Alegatos ante La Haya por Jorge Sanz

Como en otras oportunidades Chile se aferra a la línea jurídica tradicional, apegada al derecho mientras Bolivia agrega un componente emocional difícil de evaluar. Bolivia, al igual que Perú en su momento, ha creado un caso a partir de la interpretación de conversaciones políticas y les ha dado un tinte de obligación

Chile alega la competencia de la Corte y Bolivia busca entrar al fondo del problema para justificar su presentación a través de verdades a medias y planteando cuestiones de soberanía que Chile habría ofrecido. Aquí, la pregunta de la Corte cobra relevancia porque disminuye la pirotecnia verbal. La documentación señala que lo más cercano a los planteamientos de Bolivia es Charaña, que se cae porque ellos mismos no aceptaron y Perú cierra la posibilidad, lo que se aleja de la responsabilidad de Chile.

Como en otras oportunidades Chile se aferra a la línea jurídica tradicional, apegada al derecho mientras Bolivia agrega un componente emocional difícil de evaluar. Bolivia, al igual que Perú en su momento, ha creado un caso a partir de la interpretación de conversaciones políticas y les ha dado un tinte de obligación. Da la impresión de que los instrumentos existentes, sometidos al derecho internacional, son más fuertes que las conversaciones que se pudieron haber sostenido como parte de la convivencia normal de dos vecinos, y es por ello que se discute la competencia de la Corte para modificar las reglas del juego convenidas entre las partes hace más de un siglo.

Sería interesante que en la respuesta boliviana aparezca el mínimo aceptable de su petición de conversar con resultado conocido.

Carta publicada en La Tercera 08/05/2015

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