El “botín” venezolano - La Tercera

En 2003, Mary Montesinos cedió a la insistencia de su marido y se convenció de que lo mejor para ella y su familia sería radicarse en Chile. Estaba asustada, tenía 27 años, dos hijas -de nueve y seis- y junto a ellas había sido víctimas de tres asaltos en plena calle de Valencia, una ciudad ubicada al centro-norte de Venezuela, donde había nacido y se había criado.

Pero Valencia ya no era la misma. Los índices de delincuencia habían aumentado y en todo el país se registraban 3.000 asesinatos al año. Su marido chileno estaba empeñado en dejar Venezuela. Todo indicaba que la situación no mejoraría en largo tiempo.
Junto a sus hijas y esposo, Mary se radicó en la comuna de Puente Alto, desde entonces han pasado 16 años. Se siente una ciudadana más y Chile se ha convertido en su centro de operaciones para ayudar a Venezuela, que hoy -en manos de Nicolás Maduro- atraviesa una grave crisis económica y política.

Interesada en la política desde su época universitaria, Mary se define como una mujer de centroizquierda. El PPD, dice, es la colectividad que más la representa y se asemeja a los ideales de Voluntad Popular, partido en el que milita y del cual hoy es la presidenta en Chile. Su voto, sin embargo, no ha favorecido a la centroizquierda chilena cuando ha ido a las urnas como una ciudadana más, luego de cumplir los cinco años de residencia que exige la ley para poder sufragar.

“El venezolano es de tendencia de centro, yo soy de centroizquierda, pero el voto del venezolano en Chile está condicionado a quién ayuda más a Venezuela. Yo voté por Chile Vamos, por Piñera, porque ahí está el grupo de personas que más ayuda a Venezuela. Si hubiese ganado la izquierda, no nos estarían ayudando como lo ha hecho Piñera”, afirma Mary Montesinos.

Su caso refleja el comportamiento electoral de la mayoría de los venezolanos en Chile y es un fenómeno que ha sido advertido por los partidos de Chile Vamos, por el impacto que podría llegar a tener en futuras elecciones.

Los inmigrantes venezolanos se han convertido en los últimos años en la comunidad extranjera más numerosa. Según la última cifra, entregada el 13 febrero de este año por el Departamento de Extranjería y Migración (DEM), a cargo de Álvaro Bellolio, los venezolanos radicados en Chile suman 288.233 personas, superando a los peruanos, que siempre ocuparon el primer lugar.

De todos ellos, un 17% obtuvo permanencia definitiva, entre 2005 y 2018, y se han concentrado en una pocas comunas de la Región Metropolitana. Según los datos del DEM, el 43% vive en la comuna de Santiago Centro y el resto se distribuye, principalmente, entre Ñuñoa (6,7%), Las Condes (5,5%), Independencia (4,7%), Estación Central (3,4%) y Providencia (3,1). Todas estas comunas, salvo Independencia, están hoy bajo control de un alcalde de Chile Vamos.

A diferencia de otros grupos migrantes, los venezolanos se caracterizan por un mayor nivel de estudios, es un grupo ideologizado, muchos profesan la religión católica, están decepcionados del régimen de Maduro y de la izquierda, y tienen un alto interés por la participación política, atributos que han llamado la atención de los partidos de centroderecha chilenos.

“Las comunidades venezolanas en Chile tienen un lineamiento ideológico cercano a la derecha y eso hace que sea un nicho electoral muy atractivo”, reconoce el alcalde de Estación Central, Rodrigo Delgado (UDI).

Para el académico de la Facultad de Gobierno de la UDD, Gonzalo Muller, la migración venezolana representa un fenómeno nuevo, “porque otras comunidades numerosas, como la peruana, no son políticamente activas. Los venezolanos, en cambio, tienen un perfil político y eso los transforma en los migrantes con mayor potencial electoral”.

Y si bien se trata de un fenómeno reciente, en Chile Vamos consideran que podrían llegar a constituir un factor electoral significativo, especialmente en las próximas elecciones municipales y en aquellas comunas con mayor presencia de venezolanos, como Santiago Centro.
Eso sí, hay una incertidumbre sobre el impacto electoral de la presencia venezolana en Chile: se trata mayoritariamente de un “inmigrante volátil”, que buscará regresar a Venezuela una vez que la crisis en ese país esté superada. La apuesta, entonces, recae en su potencial de influencia en amigos o redes personales.

La apuesta de La Moneda

Apenas cuatro días después de asumir su segundo mandato, el Presidente Sebastián Piñera dejó en claro que la crisis humanitaria y política que enfrenta Venezuela sería una de sus prioridades en materia de política exterior.

Desde entonces, Piñera buscó tomar un rol protagónico a nivel regional para presionar a Maduro a traspasar el poder al líder de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, autoproclamado presidente encargado de Venezuela. Chile sería uno de los primeros países en reconocer a Guaidó como jefe de Estado, a la par que llevaba adelante un proceso de reordenamiento del ingreso de inmigrantes venezolanos a Chile.

“Vamos a seguir recibiendo venezolanos en Chile, porque tenemos un deber de solidaridad y yo nunca olvido que cuando Chile perdió su democracia, Venezuela fue muy generosa con chilenos que buscaban nuevas oportunidades”, señaló el Mandatario chileno, para dejar en claro que no se cerrarían las puertas a la inmigración ordenada de migrantes y refugiados políticos venezolanos que huían del régimen de Maduro.

Una de las primeras señales en favor de los venezolanos disidentes de Maduro fue la creación de la Visa de Responsabilidad Democrática, un permiso especial para los venezolanos que quisieran llegar al país disconformes de la situación política venezolana.

Pero los gestos fueron más allá.

El lunes 25 de enero, a las 11 de la mañana, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, recibió a representantes de partidos políticos venezolanos y líderes de organizaciones sociales de ese país. De la instancia nació la Comisión Presidencial Diáspora Venezolana, una mesa de trabajo entre venezolanos y el gobierno chileno que fijó cuatro áreas de avance: Ayuda Humanitaria, Refugio Político, Migración y Derechos Sociales. Esta última instancia es la que genera más interés en la comunidad venezolana, ya que les facilitará el acceso a educación y salud.

“Esto es algo inédito. Por primera vez una comunidad de migrantes se integra a una comisión de gobierno para trabajar los asuntos migratorios de nuestra comunidad”, dice José Gregorio Cumare, represente venezolano en la comisión.

La apuesta de La Moneda tuvo consecuencias. Solo en 2018 aumentó en un 136% la entrega de permanencias definitivas para venezolanos.
Los números son seguidos de cerca por Chile Vamos, donde han comenzado a realizar un trabajo de acercamiento con las comunidades venezolanas con miras a fidelizar el voto.

Es más, con enfoque en las próximas elecciones municipales, tanto en la UDI como en RN ya han instruido a las comisiones electorales salir a captar el voto inmigrante, con un especial foco en los venezolanos.

“Los venezolanos son un nicho interesante, dado que habrá una gran mayoría de esta comunidad que podría cumplir los requisitos para participar de la política de nuestro país y serán electores. A eso se suma que nosotros hemos estado preocupados por su lucha por la liberación de Venezuela, y si eso se traduce en que ellos puedan aportar electoralmente en nuestro país, por cierto que nos interesa, para que el día de mañana voten y sean parte de la UDI en las distintas elecciones”, afirma el secretario general de la UDI, Jorge Fuentes.

En RN el tema se viene analizando desde el año 2017. El primero en plantearlo fue el extimonel del partido Carlos Larraín, quien vio en los inmigrantes, y en particular en los venezolanos, una apuesta electoral que podría favorecer al partido. Desde ese entonces, el timonel de RN, diputado Mario Desbordes, se ha reunido con distintos líderes de partidos venezolanos residentes en Chile, a quienes les ha planteado directamente que participen en RN.

La colectividad creó, además, el grupo “Nuevos Chilenos”, una comisión que es liderada por el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, quien maneja la comuna donde se concentra el 43% de los venezolanos con permanencia definitiva en el país (ver infografía).
Algunos parlamentarios de RN también han buscado jugar un rol en el acercamiento de la colectividad con las comunidades venezolanas avecindadas en Chile, organizando, entre otras actividades, conversatorios con migrantes venezolanos.

Otros han ido más allá, como el diputado RN Sebastián Torrealba, quien junto con la representante de Venezuela en Chile -nombrada por Juan Guaidó-, Guarequena Gutiérrez, se reunió el lunes 5 con el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg. En la cita, ambos le pidieron al ministro generar instancias que permitan a los venezolanos integrarse al área laboral del país. “Uno de los objetivos es que estos nuevos chilenos se incorporen al país y que se sientan representados por un sector que los acoge”, explica Torrealba. La diputada Paulina Nuñez (RN), en tanto, realizará un encuentro con venezolanos de Antofagasta, distrito que representa. “Tenemos que invitar a los inmigrantes venezolanos de Chile que voten por nuestros candidatos en las próximas elecciones”, señala Núñez.

En Evópoli también reconocen que hay un nicho de votación en la comunidad venezolana y aseguran que a la fecha tienen más de cien adherentes de ese país.

“Desde su fundación, Evópoli ha trabajado con migrantes y hemos reforzado el lazo con la comunidad venezolana en el último tiempo. Es evidente que ellos son un botín de votos, pero nosotros siempre hemos trabajado para que regularicen su situación y voten en su país. Ahora, en el caso de su participación en Chile, no me cabe ninguna duda de que van a responder con el voto para Evópoli”, dice Rodrigo Durán, jefe territorial y coordinador de ese conglomerado.

Hay otras iniciativas. En Estación Central, por ejemplo, el edil UDI Rodrigo Delgado tiene previsto realizar focus group durante abril para conocer el estado de los venezolanos que han llegado a Chile. La idea, explica el alcalde, es saber qué buscan hacer en Chile, cuánto esperan quedarse en el país y desde ahí iniciar la conquista de su voto.

Para los venezolanos que llevan años radicados en Chile, como Mary Montesinos, participar en las próximas elecciones chilenas es algo que dan por seguro.

“Llevamos en el ADN votar en cualquier oportunidad que tengamos. Tenemos un ADN democrático y no nos vamos a perder la oportunidad de participar en las decisiones futuras de Chile”, afirma.

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