Opinión: Los datos y la economía del futuro

El gran volumen de datos que se genera irá tomando cada vez un rol más central en nuestra sociedad. Cambiará la forma en que vivimos, en el que se manejan las empresas y la economía global. Internet de las Cosas (IoT por su sigla en inglés), Big Data, Data Science, almacenaje – cómputo en la nube e internet móvil son algunas de las tecnologías disruptivas que llegarán a potenciar este impacto ya que permiten generar, almacenar, transmitir y almacenar los datos con mayor facilidad y a cada vez más bajos costos. Tanto es el impacto esperado que ya muchos se refieren a los datos como el petróleo del futuro.

A nivel mundial estamos viendo surgir a las compañías de la llamada Generación D que se apoyan en datos y en su análisis para generar nuevos modelos de negocios. Estas empresas aportan con servicios y productos que servirán para que las personas puedan -a partir de sus datos de salud, hábitos y actividades- mejorar la calidad de vida de ellas. Ya nos estamos acostumbrando a recibir recomendaciones desde nuestro celular para decidir por donde manejaremos, qué música escuchar y que libros leer. En un futuro, podríamos tener una empresa que, analizando nuestro ADN, la información recopilada en nuestra Isapre, los datos de nuestras compras en la farmacia, en conjunto con los datos de nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio (obtenidos a partir de apps o dispositivos), pueda detectar tempranamente alguna enfermedad o recomendar cambios en nuestro estilo de vida que sean especialmente diseñados para nuestro perfil y personalidad.

Las empresas que empiecen a evolucionar antes, generando, recolectando y procesando datos de sus procesos o actividades ganarán una ventaja competitiva, ello porque podrán innovar y crear productos y servicios diferenciadores, como porque podrán reducir sus costos a través de información oportuna y optimización de sus procesos. Las organizaciones también tendrán el desafío de capacitar a su personal para poder hacer uso de todas las tecnologías emergentes. El efecto ya está llegando y seguirá llegando con cada vez más fuerza a todos los sectores de la economía: agricultura, urbanismo, minería, salud, educación, turismo, etc.

No solamente las empresas – sin importar su tamaño- podrán aprovechar los beneficios de este mundo de datos, sino que también el gobierno debe seguir avanzando en la digitalización de sus procesos y en hacer uso de esos datos para volver más eficientes sus servicios y para pensar en formas revolucionarias de generar cambios en la sociedad.

 Este nuevo mundo impone importantes desafíos para todos. El gobierno chileno además de generar marcos legales que permitan a la ciudadanía controlar sus datos y resguardar sus derecho debe educarla en relación a los beneficios que puede traer para la sociedad el compartir  esa información con instituciones en las que confíen. Quienes estamos en el mundo de la academia y la educación debemos estar siempre actualizando y creando nuevos programas para que profesionales de todas las áreas sean capaces de mirar el mundo a través de los datos, con habilidades de comunicar lo que ven y con un gran sentido ético que busque equilibrio entre el bien de la sociedad, de las empresas, y el derecho a la privacidad de las personas. Los desafíos son grandes y las recompensas también. 

Dra Loreto Bravo
Directora Instituto Data Science. 
Facultad de Ingeniería, Universidad del Desarrollo.

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