El desembarco político de la vieja guardia de la Concertación - Economía y Negocios Online

28 de enero. En el XXXI Congreso del Partido Socialista, el abogado César Valenzuela, exvicepresidente del partido, modera el debate de la colectividad.

—¿Quién es Correa?

El exlíder del movimiento pingüino de 2006 no alcanza a leer bien qué escribió en el papel en el que había anotado a los 30 dirigentes que se habían inscrito para hablar durante la jornada. Cada uno de ellos tenía tres minutos para exponer su visión sobre el partido y uno para reforzar sus ideas.

—Yo soy Germán Correa, dijo de pronto el sociólogo de 79 años, al tiempo que se levantó de su asiento.El exministro de Transportes (1990-1992) y del Interior (1994) se ha dedicado los últimos años a la docencia en la Universidad Católica de Valparaíso y en los programas de Stanford en Chile, pero habla con seguridad. Fue presidente del PS y uno de los fundadores del “Tercerismo”. Se trata de la corriente interna que hoy lidera Álvaro Elizalde, quien, además, es el actual timonel de la colectividad.

Correa, que cree que el partido es prácticamente irrelevante desde el punto de vista de la vida política nacional, pide extender su exposición. Cuenta que hace años que no tiene vida partidaria, que ese mismo día se había refichado en la colectividad.

Su intervención fue interrumpida a los tres minutos. César Valenzuela le advierte que le queda uno. Correa trata de retomar el hilo de su intervención, pero a los pocos segundos es interrumpido nuevamente. “Se acabo el tiempo”.

El exministro explica lo que dijo puertas adentro: “Planteé una visión muy crítica de la posición en el que está el PS para enfrentar desafíos. Una situación de mucho deterioro orgánico y político. Un partido donde no se debate ni se discuten grandes temas ni se fijan posiciones políticas sobre nada en la práctica. Un partido que se ha olvidado de la militancia con falta de instancias democráticas internas, que ha estado ausente, que no ha dado conducción ni ha estado en los movimientos sociales más importantes. Un partido que hoy está caminando seriamente a la irrelevancia política total”.

El lunes pasado, Germán Correa apareció en la sede santiaguina del Congreso para debatir sobre el actual momento del PS. A la misma reunión concurrió el exsenador José Antonio Viera-Gallo y el exsubsecretario Mahmud Aleuy, quienes preparan una lista que compita con la de Álvaro Elizalde en torno a la figura de la diputada Maya Fernández.

Se trata de figuras históricas del partido, descontentas con el rumbo que ha adoptado el socialismo chileno y la oposición, y que en el marco del vacío de poder que dejó el triunfo del Presidente Sebastián Piñera en las últimas elecciones y el inicio de su segundo año en La Moneda, vuelven a la primera línea de la política que ya cobró una víctima: el eje PS-DC, sostén político de los gobiernos de la Concertación.

El fenómeno se repite en los partidos de la ex Nueva Mayoría.

“Algunos se han avergonzado de su pasado y de su propia historia, pero eso ya pasó, y los partidos tradicionales tienen muy poca gente joven. Por eso es comprensible que la vieja guardia tenga un papel predominante”, opina el sociólogo Eugenio Tironi.

PS: El realineamiento de los históricos

Sábado 30 de marzo, Comité Central del PS. Tras concluir la reunión en la que se abordó la ronda de reuniones que sostuvo el Presidente Piñera con los partidos de la oposición, un grupo de dirigentes llegó a la sede del partido, a pocas cuadras de la Iglesia de San Francisco, en Santiago Centro. Era una suerte de cumbre del sector de la Nueva Izquierda, reconocido como el más duro del partido, que debía definir si apoyaba o no la reelección del senador Álvaro Elizalde.

Fue una reunión tensa y terminó quebrando una alianza histórica: la del vicepresidente Camilo Escalona y el exsubsecretario del Interior, Mahmud Aleuy. Hay socialistas que aún los recuerdan como Alfonso y Pancho García, los seudónimos que usaban —respectivamente— en sus años de clandestinidad.

Aleuy pidió la palabra en la reunión y criticó con particular crudeza la gestión de Álvaro Elizalde al mando del PS. Algunos de los presentes, en medio del bullicio que había en el lugar, escucharon frases que apuntaban a cierta “incompetencia”.

El exsubsecretario, de acuerdo a consultados, apuntó de alguna manera a refundar el PS y no apoyar la continuidad de Elizalde. Y si bien no criticó a Escalona, cuya gestión hasta habría valorado, el exsenador fue muy duro cuando se pidió votar la posición de la Nueva Izquierda y su otrora aliado no cejaba en su posición. “Te agradezco, pero tu posición es mesiánica”, le habría dicho directamente.

El exsubsecretario se levantó de su puesto y se retiró de la reunión.

Escalona es hoy un reconocido cercano del senador Elizalde. No pocos socialistas dicen que, pese a haber estado en veredas opuestas en distintos temas, como el apoyo interno que otorgó el exsenador a la opción presidencial de Ricardo Lagos, en 2017, hoy es su consejero más influyente.

El expresidente del PS no es partidario de insistir en un eje entre la DC y el PS, amenazado por la posibilidad de que la izquierda —incluyendo al Frente Amplio— construya un bloque común que desestibe electoralmente a los socialistas.

Para algunos analistas, se trata de un aspecto central en el debate político interno de la ex Nueva Mayoría.

Elizalde cuenta con el apoyo de influyentes senadores, como Isabel Allende y Carlos Montes. La diputada Maya Fernández, además de Mahmud Aleuy, considerado una pieza central en su campaña, tiene el respaldo de los exministros de Michelle Bachelet, José Antonio Viera-Gallo, Soledad Barría y Gabriel de la Fuente, entre otros. En esa lista se encuentra el diputado Marcelo Schilling, quien llamó personalmente a Viera-Gallo para que se sumara.

Una de las últimas veces que Viera- Gallo asistió al Comité Central socialista fue entre 2009 y 2010, como ministro de la Segpres, pero no como integrante de la instancia. El miércoles pasado, mismo día en que se anunció formalmente su postulación, terminó su traducción al castellano de “El Príncipe”, su último proyecto.

Dedicado a ejercer su profesión de abogado, el exsenador dice que “se ha cumplido una etapa luego de la derrota presidencial anterior. Este Gobierno ha demostrado sus límites y la oposición requiere dar un cierto vuelco para generar una alternativa que conecte con el Chile actual, recuperando las actuales tradiciones de la centroizquierda”.

DC: Los consejeros

A diferencia de los socialistas, que eligió 19 diputados y siete senadores en noviembre de 2017, la DC enfrentó una debacle electoral: su candidata presidencial obtuvo el 5,9% —Carolina Goic— y el resultado en las parlamentarias fue el peor desde la fundación de la colectividad. La sobrevivencia política y electoral, en este caso, fue el escenario que, según explican internamente, allanó el desembarco de la vieja guardia.

A la ceremonia en que asumió Fuad Chahin la presidencia del partido, hace poco más de un año, llegó el exministro René Cortázar y el exsenador Andrés Zaldívar. Esos mismos días llegaron algunos históricos a una reunión en la residencia del exministro Jorge Burgos. Junto a Chahin se sentaron el constitucionalista Patricio Zapata, el exsenador Patricio Walker y Genaro Arriagada.

Se discutieron varios temas, pero principalmente, la hoja de ruta del partido.

Al igual que varios históricos, Arriagada formó parte de los gobiernos de la Concertación y tiene amplias redes en el mundo político.

En su caso, trabajó en la campaña interna para que el exdiputado saliera elegido como presidente del partido y es considerado hoy su asesor más influyente: Suelen hablar tres veces por semana y abordar aspectos estratégicos de la agenda de la colectividad, que ha tomado distancia de algunas decisiones de la izquierda y concurrido a acuerdos con La Moneda, como sucedió con la idea de legislar de la reforma tributaria y, como se prevé, ocurra en la previsional.

Exconsejero de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Arriagada ha dicho públicamente que una alianza que vaya desde la DC hasta el PC equivale a un derrumbe electoral y político del partido. El diagnóstico es compartido por otras figuras de peso que suelen respaldar a la directiva, como Burgos, Zaldívar y otro exministro que estaría adquiriendo mayor influencia: Edmundo Pérez Yoma.

En el partido explican que cuando Chahin necesita de asesoría, se comunica con Arriagada para pedirle que organice una reunión que, por lo general, termina en una comida.

En lo económico y programático, el poder del directorio del Cieplan —que se fundó en 1976— es incomparable. Los exministros Cortázar, Alejandro Foxley y José Pablo Arellano, de hecho, forman parte de lo que algunos llaman “equipo político-estratégico”, que sirve como una instancia asesora para las decisiones de la mesa.

En su mayoría, dicen en la DC, los consejeros de Chahin son más cercanos al mundo conservador de la colectividad, defensores de la gestión de los gobiernos de la Concertación, partidarios de mover el partido hacia el centro y entablar un diálogo con la oposición.

Todos prefieren mantener un bajo perfil y ninguno de ellos tiene el amplio poder interno del exdiputado.

“Hay un esfuerzo claro y evidente por tratar de reconstruir lo que fue la antigua Concertación. Hay un movimiento político que busca hacer madurar a la fuerza a las nuevas directivas de los partidos que, al parecer, no tienen la convicción suficiente para poder leer algo de sentido común”, afirma el experto electoral de la DC, Mauricio Morales.

PPD: El regreso de los exministros

En el PPD existe un grupo de WhatsApp llamado “Común Lab”. Participan, entre otros, los exministros Nicolás Eyzaguirre, Adriana Delpiano, Rodrigo Valdés, Andrés Gómez-Lobo, Helia Molina y Sergio Bitar, además de la exembajadora Marta Mauras y, en menor medida, la exvocera de gobierno, Carolina Tohá.

Por WhatsApp, según uno de sus integrantes, discuten constantemente sobre los pasos que debe seguir el PPD y la necesidad de renovar las ideas del partido. Parte de ese debate, de alguna manera, deberá emanar del próximo Congreso Ideológico Estratégico de la colectividad, que se llevará a cabo el 25 de mayo.

La situación en el partido ha sido compleja. En la última elección parlamentaria alcanzó solo la mitad de diputados de la que tenía en 1997, quedando solo con ocho representantes en la Cámara Baja.

De ahí que, con el objetivo de marcar una hoja de ruta, el PPD ha realizado este año dos encuestas dirigidas a sus militantes. La primera de ellas consultaba si se sentían más identificados con Salvador Allende, Martin Luther King, Nelson Mandela, Mahatma Gandhi o Ernesto “Che” Guevara.De los encuestados, un 50% dijo sentirse representado por Allende, un 24,7% por Mandela y menos de un 1% por el “Che” Guevara.

Del mismo modo, un 28,5% afirmó que Clotario Blest es el personaje de la historia de Chile que más admira —seguido por Víctor Jara, el Padre Alberto Hurtado, Violeta Parra y Pablo Neruda— y un 68,2% señaló que José “Pepe” Mujica es el político que más los representa.

Los resultados finales de ambos estudios se darán a conocer el próximo 25 de mayo.

Sergio Bitar, exministro de los gobiernos de Salvador Allende, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, ha tenido un rol en la rearticulación del partido. El hoy presidente del Consejo Chileno de Prospectiva y Estrategia y senior fellow del Inter-American Dialogue, con sede en Washington, llamó uno a uno a los diputados que conforman la bancada del PPD. Buscaba convencerlos de que apoyaran el proyecto de ley TPP11, que fue impulsado por el excanciller y actual presidente del partido, Heraldo Muñoz.

Las gestiones, sin embargo, no fueron suficientes: los parlamentarios rechazaron la semana pasada en bloque la iniciativa, propinando un revés a Muñoz, que aparece como una posible carta presidencial.

Aún así, para nadie es un secreto la influencia que tiene Bitar, un histórico de la Concertación, en el PPD. Conversa de manera constante con el excanciller, quien, de acuerdo a algunos analistas, arrastra un problema complejo: su poder depende, en buena medida, de otros actores con peso interno en la colectividad.

En el Senado está Guido Girardi, Felipe Harboe y Ricardo Lagos Weber, entre otros. El exvocero de Bachelet, junto al senador Jorge Soria, el exdiputado Antonio Leal, la exministra Paula Sabal y el exjefe de bancada Ricardo Celis, realizaron el lunes pasado un congreso autoconvocado para discutir precisamente la hoja de ruta de la colectividad.

“El ciclo de la Concertación terminó, pero 20 años en La Moneda equivalen como a dos doctorados en política. Entonces, esa gente no se puede ir a la casa y deben aportar su experiencia de todos esos años para poder comunicárselas a las generaciones más jóvenes. Es importante un matrimonio entre la experiencia y lo nuevo”, dice el vicepresidente, Francisco Vidal.

Y agrega: “Los cuadros de reemplazo, generacional y político, no dan el ancho todavía. Le faltan varios años de combate”.

En este contexto, el expresidente de la Cámara de Diputados, Víctor Barrueto, lideró una comisión estratégica en enero del año pasado que duró casi nueve meses. Sus conclusiones se discutirán en el Congreso Ideológico Estratégico de la colectividad.

PR: El factor Navarrete

Fue hace exactamente un año cuando volvió a Chile el exsubsecretario de Investigaciones de Bachelet, exembajador de Chile en Colombia y exsenador radical a inicios de la transición, Ricardo Navarrete.

Recién aterrizado en Chile, recibió el llamado del exministro Carlos Maldonado para que lo apoyara en su opción de competirle al entonces presidente del partido, Ernesto Velasco, en los comicios internos.

“Gato” Navarrete, como le dicen sus amigos, manejó en los 80′ buena parte de la máquina radical.

Hoy se ha convertido en uno de los dirigentes más influyentes del PR. El exsenador se desempeña actualmente como miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y es partidario de tender puentes de diálogo con el Gobierno: apoyó la idea de que Maldonado acudiera a la cena que ofreció en La Moneda el Presidente Piñera a Jair Bolsonaro, el 23 de marzo, lo que finalmente no se concretó.

“Uno nunca se va de la política”, dice.

Coincide el analista político de la UDD, Eugenio Guzmán: “Ningún político se va de la casa, solo después de muerto”.