Un creciente fenómeno de renuncias de diputados —también senadores— que se iban de sus partidos una vez instalados en el Congreso se consolidó como tendencia desde el regreso de la democracia.
Si en el primer período (1990-94) solo dejaron sus partidos Evelyn Matthei (abandonó RN en 1992) y Vladislav Kuzmicic (renunció al PPD en 1993), en el siguiente tramo fueron tres los que dimitieron y así, en cada fase legislativa, el número fue subiendo… Hasta llegar a 24 diputados que dejaron sus partidos en el período anterior (legislatura 2022-2026).
El fenómeno llevó a incluir una medida especial en la propuesta de reforma al sistema político presentada por un grupo transversal de senadores en 2024 para terminar con la fragmentación en el Congreso.
Así, el proyecto, que continúa en trámite, estipula la pérdida del escaño para el legislador que renuncie a la colectividad por la que fue elegido.
Y aunque el proyecto no ha visto la luz, sí hay un antecedente que llama la atención a algunos analistas: desde que fueron electos los diputados del nuevo período legislativo, ninguno ha renunciado a su partido.
“Salvo” el caso de Cristián Contreras (“Dr. File”), cuya bancada (Partido de la Gente) anunció su expulsión, pero solo de ese comité, pues él no milita en el PDG.
(…) El vicedecano de la Facultad de Gobierno UDD, Rodrigo Arellano, comenta que “el período anterior efectivamente fue caracterizado por un aumento importante de renuncias a los partidos políticos, particularmente de diputados al partido por el cual ingresaron, lo que genera un cierto grado de anomalía porque en Chile el sistema electoral está establecido por listas y pactos, lo que es un elemento que contribuye a la electividad de una persona”.
Arellano cree que “en esta etapa legislativa la selección de candidatos fue hecha con mayor profundidad y profesionalismo por parte de los partidos, especialmente por los que estuvieron en proceso de formación en la legislatura anterior”.
El analista se refiere particularmente al Partido Republicano y al PDG, colectividades que registraron el mayor índice de deserciones en el total del período anterior. La segunda de ellas, de hecho, se quedó con “cero” diputados en agosto de 2024.
“Estamos siendo testigos de un proceso de maduración de los partidos en este proceso de instalación”, reflexionó Arellano, a la luz del modo en que fue evolucionando el fenómeno.
