“Peter Paul”: ¿Resiste la opinión pública el nombramiento de un amigo de Piñera? - La Segunda

“A Peter Paul, mi amigo del alma y de siempre”.Una fotografía en la que Pedro Pablo Díaz y Sebastián Piñera aparecen abrazados —y que el Jefe de Estado dedicó de su puño y letra con esa frase— era parte de las pertenencias que el empresario tenía como adorno en su oficina, cuando era vicepresidente para América Latina de Coca Cola, según consignaba Revista Cosas, en 2007.

La amistad entre ambos es historia conocida y data desde la década del 60, cuando ingresaron a Ingeniería Comercial en la UC.Díaz fue jefe de campaña de la primera incursión senatorial de Piñera en 1989.Tres años más tarde, en el “kiotazo”, Piñera le pidió a su amigo influir en los conductores del programa “A eso de”, de Megavisión, para difundir una grabación telefónica clandestina que comprometía a su entonces contendora presidencial, Evelyn Matthei.Díaz también estuvo en la tribuna del Congreso las dos veces en que Piñera asumió la Primera Magistratura.

El empresario fue propuesto por RN en febrero como carta a embajador para asumir en España o el Vaticano; hoy se lo menciona para Italia o Inglaterra.Sin embargo, la confirmación de su nombramiento ha demorado y enfrenta el complejo escenario que dejó la fallida designación de Pablo “Polo” Piñera, hermano del Presidente, en Argentina. Ahora, ¿cómo recibirá la opinión pública la nominación de un amigo tan cercano al Presidente?

Tal como lo recoge hoy “El Mercurio”, en una de sus editoriales, “los temores que suscitan las figuras de nepotismo, también emergen en una designación arbitraria en favor de amistades o correligionarios, aunque no haya vínculo de parentesco”.

A través de las mareas de las redes sociales y los medios de comunicación clásicos, la opinión pública, expresada en llaneros solitarios o en columnistas consolidados, ha demostrado ser cada día más exigente con la figura presidencial, como quedó en evidencia en el caso Caval y Michelle Bachelet. También el Papa Francisco se vio obligado a elevar el estándar e iniciar una investigación sobre los abusos denunciados en Chile.

Y en la misma conformación de los equipos de Piñera, esa opinión pública está pasando la cuenta al ministro Felipe Larraín, y también significó un golpe inesperado en la familia Chadwick, con la expuesta salida del hijo del ministro del Interior del cargo de productor general de la Presidencia.

Así que volviendo a Díaz, “se puede generar una dinámica muy perversa”, asegura Cristián Valdivieso, director de Criteria Research, quien advierte que el Presidente puede quedar atrapado en “una lógica”, donde la ciudadanía lo perciba como alguien que “opera para él, para sus amigos, para su grupo y pierda la capacidad de ser percibido como alguien que está potenciando el desarrollo”.

Los límites de lo aceptable para la ciudadanía, advierten los expertos, cambiaron.Por ejemplo, en los gobiernos de la Concertación no estaba en discusión la facultad constitucional de los Presidentes de nombrar a amigos en embajadas. Y en la anterior administración Piñera no hubo mayores reparos por la destinación de Díaz en Australia (2010-2014). No obstante, ya en el segundo mandato de Michelle Bachelet se generaron ruidos por la designación de dos agregadas en el exterior cercanas a la Mandataria: María Angélica “Jupi” Álvarez y Javiera Parada, hija de su amiga Estela Ortiz.En el caso de Díaz, hay otro antecedente de riesgo: Magdalena Díaz Vergara, su hija, es jefa de gabinete de Piñera.Para Valdivieso, tras lo del “Polo” Piñera puede abrirse “una caja de Pandora que no sabemos dónde termine”. Da como ejemplo lo que ocurrió en 2011 con la crisis de la educación y el concepto de lucro. “Ahí se instaló que los dueños de las universidades, la élite del país, eran los mismos que pertenecían al círculo del Presidente”, agrega.

Catalina Correia, directora de marketing de Adimark, afirma que “hoy se está jugando en la cancha comunicacional”, donde ciertos conceptos como el “lucro” cobran fuerza. “Ya se está hablando de nepotismo, una palabra muy cargada, se instaló y se está tomando la agenda. Por eso hay que ser extremadamente cuidadoso en las formas”, advierte.

Más cauto es el decano de la Facultad de Gobierno UDD, Eugenio Guzmán. A su juicio, las luchas feministas actuales han marcado mucho más la agenda. “El tema del nepotismo ha resultado como algo crítico para el Gobierno; sin embargo, no es porque no existiera antes. Pero ahora, ¿eso va a ser algo tan relevante para que se levante un movimiento en las calles, por ejemplo? No lo sé”, agrega.

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