El miércoles de la semana pasada, el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado (UDI), recibió en La Moneda al senador y presidente de la comisión de Constitución, Pedro Araya (PPD). El legislador de la oposición ha sido la figura de su sector que públicamente ha mostrado mayor disposición en negociar y llegar a acuerdo con el Ejecutivo en Seguridad, a propósito de la reforma constitucional que ha impulsado el Gobierno.
En La Moneda comentan que el jefe de gabinete tiene una buena relación con el senador por Antofagasta, a quien conoce desde que ambos eran diputados. Incluso, en el Congreso también coincidió con el Presidente José Antonio Kast. En cambio, hay versiones de gobierno que dicen que Araya tendría una mala opinión del ministro de Seguridad, Martín Arrau (P. Republicano), con quien se enfrentó cuando este lo acusó de tener millonarias cuentas en paraísos fiscales.
“Hemos tenido una muy buena relación, tal como lo hemos hecho siempre, una reunión constructiva, cordial. Hemos expuesto nuestros puntos de vista y lo más importante que cuando hay disposición y voluntad de diálogo las cosas pueden avanzar”, dijo Alvarado tras la cita del miércoles.
En el Gobierno dicen que Araya es pragmático y cercanos al senador señalan que encontró en el relato de esta administración semejanzas en cómo él cree que hay que “combatir” la delincuencia.
En Presidencia sostienen que el Ejecutivo siempre ha buscado incorporar a la centroizquierda en acuerdos, tanto en el proyecto de Reconstrucción como en la reforma de seguridad. Y el senador Araya, más allá de las diferencias que puede tener en muchas materias con La Moneda, siempre ha manifestado su disposición a escuchar y dialogar.
A diferencia de lo ocurrido con Reconstrucción, en que La Moneda requería 26 votos a favor en el Senado, la reforma constitucional por Seguridad necesita 29 apoyos, por lo que obligatoriamente requiere atraer a al menos tres respaldos en la oposición.
Anteriormente, Araya ha protagonizado otros desmarques. Así ocurrió con su acuerdo para modificar los plazos de la invariabilidad tributaria. En 2009 se desalineó con la entonces Concertación para apoyar una mesa de consenso para la derecha en la Cámara y el Senado.
(…) Por otra parte, Rodrigo Arellano, vicedecano de la Facultad de Gobierno UUD, dice que “esto puede abrir espacios, no necesariamente significa que se vaya a producir un efecto dominó de senadores de oposición que apoyen proyectos emblemáticos del Gobierno. Pero el senador puede funcionar como una especie de senador bisagra y dar muestra de que existen espacios para una oposición que manteniendo sus diferencias con el Gobierno (…) al mismo tiempo está disponible a construir acuerdos en determinadas materias”.
