Científicos chilenos demostraron cómo las películas, canciones y personajes favoritos dejan de serlo - El Dínamo

Este proceso de olvido sigue un patrón universal caracterizado por una caída inicial rápida y de corta duración, seguida de un punto de inflexión a un descenso más lento y de larga duración.

Al inicio de una relación, durante el enamoramiento, una persona piensa constantemente en el otro. Pero, cuando ese amor se acaba, los recuerdos sobre el ser amado también lo hacen. De la misma forma, un producto cultural o una pieza de información se produce y se propaga a través de actos comunicativos entre las personas, hasta hacerlo un tema común y popular que luego se desvanece en el tiempo.

Cristian Candia-Castro Vallejos, Ph.D. en Ciencias de la Complejidad Social de la Universidad del Desarrollo, usó datos de citas de publicaciones académicas y patentes industriales, además de datos de atención online que reciben canciones, películas, e íconos culturales.

Con la información concluyó que este proceso de olvido sigue un patrón universal caracterizado por una caída inicial rápida y de corta duración, seguida de un punto de inflexión a un descenso más lento y de larga duración, lo que matemáticamente queda descrito por una función biexponencial.

Así, su estudio demuestra que la atención que recibe un libro, película, canción o artículo científico tienden primero a aumentar, y luego a decaer. Esa atención está determinada tanto por el apego preferencial (o la idea de que la popularidad atrae más popularidad) como por el inevitable paso del tiempo.

Para explicarlo, Candia y sus colaboradores recogieron dos conceptos de la antropología que sustentan la memoria colectiva, la memoria comunicativa – relacionada a los actos de comunicación oral – y la memoria cultural – relacionada a los actos de registro físico de información. De acá, los autores generan un modelo matemático para describir la dinámica temporal de la atención colectiva.

Cuando nace, por ejemplo, una canción que resulta pegajosa, se vuelve popular y todas las radios lo tocan. Ese es el punto cero de este modelo matemático, cuando comienza a decaer. Se observó un primer período de olvido corto e intenso sustentado por la memoria comunicativa. Mientras más conversamos sobre algo, más presente lo tenemos, hasta que dejamos de hablar de ello y se genera un punto de inflexión donde la dinámica cambia.
En esta fase prestamos menos atención a la canción, y la olvidamos de forma más lenta. Como ya no conversamos sobre ello, la atención que recibe esa canción se sustenta en la memoria cultural, el registro al que podemos acceder de forma más esporádica

Ambas tasas determinan este modelo biexponencial, pero decrecen a ritmos diferentes según el producto cultural: una canción puede estar presente en nuestra memoria comunicativa y en promedio ser parte de la “conversación” por hasta 5 años, mientras que, en cuanto a material biográfico, la memoria comunicativa puede extenderse hasta por décadas.

La investigación muestra que la atención colectiva promedio que reciben los productos culturales decae siguiendo una función biexponencial universal. Para Alin Coman, experto en psicología y memoria colectiva y director del laboratorio Socio-Cognitives Processes de la Universidad de Princeton, la contribución más importante del paper de Candia y sus colegas es “haber tomado un enfoque de big data para explorar las dinámicas de la atención colectiva y, por extensión, entender la formación de memorias colectivas”.

Coman realizó el prólogo para su aparición en la revista Nature Human Behavior, y agrega que, si bien estudios realizados con anterioridad señalan que no se puede saber a priori si un producto cultural particular tendrá o no éxito en el mercado, “este artículo señala que, una vez que está ‘puesto’ de alguna manera en el mundo, sabemos cómo decaerá la atención colectiva hacia ese producto cultural durante el tiempo: en un modo biexponencial”.

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