Los primeros diez días de la "Fórmula B": Análisis al rol de los ministros Blumel y Briones en la conducción de la crisis - Emol

Había expectativa en torno a quiénes serían los que llegarían a las carteras de Interior y Hacienda, y qué orientación le darían a ambas. Los expertos miran sus movimientos con buenos ojos, pero advierten que su capacidad de destrabar el conflicto es limitada.

Eran dos de los ministerios donde se esperaba que hubiera cambios: Interior, hasta el pasado lunes a cargo de Andrés Chadwick, y Hacienda, que lideraba Felipe Larraín. Ambos se convirtieron en figuras fuertemente cuestionadas por el movimiento social y por eso había expectativa con respecto al nombramiento de ambos cargos. El perfil de quienes ocuparan las dos carteras sería una señal de cómo el Gobierno buscaría conducir la crisis.

Tras varios rumores y nombres de posibles adiciones al gabinete, finalmente se anunció que Interior sería asumido por Gonzalo Blumel, hasta ese momento titular de la Segpres y encargado del diálogo con el Congreso, y Hacienda por Ignacio Briones, ex decano de la Escuela de Gobierno de la U. Adolfo Ibáñez.

En sus primeros diez días en el cargo, ambos ministros han sido protagonistas. No bien entró a Interior, Blumel aseguró que con el cambio de gabinete “no solo cambian las personas que están, sino también las prioridades, que se enfocan en una dirección alineada con lo que la gente nos está planteando”.

Su objetivo, ha dicho, será buscar un amplio diálogo con todos los sectores políticos. El pasado jueves, acompañado de los titulares de Segpres, Segegob, Hacienda y Trabajo, se reunió con los presidentes de los partidos de oposición para generar un diálogo y “marcos de entendimiento”. A la cita acudieron representantes del Frente Amplio, que no habían dialogado con el Gobierno antes del recambio.

Briones, en tanto, se ha reunido con representantes de gremios empresariales, pymes y senadores de oposición. Este miércoles se le vio en plena carretera conversando con los camioneros que bloqueaban la ruta en protesta. Les dijo que ha trabado 17 horas al día, incluyendo el feriado. “No me caso con cuestiones que estén grabadas en piedra”, dijo al entrar a la cartera. “Quiero dialogar, quiero escuchar y sacar las cuestiones adelante”.

¿Cómo ha influido el perfil de ambos en la conducción de la crisis? Aunque los analistas aclaran que es muy pronto para hacer balances y que todavía no existen resultados específicos, ven con buenos ojos el cambio en la dirección de ambos ministerios en medio del convulsionado ambiente nacional.

Un “principio de acuerdo”

Fueron dos las reuniones que se realizaron este martes en el Senado, y que terminaron a las 20:15 horas con el anuncio de un “borrador de marco de entendimiento” por la reforma tributaria, un atisbo de consenso que se esperaba en el Congreso y que, hasta entonces, no se divisaba próximo. Se trató, en palabras de la oposición y el Ejecutivo, de un “principio de acuerdo”.

Según el senador Ricardo Lagos Weber, lo único que falta para que el “principio de acuerdo” se convierta en un acuerdo definitivo son detalles de los aspectos técnicos en la redacción de esta nueva iniciativa. Uno de los puntos clave: la reintegración, planteada inicialmente como el “corazón” de la reforma, fue completamente desechada.

Antes de llegar a él, la primera reunión comenzó cerca de las 13:30 horas y se extendió por más de tres horas en el cuarto piso del Senado. En ella participaron ambos ministros, que estuvieron acompañados por el ahora subsecretario de Desarrollo Regional, Claudio Alvarado. Más tarde, los mismos representantes del Gobierno se sentaron junto a los senadores de oposición tres pisos más abajo, en la sala destinada a la comisión de Hacienda.

Pese a encontrarse en el Congreso, el ministro de la Segpres, Felipe Ward, que ahora ejerce el antiguo cargo de Blumel, no asistió a ninguno de estos encuentros. Tampoco lo hizo su subsecretario, Juan Francisco Galli. Según explicó el jefe de gabinete, el ministro Ward estaba en otra actividad a la hora de almuerzo: un encuentro con la bancada de RN.

Las conversaciones entabladas entre la dupla formada por Blumel y Briones, y los senadores de oposición se realizan desde el jueves pasado. Así lo recalcaron tanto los parlamentarios como los ministros, quienes enfatizaron varias veces en que las reuniones fueron extensas, hasta altas horas de la noche y en días feriados.

Por parte del Senado, algunos de los nombres que se repiten en las reuniones son los de Ricardo Lagos Weber (PPD), Jorge Pizarro (DC) y Juan Pablo Letelier (PS). En esta oportunidad, se sumaron con un rol activo Carlos Montes (PS) y el presidente del Senado, Jaime Quintana (PPD).

El diálogo, particularmente con Blumel y Alvarado, tiene historia: son los mismos que cerraron acuerdos con la oposición en año pasado en temas como Presupuesto y salario mínimo, y otras materias no económicas, como Aula Segura. Sobre su nuevo rol, desde la oposición opinan que está “enchufándose de a poco” y que su presencia se debe a su rol “más negociador”.

Con respecto a Briones, que debuta en su relación con el Congreso, parlamentarios confirmaron a Emol que lo han visto “muy dialogante”, “dispuesto” y “abierto a acoger y revisar lo que se le propone”, además de “muy trabajador”.

Una “buena señal” con poder limitado

Para el decano de la Facultad de Gobierno de la UDD, Eugenio Guzmán, ambos ministros sí han tenido un rol importante en la conducción de la crisis. “No quiero plantearlo como una opinión sin base en cierta evidencia, y creo que la evidencia se ha exhibido”, asegura el analista en conversación con Emol.

 “Aún es muy temprano para decir que esto se esté expresando en resultados muy densos, pero uno sí puede ver las reuniones que se han hecho con parlamentarios, con las distintas bancadas, y la apertura a temáticas que no estaban en agenda ni sobre la mesa. Desde ese punto de vista, yo diría que, en términos generales, creo que ha sido bueno”, añade.

En caso de que el rol de ambos se confirme en esa dirección y sean capaces de “resolver las problemáticas”, Guzmán asegura que no será “positivo para el Gobierno”, sino “una ganancia para la política en general”. “En la medida en que esto se traduzca en resultados, algunos rápidos y algunos que van a tener que ser más lentos, eso va a ser una buena señal para el país”, asegura.

En tanto, para la académica del Instituto de Asuntos Públicos de la U. de Chile, Mireya Dávila, “la hipótesis de que los cambios de gabinete generan tirajes y aireados es válido cuando no hay contexto de crisis”. “Creo que hoy día la situación de cuestionamiento y tensión social es tal, que un cambio de personas individuales, en diez días, no necesariamente va a generar un cambio de posición”, asegura a Emol.

Con respecto al rol de Briones, la académica señala que “ha hecho mucha pedagogía política”. “Puede ser que eso no vaya en la orientación de lo que la ciudadanía espera, pero no creo que haya hecho mal: ha hablado harto, se ha reunido, ha ido a los canales de televisión. Tengo la sensación de que la pauta del Gobierno de que hay que dialogar y ser accesibles está funcionando en esto, y se ve que tiene manejo de lo que está hablando”, opina.

Con respecto a Blumel, cree que “está en transición” entre su ex rol como Segpres y su actual deber en Interior. También comenta que “hoy está tan vacío el liderazgo presidencial, que el papel de los ministros se opaca”. “Está tan instalada la idea de ‘Piñera renuncia’, que el margen de lo que se le puede pedir al gabinete es apenas que no cometan errores, porque está muy bajo el nivel de posibilidades de que puedan hacer otra cosa”, concluye.

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