José Antonio Kast llegará como el nuevo presidente aLa Moneda el 11 de marzo de 2026 con el respaldo electoral más amplio desde el regreso ala democracia: másde 7,2 millones de votos y un 58% de las preferencias en segunda vuelta. Este contundente resultado popular se ve inmediatamente tensionado por unarealidad que no admite pausas: las urgencias que deberá enfrentar. Los megaincendios devastadores enel sur del país, una crisis de seguridad que sigue marcando la agenda ciudadana, una economía que busca recuperar dinamismo y un Congreso donde, peseal avance de la derecha, las mayorías seguirán siendo esquivas. El presidente electo ha tenido que adelantar funciones incluso antes de asumir. La tragedia de los incendiosen Nuble y Biobío, conal menos 20 muertos, másde 50.000 evacuados y cientosdeviviendas destruidas, obligó a una inédita conferencia de prensa conjunta con el presidente Gabriel Boric en La Moneda. El gesto de unidad reveló tanto la magnitud de la emergencia como la madurez política que el momentoexige. Kast evitó lascríticasdirectas al gobierno saliente, pidió “mirar hacia adelante” y ya designóa lván Poduje y Martín Arrau, futuros ministros de Vivienda y Obras Públicas, para liderar el plan de reconstrucción. La señal es clara: el nuevo gobierno quiere diferenciarse de lo ocurrido traslos incendios de Valparaíso, donde la lentitud en el proceso de reconstrucción dejó a cientos de familias sin solución habitacional por meses.
PRIMERA PRUEBA
Los incendios del pasado fin de semana han dejado más de 30.000 hectáreas arrasadas, con la provincia de Concepción como epicentro de la devastación. El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, resumió la tragedia con crudeza: “Pencose estáquemando y melo están saqueando”. La combina ción de fuego, saqueos y colapso deservicios básicos configura un escenario que demandará recursos extraordinarios y, sobretodo, una gestión extremadamenterápida, que contrasta con las promesas de austeridad fiscal del programa republicano. Kast ha sido enfático en su compromiso: “No queremos que se repita lo queocurrió en Valparaíso, donde ha pasado mucho tiemposin que las familias hayan recuperado su hogar”. Paraello, ha solicitado catastros detallados, fotografías satelitales de la Fuerza Aérea y coordinación permanente con el gobiernosaliente. El mensaje poTítico es doble: por un lado, demuestra disposición a trabajar con el adversario cuando las circunstancias lo exigen; por otro, deja establecido un estándarcontra el cual será medido. Si la reconstrucción se demora, las pro mesas de “eficiencia” y “gestión” que caracterizaron su campaña quedarán cuestionadas.
El desafío de recursos público no será menor. El programa de gobierno contempla un ajuste fiscal de 6.800 millones de dólaresen 18 meses, pero la reconstrucción demandará recursos cuantiosos. Aquí aparece la primera tensión estructural del nuevo gobierno: cómo compatibliatla promess desedudiel gasto público con la necesidad imperiosa de responder a una emergencia que, por su naturaleza, requiere gastos inmediatos y significativos. La respuesta probable pasará por reasignaciones presupuestarias, pero el margen de maniobra será limitadosi, como prometió Kast, los programassociales permanecen intocados.
