En una ceremonia realizada el 22 de octubre en el Aula Magna, 18 graduados del programa recibieron su grado académico. El decano Eugenio Guzmán los llamó a ejercer el liderazgo público con prudencia y humildad: “Quien sabe más solo se justifica si se pone al servicio de los demás”.
La Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo celebró el jueves 22 de octubre la ceremonia de graduación del Magíster en Políticas Públicas, en sus menciones en Economía y Gestión Pública, Gestión y Políticas Educativas, y Políticas de Salud. La instancia, realizada en el Aula Magna, reunió a los nuevos graduados junto a sus familias, académicos y autoridades universitarias, y se desarrolló en conjunto con la graduación de los programas de magíster de la Facultad de Educación.
La ceremonia fue presidida por el prorrector de la UDD, Ernesto Silva; la directora de Postgrado, Javiera Zúñiga; el decano de la Facultad de Educación y Gobierno, Eugenio Guzmán; el vicedecano de la Facultad de Gobierno y director del Magíster en Políticas Públicas, Rodrigo Arellano, y el vicedecano de la Facultad de Educación, Mauricio Bravo. Ellos entregaron los diplomas a los graduados.




En su discurso, el decano Eugenio Guzmán defendió el sentido de la ceremonia en una época que desconfía de los ritos. “La ceremonia no es un envoltorio de lo importante, sino parte de lo importante”, afirmó. Explicó que el grado obtenido “no es solo una acumulación privada de competencias; es también algo que la universidad les confía”.
El decano partió de la etimología de la palabra magister, del latín magis, “más”. Recordó que de ella vienen tanto “maestro” como “magistrado”, el oficio de quien juzga y gobierna. “El gobierno es el mundo del magistrado, y el lenguaje nos deja una lección: en la vida pública, quien sabe más solo se justifica si se pone al servicio de los demás”, señaló.
Guzmán advirtió sobre el riesgo del orgullo intelectual, que lleva a creer que saber más autoriza a diseñar la vida de los otros a partir de las propias ideas. Para ilustrarlo, recurrió a la crítica de Aristóteles a la ciudad ideal de Platón: “La unidad total no fortalece a la ciudad, la destruye. Una ciudad no mejora por ser más una, sino por estar bien ordenada respecto de su pluralidad”. De ahí, explicó, la importancia de la prudencia política, la phronesis. Esta no aplica un esquema general a cualquier circunstancia, sino que discierne caso a caso lo que exige el bien común. “La política no es una ciencia exacta como la geometría. Es un arte práctico que trabaja con lo contingente, con aquello que puede ser de otra manera”, sostuvo.
El decano también citó a Adam Ferguson. Según Ferguson, las instituciones más importantes de una sociedad, como el lenguaje, el derecho, el mercado y las costumbres que permiten la confianza entre extraños, son “resultado de la acción humana, pero no del diseño humano”. “No es un llamado a la pasividad ni a la resignación. Es una invitación a la humildad, a reconocer que la sociedad es más compleja que cualquier plano que podamos trazar de ella”, dijo. En la misma línea, recordó la crítica de Karl Popper al historicismo y su defensa de reformas graduales, cuyos efectos se puedan observar, corregir y, si es necesario, revertir.
“Algunos de ustedes tendrán la tarea de diseñar políticas, otros de conducir escuelas o de liderar equipos. Les pido que lo hagan con la ambición de un maestro y la humildad de un ministro”, afirmó. Recordó que “ministro” significa, en su origen, “el que sirve”. Agregó que ese “más” que implica el grado “no es un privilegio que se posee, sino una deuda que se contrae” con los ciudadanos que esperan un buen gobierno.
Para cerrar, el decano recurrió a una imagen del filósofo inglés Michael Oakeshott, que comparó la actividad política con navegar un mar sin orillas ni fondo. En ese mar, la tarea es mantenerse a flote con la quilla firme, usando con inteligencia los recursos que ofrece la tradición. “A algunos esta imagen les parecerá desoladora; a mí me parece liberadora. Significa que nadie posee un mapa definitivo y, por eso mismo, la política sigue siendo una tarea de personas libres que deliberan y juzgan”, sostuvo. “Lo más valioso que se llevan hoy es un juicio formado: la capacidad de mirar un problema público y preguntarse no solo qué dice el plan, sino qué exigen este lugar, esta comunidad y este momento. Saber más para servir mejor”, concluyó.
Premio Universidad del Desarrollo al mejor alumno
Durante la ceremonia, el prorrector Ernesto Silva entregó el Premio Universidad del Desarrollo, que la universidad otorga al mejor alumno de cada promoción. En el Magíster en Políticas Públicas, el reconocimiento fue para Luis Ignacio Alvear, de la mención en Políticas de Salud.
Revive la ceremonia aquí: