios como alcalde de una de las comunas más pudientes. De la lista de nombres que se manejó en el Ejecutivo, Guevara no cumplía con los requisitos de experiencia que varios pidieron, considerando una conducción de extrema sensibilidad para los intereses oficialistas. Pero una vez ya investido, “hubo que echar para adelante nomás”, no fue fácil contar con otro representante considerando el “fierro caliente” en que se transformó ese sillón.

Si bien las intendencias son dirigidas desde el Ministerio del Interior, como responsable del orden público, el cambio de perfil que consideró Guevara, a uno más duro –aseguraron–, le sirvió de aire en algún grado al ministro del Interior, Gonzalo Blumel, para así desviar la atención puesta en su persona, la que ha considerado una presión permanente desde que el exministro Chadwick dejó su cargo.

De esta manera, y en medio de los cuestionamientos instalados a través de varios informes de organismos internacionales de Derechos Humanos por el actuar de Carabineros –donde se acusó directamente violación de DDHH–, pero al mismo tiempo presionado por un sector de los más duros de la derecha que exigía orden y “normalidad” en las calles, Guevara optó por responder a estos últimos para validarse en su nuevo puesto.

Según reconocieron desde RN, no habría sido una orden emanada desde Interior, pero eso no quita que esté en línea con la postura de La Moneda, desde donde han salido a respaldarlo ante cualquier atisbo de cuestionamiento. La estrategia de copamiento, anunciada por el intendente el viernes pasado, “fue respaldada por el Gobierno y sus superiores”, destacaron desde Palacio, “quien diga lo contrario solo busca cuidar su espalda”, agregaron.

Lo que vino con ello, a pesar de generar un nuevo flanco para el oficialismo, fue visto con mesura al interior de La Moneda. Pese a que en la oposición han salido a pedir la renuncia de Guevara, saben que mantenerlo “por un tiempo” sería una buena fórmula para salvar al ministro Blumel de uno de los flancos que mantiene abierto: el tema de los Derechos Humanos. Al mismo tiempo, en un sector de Chile Vamos se le vio como una “vía de escape” para la atención que recae en materia de seguridad sobre el titular del Interior o, al menos, “un compañero con quien compartir culpas”. El punto sería mantener el equilibrio entre la imagen del ministro Blumel y la necesidad de retornar al orden en la ciudad.

El problema es que la responsabilidad última la tendría el ministro del Interior, y en el Gobierno tienen conciencia de que la oposición está recabando cada antecedente que pueda nutrir una Acusación Constitucional en su contra. Si bien el actuar del exalcalde de Lo Barnechea genera consenso interno, lo “áspero” de sus respuestas –comentaron– levantó más polvo del conveniente. De esta manera recordaron la que se escuchó después que se pidiese su renuncia de parte de un sector opositor, cuando señaló que “pueden pedir lo que quieran, mi trabajo es mantener el orden público”.

Respecto a los efectos secundarios, como el caso de que se vuelva a poner como objetivo al jefe de Interior, fuentes gubernamentales recordaron que, desde el 18 de octubre a la fecha, las situaciones de violencia disminuyeron considerablemente, pasando en promedio de 50 episodios diarios durante las primeras semanas de la crisis, a prácticamente ningún evento diario en los últimos días. Remarcaron, además, que la cartera del Interior, principalmente a través de la subsecretaría, fija las prioridades en materia de seguridad y orden público y evalúa su cumplimiento, correspondiendo a Carabineros la implementación operativa.

Para el analista político de la UDP, Cristián Leporati, “el intendente optó por crear un posicionamiento de mano dura, pero no mano justa, que concuerda con su perfil. Viene de una comuna sin crisis, ordenada, con altos recursos, que no necesita un perfil con mayor sensibilidad política y social, con calle. Eso es un error cuando se elige, porque se requiere de un perfil con mucho más credibilidad social, antropológica y sociológica y no alguien que viene de un mundo feliz perfecto”.

Diferente es el análisis del vicedecano de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Rodrigo Arellano, quien cree que “la apuesta del Gobierno es justamente la que está llevando a cabo Guevara. Si él pretende ser un intendente más dialogante o más político que Karla Rubilar, yo creo que no es el camino (…). El punto fuerte, donde puede estar una gestión exitosa, es justamente el tema del orden y resguardar de la delincuencia, porque al final del día eso es lo que le está pidiendo, especialmente, su electorado de la centroderecha, que hace mucho rato se muestra partidario por el orden, pero después de dos meses también hay un electorado que no se identifica especialmente con la coalición de Gobierno ni con la centroderecha, pero que también quiere poder tener tranquilad para circular o usar los espacios públicos, usar el metro en los tiempos que corresponda, etcétera”.

Todo esto se ha dado en medio de la tensión interna entre quienes han acusado al Gobierno de no ejercer su labor de garante del orden público y quienes creen que hay que generar más espacios para el diálogo. En esta disyuntiva, el intendente no tuvo dos lecturas y será la carta con la que esperará “pasar la tormenta”.

Los rounds de Guevara

El primer round político de Guevara fue con los alcaldes y alcaldesas que participaron de la consulta constituyente. El intendente de la Región Metropolitana marcó tempranamente su postura y señaló que los municipios debían realizar la consulta solo respecto a problemáticas locales y no nacionales. En la ocasión el exalcalde de Lo Barnechea dijo que “la ley permite las consultas ciudadanas locales en la medida que digan relación con temas locales, no con temas nacionales”.

Aquella posición, en línea con La Moneda, sacó ronchas entre varios representantes de las diferentes comunas que no se bajaron de la consulta, pero alcanzó para tener eco en los sectores donde el oficialismo ha sido a lo largo de su historia infranqueable, como lo fueron las comunas de Las Condes, con Joaquín Lavín a la cabeza, Lo Barnechea y también Vitacura.

Uno de quienes hizo caso omiso fue precisamente el presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades, el alcalde de Puente Alto, Germán Codina, más cercano al mundo ossandonista, hoy en línea con el perfil de la directiva de Renovación Nacional, que fue uno de los que lideró el proceso. Un protagonismo que de igual forma causó ruido al interior del oficialismo.

En la ocasión, Codina señaló que “es evidente que estamos presenciando un proceso que es histórico, de una gran convulsión social, donde tenemos que tratar de construir un camino de entendimiento de las demandas sociales y salir de aquellos que quieren destruir todo porque dicen que nada es bueno y aquellos que dicen que todo tiene que seguir igual porque todo es perfecto”.

Luego vendría la defensa del intendente, quien quedó en la mira de la oposición luego de los hechos ocurridos el viernes recién pasado, cuando luego de copar con mil carabineros el sector de Plaza Italia, argumentando que “no permitiremos que unos pocos entorpezcan el funcionamiento de la ciudad para la inmensa mayoría”, terminó con Óscar Pérez internado en estado grave luego que un vehículo de la policía uniformada lo atropellara y aplastase contra otro vehículo institucional.

Las consecuencias por ese hecho no se hicieron esperar y una de las primeras reacciones provino desde Human Rights Watch, que ya había elaborado un informe donde se cuestionó duramente a Carabineros. En esta ocasión, cuestionó “de qué sirven las charlas de Derechos Humanos que se dan a carabineros si en las calles siguen actuando con una brutalidad extrema”. Para La Moneda no es baladí, ya que se han desplegado todos los esfuerzos posibles por amortiguar el daño internacional a la imagen del Mandatario, una de las principales preocupaciones del propio Jefe de Estado.

La política impuesta por Guevara implicó la apertura de un nuevo flanco, después que el jefe de bancada DC, Gabriel Ascencio, anunciara que se oficiaría a la primera autoridad de la región, y luego su par del PS, Manuel Monsalve, subiera la apuesta puntualizando que “detrás de esta decisión del intendente, de esta mano represiva, sin duda está la mano del ministro del Interior y del Presidente de la República, por eso, hemos estado conversando y hemos pedido, todas las bancadas de oposición, la renuncia del intendente de la Región Metropolitana, pero, si esto no ocurre, si el ministro del Interior no le pide la renuncia o no lo hace voluntariamente, estamos evaluando jurídicamente la posibilidad de utilizar las herramientas que la Constitución le da al Congreso, para poder destituir al intendente de la Región Metropolitana”.

Desde el mundo alcaldicio, el alcalde de Independencia, otrora PS, Gonzalo Durán en conversación con El Mostrador, agregó que “a todas luces ha fracasado, porque pese a un brutal despliegue policial, la ciudadanía ha logrado expresarse en el espacio público. Ha tenido un gravísimo costo desde el punto de vista de los derechos de las personas, porque tuvimos una situación gravísima en materia de DDHH, como lo es el caso del joven que terminó atropellado y aplastado por dos vehículos policiales. La estrategia de militarizar y la coerción policial es menos adecuada que la de establecer mecanismos de diálogo”.

El error, según el analista de la UDP, es que Guevara no entiende que “no está dirigiendo la Dehesa o Lo Barnechea, no tiene habilidades ni conocimiento para administrar la crisis, lo que lo puede llevar al fin de su carrera política”. El analista político agregó que el intendente Guevara tenía un capital de ahorro político porque había llegado hace poco a la Intendencia, pero el error en la estrategia de copamiento, en un contexto de extrema sensibilidad social, “se paga caro, cuando aplicas la ley del más fuerte ocurre esto. Se le pidió la renuncia, eso afecta la imagen, credibilidad y reputación de Guevara”.

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