El desafío de la pertinencia para el mundo político - Diario Concepción

Tenemos que tener una base de confianza, un sustento provisto por la certeza, el convencimiento que nuestros políticos, particularmente aquellos que han conseguido los sufragios suficientes como para representarnos, son gente con vocación de servicio público, por mucho que las señales que no cesan de trasmitir permitan poner en duda esos postulados, que para algunos, irreversiblemente escépticos, son utopías e idealismos hace mucho rato ausentes.Hay que entender que la política es un oficio exigente, sus representantes deberían tener las competencias de los profesionales exitosos, sobre todo porque de su desempeño depende gran parte del bienestar colectivo, entre estos atributos; tener compromiso con el trabajo, entender los problemas tal como son para la ciudadanía que los experimenta y, entre muchos otros, estar abierto a los aprendizajes para un mejor desempeño, para disminuir al mínimo errores costosos, poseer un carácter positivo y propositivo, las características de un líder.La Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo realizó hace poco una encuesta que tuvo como propósito indagar en la visión de los ciudadanos sobre el poder, por una parte, y en otra, sobre tendencias frente al mundo del trabajo, cuyos resultados fueron publicados recientemente por un medio de circulación nacional.Hay en este estudio alguna evidencia para pensar que muchos de los atributos enunciados al principio no están presentes en nuestra clase política, la cual es percibida como de poco impacto en el establecimiento de políticas públicas.

En este aspecto la encuesta revela que un 44% cree que las empresas son las instituciones que más influencia tienen en las decisiones del gobierno, seguido de un 30% que estima que son los medios, apenas un 7% define a los partidos políticos como los más influyentes y sólo un 3% cree que es la ciudadanía, datos suficientes como para arrojar sospechas fuertes sobre el impacto de su accionar, con el resguardo de las competencias de las personas consultadas para opinar sobre el particular, o su nivel de conocimiento para emitir opiniones.Sea esta evaluación justa o no, es el convencimiento de las personas que si los políticos no pueden hacer mucho, ellas menos.

Sólo un 29% percibe que sí pueden hacer algo para influir ante el gobierno, mientras una amplia mayoría de 55% es de opinión que no tienen casi ninguna influencia, o sea, no creen que sus representantes sean determinantes en impulsar las iniciativas para el bien común.Sin embargo, los políticos son los actores fundamentales de la democracia, tanto así que la calidad de esta última depende de la calidad de los primeros.

Tenemos por lo general políticos capacitados, profesionales con experiencia en la administración pública, pero, por algún motivo, también, por lo general, no parecen ser capaces de inyectar a la gente confianza, los partidos políticos siguen siendo los últimos en la lista de las organizaciones merecedores de confianza, teniendo una diferencia de sólo un punto porcentual entre 2009 (6%) y 2018 (7%).La clase política tiene la obligación de mirar la pertinencia de lo que está haciendo, es suficiente para que sus integrantes sigan siendo elegidos, a lo mejor cada vez por menos electores, pero la democracia requiere más, más cercanía y más compromiso con la gente, varios pasos más allá del discurso.

Ver nota publicada: https://www.diarioconcepcion.cl/editorial/2019/04/27/el-desafio-de-la-pertinencia-para-el-mundo-politico.html

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