Élites polarizadas y populismo: la carrera electoral en la era Trump - El Mercurio

Los candidatos se multiplican y el ambiente se calienta. La campaña para las elecciones presidenciales de EE.UU. de 2020 está en plena marcha, y tanto demócratas como republicanos intentan movilizar a sus bases y captar nuevos votos en un país diferente al que era hace tres años, cuando irrumpió Donald Trump.

La polarización de EE.UU. ha sido un tema recurrente en la prensa desde 2016. Se dice que el discurso del Presidente y sus ataques a otros políticos o a la prensa han partido al país por la mitad.

Sin embargo, la polarización parece no ser de todos los estadounidenses, sino solo de las élites y de los medios. “Son los partidos los que están polarizados. Mientras más te acercas a la gente común, menos división ves. Es claro que los demócratas y republicanos son más diferentes que hace cincuenta años, pero eso se debe a que sus líderes son muy distintos. Desaparecieron los demócratas conservadores y los republicanos liberales”, dijo a “El Mercurio” Morris Fiorina, profesor de la Universidad de Stanford y experto en comportamiento electoral, quien viajó a Chile invitado por la Universidad del Desarrollo.

Una encuesta reciente del Centro de Investigación Pew da cuenta de que para los estadounidenses las principales prioridades del gobierno no son la polarización política, ni los posibles vínculos del Presidente con Rusia, ni la inmigración ilegal —temas que se han tomado la agenda de los medios en la era Trump—, sino la calidad de la economía (70%), el costo de la salud (69%) y la educación (68%).

“Los periodistas y políticos no salen a hablar con la gente. Hablan entre ellos y con otras personas activas políticamente. Para la gente común y corriente es un tema de ingreso, de trabajo, de si los colegios de sus hijos son buenos, de si tienen buena salud, si tendrán una pensión decente. Y todas esas discusiones como el control de armas, el aborto o los derechos LGBTQ son muy ajenos. Tienen problemas mucho más inmediatos”, planteó Fiorina, para quien Trump no es el culpable de la polarización de los partidos, sino que “se aprovechó” de ella para llegar a la presidencia.

Cercanía a los votantes

Con una clase política distante, el actual Presidente usó un lenguaje coloquial y su figura de outsider para mostrarse como un hombre cercano al estadounidense común y corriente. Ese estilo le hizo vencer en la elección, pero le trajo críticas por su estilo personalista.

“Trump es el primer Presidente populista que hemos tenido en casi 200 años. Tiene un liderazgo personalista, apela a las masas, critica a las élites corruptas, es escéptico ante el libre comercio y trata de movilizar a su base a través de manifestaciones y llamados directos desde Twitter”, dijo a este diario Raúl Madrid, académico de la Universidad de Texas en Austin, invitado a Chile por la Universidad Diego Portales.

Ese populismo no se limita al Presidente. El “efecto Trump” se ha tomado el Partido Republicano y cada vez son menos las voces internas que se oponen al mandatario. “Él ha llevado a su partido en una dirección muy populista. Antes los representantes conservadores no eran así, pero ahora están apoyando sus esfuerzos de concentrar el poder y sus iniciativas comerciales proteccionistas”, aseguró Madrid.

Fiorina también ve un cambio de dirección de los republicanos hacia el populismo desde que Trump llegó a la Casa Blanca, que quedaría sellado definitivamente si gana la reelección en noviembre de 2020. “Si lo hace, el partido cambiará para siempre”, pronosticó.

Para Madrid, aunque no cree que el Presidente venza en los comicios, el cambio de rumbo ya está marcado, pase lo que pase: “Aún después de Trump, el partido va a estar dominado por populistas, porque él demostró que ese estilo funciona”.

De todas maneras, el experto no teme por el futuro de las instituciones estadounidenses, pues, dice, son lo suficientemente fuertes. “El Presidente puede decir lo que quiera, pero no puede hacer lo que quiera”, resume.

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