La difícil Contrarreforma de Piñera - Radio Santiago

Las predicciones electorales del diputado Pepe Auth, donde anticipa que ninguna fuerza política obtendrá mayoría en el próximo Congreso que se define en los comicios de noviembre, son un adelanto de las cortapisas que tendrá la administración venidera para llevar adelante su programa de gobierno y la agenda legislativa.
La situación será particularmente compleja si es que tal como lo muestran las encuestas hoy, el siguiente inquilino de La Moneda a partir de marzo es Sebastián Piñera. El candidato a la primera magistratura ha hecho varios anuncios en los que ha mostrado su intención de llevar adelante una contrarreforma y desmantelar parte de las iniciativas que ha impulsado el Ejecutivo encabezado por Michelle Bachelet, tanto en materia tributaria, educacional, y ley de aborto en tres causales.
Pero más allá de esta declaración de intenciones del presidenciable, lo que pueda hacer si es que llega por segunda vez al sillón de O´Higgins, dependerá inevitablemente de cómo le vaya a Chile Vamos en las elecciones para conformar el nuevo Parlamento.
En este punto, el grueso de los analistas políticos, más allá de su inclinación, coinciden en que bajo el nuevo sistema proporcional que comienza a operar desde estos comicios, se impondrá la fragmentación, y será muy difícil que algún bloque tenga mayoría absoluta en la sede del legislativo.
De hecho, la proyección de Pepe Auth plantea que el bloque de centroderecha obtendrá 68 escaños, cuando el umbral de la mayoría en el próximo Congreso de 155 diputados, será con 78 legisladores. Es decir, si se cumple el vaticinio del ex PPD, el conglomerado opositor quedaría bastante lejos de esa mayoría.
Lo cual es todo un desafío y rompecabezas para Piñera y su equipo, ya que la gobernabilidad de su gestión estará supeditada en gran medida a la capacidad que tenga de imponer su programa gubernamental, para lo cual, en este nuevo escenario, serán clave las alianzas que la próxima administración logre articular.
En este sentido, el decano de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Central, Marco Moreno, señaló que al analizar la campaña de Piñera, pareciera ser que está apuntando al voto duro, y por lo tanto está dejando de lado al votante que está en el margen, con lo cual estaría privilegiando el momento electoral y no el momento de gobierno.
“El tema es que cuando Piñera tenga que comenzar a gobernar, lo tendrá que hacer también considerando al votante que está en el margen. Y si a eso se agrega un Parlamento que estará fragmentado, y que es propio de los sistemas proporcionales, la cooperación será más difícil”, dice el analista.
Agrega que ganar la elección es una cosa, pero gobernar será otra distinta, donde además va a haber mayor demanda de los votantes que no son del mundo de la centroderecha, y que por lo mismo se va a producir una tensión.
Moreno afirma que Piñera no tiene hoy, y probablemente tampoco después de noviembre, la mayoría en el Congreso para llevar adelante una contrarreforma y revertir las leyes impulsadas por este gobierno. “Su discurso de campaña obedece a este aspecto, ya que Piñera es pragmático, ya que hoy puede aparecer apoyando Punta Peuco, pero si las circunstancias cambian, puede que en marzo ya no”.
El decano estima que con un Congreso fragmentado, las fuerzas políticas se verán obligadas a buscar lo que denomina “acuerdos cooperativos”, en términos de alianzas políticas para conseguir las mayorías que permitan aprobar los proyectos de ley. Al respecto, el analista recalca que el próximo Ejecutivo deberá ser mucho más llano y flexible a buscar y alcanzar esos acuerdos, negociando la agenda legislativa con las distintas corrientes en el Parlamento.
El académico indica que ellos como facultad han realizado proyecciones, las cuales, al igual que las realizadas por Auth, indican que Piñera no gozará de la mayoría suficiente para revertir las reformas que ha implementado el gobierno de Bachelet.
“Llegar a los 78 diputados que se requieren para tener mayoría en el Congreso se hace muy difícil, sobre todo cuando cambiarán determinados quórum, por lo tanto desarmar algunos proyectos no será factible, y el discurso de contrarreforma de Piñera es básicamente para este período electoral”, concluye Moreno.
Su par de la Universidad del Desarrollo, el decano de la Escuela de Gobierno de esa casa de estudios, Eugenio Guzmán, también comparte que Piñera carecerá de mayoría en el Congreso, pero con la atenuante de que el próximo Parlamento tendrá  a una Nueva Mayoría mucho más fragmentada de lo que ha estado durante la gestión de la Mandataria socialista.
Según el análisis del experto, ese factor, más un Frente Amplio que no supere los 12 diputados –lo que a su juicio sería un fracaso-, abre un escenario distinto al actual, ya que el conglomerado de izquierda se instalará como una fuerza de bloqueo o para obtener determinadas iniciativas de ley.
Por el lado de la DC, considera que obtendrá un porcentaje similar al histórico, y que dentro de ese contexto, se puede instalar como una suerte de partido bisagra con el cual será posible negociar determinados acuerdos políticos, no obstante, hace hincapié en que muchos de sus candidatos incumbentes, que probablemente resulten elegidos, son más cercanos al mundo de la izquierda que del centro.
Entonces, apunta el analista, surge la pregunta de en qué casos Piñera, si es elegido Presidente, podrá generar alianzas. Guzmán piensa que en algunos casos, pero que en realidad serán muy pocos. “No creo que vaya a tener problemas en hacer correcciones menores, como puede ser de tipo tributario, que requieren minorías simples, donde puede alcanzar acuerdos con parlamentarios conservadores de otras fuerzas. Pero en el caso de iniciativas como el aborto, soy más bien escéptico, porque en el propio sector puede haber dirigentes que no estén en esa línea”.
El investigador plantea que en todo esto se debe tener en cuenta que el primer año del nuevo gobierno es complejo para la coalición que pierde las elecciones. Y pone como ejemplo lo que le ocurrió a la Concertación en los primeros dos años de la gestión de Piñera, donde no tuvieron capacidad de nada.
“Piñera necesita tres ingredientes para poder negociar con cualquier grupo en un eventual segundo gobierno: alta popularidad, efectividad y que el crecimiento económico se eleve”, finaliza el decano de la UDD.

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