No hay espacio para un «primer ministro» en el gabinete - La Segunda

Aunque los esfuerzos están enfocados en superar la emergencia inmediata, en los partidos de Chile Vamos ya está internalizada la idea de un cambio de gabinete y que el Ministerio de Interior, encabezado por Andrés Chadwick, podría ser uno de los focos. Por ello, consultamos a académicos de Escuelas de Gobierno sobre los modelos que el Presidente Sebastián Piñera podría explorar, incluyendo un ajuste al perfil del titular esa cartera y abrir la puerta a la figura de un primer ministro.

En enero de 2012, los entonces timoneles de la DC y RN, Ignacio Walker y Carlos Larraín, exploraron un paquete de reformas políticas entre los que se concluyó abordar un cambio a un sistema semipresidencial y dicho rol. Pero los académicos coinciden en que la personalidad de Piñera no da margen a un diseño en que dicho cargo opaque al Mandatario. “Ni las características de nuestro sistema presidencial, ni en este caso la personalidad del Presidente hacen que funcione una fórmula así”, afirma el decano de la facultad de Gobierno UDDEugenio Guzmán. Cristóbal Bellolio, académico de Gobierno UAI, también cree que “eso no va a pasar, porque Piñera no concibe separar los roles de jefe de Estado y jefe de Gobierno”, por lo que ajustes al presidencialismo actual no es una discusión que se deba dar en este momento.

En este punto también coincide Mireya Dávila, del Instituto de Asuntos Públicos de la U. de Chile, quien cree que “en el sistema presidencial chileno Interior tiene facultades legales y, por el diseño del gabinete, ciertas capacidades políticas que se pueden usar. Así que eso (cambios) lo dejaría para más adelante”.

Dos caminos

Guzmán ve dos caminos: seguir por “la articulación política” u optar por la línea de personas que sean completamente independientes. Partidario de la primera opción, enfatiza que “hay que articular con el Congreso y los partidos, debido al paquete de medidas anunciado ayer”. En cambio, “en un gabinete independiente, habría rostros completamente desligados de la política y está el riesgo de cuánta experiencia pueden tener”.

Para Bellolio, se requiere una cirugía mayor y considerar un sello de “recomposición de la paz social, para lo cual se necesita gente creíble”. Eso, precisa, supone un “equipo heterogéneo, tanto en lo político como en lo social” y no se resuelve, a su juicio, incluyendo a “Mariana Aylwin y Soledad Alvear”, ejemplifica.

“Piñera necesita conseguir aliados y esos aliados no los va a encontrar si simplemente haces un rebaraje de su propia generación (…) Eso es no leer el escenario. Incluso siento que la generación de Piñera se acabó”, señala Bellolio.

En cuanto a la cartera de Interior, el académico de la UAI opina que “el criterio político o no político no garantiza éxito” en un ministerio tan estratégico. Por lo que “poner a (Andrés) Allamand, (Manuel José) Ossandón o Teodoro Ribera, que son los nombres que suenan, no dice nada. La pregunta es si cada uno de esos perfiles conecta mejor con lo que se necesita hoy día y lo importante es saber qué tan afinado esté su olfato con la ‘textura social’, para entender lo que está ocurriendo”. Agrega que es importante que en Interior “no se vea la seguridad pública como necesariamente tener un sheriff con un discurso de mano dura permanente. Puede haber medidas más inteligentes de conducir los problemas de orden público”.

Mireya Dávila no cree que se deba cambiar Interior antes que los militares vuelvan a sus cuarteles, y respecto al rebaraje en sí, acota: “Me preocuparía que (lleguen) personas de una lógica política distinta, que traiga aires frescos sintonice con lo que la gente está demandando”, aunque “no puedes armar un gabinete con respecto a lo que espera la ciudadanía en términos de conexión. Eso es manejo comunicacional, de otras formas”.Y en esta contingencia aventura: “Debería cambiar del gabinete político a la vocera y al ministro del Interior, y los que han estado más involucrados en las cosas particulares como Transportes y Economía”.

Presidente Sebastián Piñera, junto a Andrés Chadwick.