La última jugada de Monckeberg para evitar que Ley de 40 horas termine en goleada - La Segunda

Pese a que la votación en la Cámara se da por perdida, la meta es lograr que, al menos, nadie del oficialismo vote a favor.

“Apoyo la idea, pero una sabe que hay muchas cosas que analizar y tienen que ser con responsabilidad”, Erika Olivera, diputada Indep.-RN.

“Más tiempo con la familia y calidad de vida sí, pero menos sueldo, no. Cómo está, lo lógico sería una abstención”, Gonzalo Fuenzalida, diputado RN.

“Estoy por la reducción de la jornada. Pero no se han presentado indicaciones en el sentido de la flexibilidad y la gradualidad. Me abstendría”, Ximena Ossandón, diputada RN.

“Estoy a favor de la reducción. No puedo afirmar ni descartar mi apoyo a la iniciativa de 40 horas”, Francesca Muñoz, diputada RN.

“Uno no se puede negar a la idea de legislar. Lo estoy evaluando. El problema es que ellos nos impusieron un proyecto. No negociaron nada”, Karin Luck, diputada RN.

Eduardo Durán, diputado RN, Arturo Longton, diputado RN . En mayo del año pasado, el entonces debutante diputado Álvaro Carter (UDI) se acercó en el Congreso de Valparaíso al ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, y le comentó un tema que le preocupaba: en sus pocos meses en el distrito de La Florida y Puente Alto, había visto cómo la diputada Camila Vallejo (PC) sociabilizaba con los vecinos un proyecto sobre reducir la jornada laboral.

La idea estaba teniendo buena acogida y Carter —quien es contrario a la iniciativa— temía que se hiciera popular y terminara pegándole al Gobierno.

“Él (Monckeberg) me dio una respuesta chacotera, me dijo: ‘Vamos a ingresar un proyecto hablando de automatización y flexibilidad, no se preocupe, usted es nuevo en el Congreso, no se ponga nervioso’”, recuerda el congresista. Sin embargo, ahora el Gobierno es el que está tratando de controlar los nervios.

De hecho, en La Moneda ya dan por perdida la votación en la Cámara, donde la oposición es mayoría y probablemente aprobará la iniciativa tras el regreso de Fiestas Patrias.

Para evitar que esto termine en una goleada legislativa y aprovechando el receso por los feriados, los esfuerzos del ministro se han enfocado en tratar de alinear a los parlamentarios de Chile Vamos para que, al menos, nadie del oficialismo vote a favor de la iniciativa.

En estos momentos hay al menos diez diputados oficialistas en suspenso, que en su mayoría está por abstenerse, aunque también hay algunos abiertos a votar a favor de la idea de legislar de la iniciativa de Camila Vallejo y Karol Cariola.

El argumento de los disidentes es que están a favor de la reducción de jornada, por eso, no quieren aparecer rechazando ante la ciudadanía, pero discrepan en la falta de flexibilidad y de gradualidad del proyecto de 40 horas.

“He tenido la oportunidad de conversar personalmente con todos los parlamentarios de Chile Vamos y todos compartimos el objetivo de mejorar la calidad del vida del trabajador, pero todos sabemos que el proyecto del PC es malo, que, además, se salta todas las reglas constitucionales.

Le puedo asegurar que ningún parlamentario de Chile Vamos va a estar dispuesto a avalar un proyecto que es ilegal y que termina afectando el sueldo de los trabajadores”, afirma el ministro Nicolás Monckeberg “Por un tema de inconstitucionalidad nadie de RN votará a favor”, asegura, en tanto, el diputado y jefe de bancada de ese partido, Alejandro Santana, quien, sin embargo, admite que hay apertura de algunos a dialogar.

El rol de Monckeberg, no obstante, está en discusión en Chile Vamos.“Ha sido una etapa llena de improvisación, deficiente y con mucha demora. Más de un mes ha pasado que se anunció con bombos y platillos que ingresarían al Congreso indicaciones al proyecto de 41 horas. Y nada. Ha sido un autogol. Mis aprensiones se hicieron realidad”, dice el diputado Carter. También hay quienes lo defienden. Le reconocen haber podido convencer a algunos indecisos.

A juicio del diputado UDI Patricio Melero, el ministro Monckeberg “logró alinear a todos los diputados de Chile Vamos en favor del proyecto de 41 horas del Gobierno, incluidos los más díscolos”. “Tengo buena opinión de su gestión”, dice Melero, quien añade que la exposición del ministro “fue contundente para dejar en evidencia, a través de comparaciones con los países OCDE, que los dichos del PC no tenían asidero y que esto afectará la productividad y el empleo”.

“Enjuiciar solo al ministro…”Un cercano a Monckeberg reconoce que han sido meses complejos para el ministro, a quien ve con poco respaldo del gabinete económico.

De hecho, compara su situación con el caso de la ministra de Educación, Marcela Cubillos, quien sí ha tenido respaldo constante de sus pares. “Aquí no recae toda la responsabilidad sobre Monckeberg. Él no ha llevado adelante todo este proceso de manera autónoma.

Algún tipo de articulación tiene que haber habido con el Presidente”, dice Eugenio Guzmán, analista y académico de la UDD.

El exdiputado Osvaldo Andrade (PS), que durante el primer gobierno de Bachelet fue el titular de Trabajo, dice que “el ministro no ha tenido otra alternativa que cumplir las órdenes de La Moneda”. “Esto va más allá de él. Uno esperaría alguna opinión del ministro de Hacienda, pero Hacienda no existe”, dice.

Andrade agrega que “la derrota ha sido tan severa que enjuiciar solo al ministro sería muy parcial, sin perjuicio de que creo que el ministro no lo ha hecho bien”. Cristhian Moreira, diputado UDI, Marcela Sabat, diputada RN, Hugo Rey, diputado RN.