Hero Image

Noticias

Las Últimas Noticias | Guido Larson analiza el conflicto en medio oriente

Guido Larson, docente de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo y especialista en relaciones internacionales, es cauto al analizar el cese al fuego de dos semanas en el conflicto con Irán dado a conocer el martes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. «No hay que dar por sentado que este vaya a ser un cese al fuego que lleve a un acuerdo permanente, porque puede ser un movimiento táctico para ganar tiempo y reanudar hostilidades después de dos semanas», advierte.

La mañana y tarde de este miércoles, por cierto, el flamante acuerdo tambaleó. Irán volvió a cerrar el estrecho de Ormuz al paso de barcos petroleros e Israel bombardeó el Líbano, pues afirma que el acuerdo no incluye a este último país, punto ratificado por el vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance. A su vez, el presidente del parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, dijo que el cese no tenía sentido, ya que EE.UU. había violado tres de los diez puntos planteados por Irán para conversar.

Pese a la incertidumbre, la señal de paz hizo caer el petróleo Brent casi 13%, bajando a US$ 94,8 el barril.

Como sea y cuánto dure, el cese al fuego es el punto más cercano a una paz a la fecha. Fue fruto de la intervención de Pakistán, país limítrofe de Irán y de cultura musulmana, un actor que no se había visto al menos públicamente en la escena: según explica Larson, su currículum diplomático y el respeto de las partes en conflicto explican su gestión.

«Pakistán tiene una larga trayectoria de relación bilateral con los Estados Unidos. Por ejemplo, cuando la Unión Soviética invadió Afganistán en 1979, fue a través de Pakistán que financió las milicias afganas que lucharon contra la URSS; tras el atentado a las Torres Gemelas y luego de la invasión a Irak, cumplió un rol absolutamente central en el contexto de guerra contra el terrorismo. Entonces, para los Estados Unidos, Pakistán es un interlocutor válido y legítimo. Para Irán pasa más o menos lo mismo: en su caso, los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, aquellos países con capacidad petrolera, no tienen la legitimidad que tiene Pakistán, en parte porque son receptores de bases militares norteamericanas y han contribuido mediante el uso de su espacio aéreo, e incluso de su territorio, para el ataque a Irán».

¿Qué factores tras bambalinas contribuyeron a este acercamiento?

«Cuando a fines de la semana pasada comienza a percibirse que el asunto no se resolvía, ocurren tres cosas. La primera es que al parecer hubo un involucramiento más directo de parte de China, que habría presionado a Irán para que alguna apertura política fuera aceptada y no rechazada de plano. Segundo, el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif se involucró de manera personal mediante contactos consecutivos, tanto con Washington como con Teherán. Y, tercero, algo bastante inaudito, que Estados Unidos aceptó como punto de inicio de posibles negociaciones la propuesta iraní de diez puntos».

Larson se refiere a la propuesta que los ayatolas propusieron como condición para un acuerdo. Entre otros puntos, exige el cese total de la guerra en Irán, Irak, El Líbano y Yemen; el compromiso pleno de levantar las sanciones contra Irán; la liberación de los fondos iraníes y el pago íntegro de una indemnización por los costes de la reconstrucción. Las exigencias de EE.UU, en tanto, parten la renuncia completa de Irán a cualquier intento de poseer armas nucleares.

¿Qué convenció a Irán a conversar?

«La declaración total y absolutamente altisonante de Trump hizo cambiar al menos a algunos de los tomadores de decisión dentro de Irán en su perspectiva sicológica. No hay que olvidar que ya había activos militares en camino antes de las ocho de la noche, lo que indicaba la voluntad de escalar horizontalmente el conflicto».