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Llegó el día de las grandes e Imprevisibles definiciones – El Mercurio Valparaíso

Marcadas por el fantasma de la abstención, por las nuevas normas draconianas sobre publicidad en espacios públicos y financiamiento de campañas, por la irrupción de candidatos extra bloques tradicionales que representan a agrupaciones surgidas o consolidadas tras el término del sistema binominal, y por la ausencia de abanderados presidenciales que inclinen la balanza en una dirección u otra, las elecciones municipales de hoy concentran requisitos de sobra para ser calificadas al menos como «extrañas».

Eso sin considerar que se realizan en un escenario con padrón en entredicho tras el gigantesco error que se tradujo en que 463 mil votantes vieron cambiados sus domicilios electorales sin que nadie les consultara -lo que derivó en un cuestionado cambio de gabinete-, así como con una fuerte desaprobación hacia el mundo político en general.

Según la última encuesta de evaluación del Gobierno (septiembre) efectuada por GfK Adimark, sólo el 16% de la muestra aprueba la forma en que la coalición oficialista Nueva Mayoría desarrolla su labor, que en el caso del bloque opositor Chile Vamos aumenta en dos tímidos puntos. La desaprobación en cambio es dura: 76% y 71% respectivamente.

En ese contexto, la palabra incertidumbre ha pasado a ser una de las más mencionadas por• dirigentes y analistas a la hora de proyectar votaciones, tendencias y destinos de connotadas figuras que hoy ponen a prueba su capital político en las urnas.

BRUSCA CAÍDA

Una revisión de [os resultados de las tres últimas elecciones municipales en la Región de Valparaíso permite constatar tanto un quiebre en la participación electoral a partir de la instauración del voto voluntario como el continuo distanciamiento que los candidatos de todas las tendencias han adoptado respecto de sus propios partidos o bloques.

Así por ejemplo en los comicios del año 2004 de un total de 888.562 inscritos en los registros electorales a nivel regional, votaron 692.073, equivalentes al 77,8%, con una abstención cifrada en el 22,2%. En los siguientes, año 2008, de un padrón de 900.051 personas, 714.5788 acudieron a las urnas, con 79,3% de participación y 20,7% de abstención.

El debut del voto voluntario en las municipales de 2012 marcó un antes y un después en la participación electoral en el país. En la Región de Valparaíso esto se tradujo en que de un padrón de 1.455.911 personas, el total de sufragios emitidos alcanzara sólo 617.032, vale decir, votó el 42,38% de los inscritos y se abstuvieron 838.879 electores, c157,62% del total.

INDEPENDIENTES

El paulatino ascenso de los independientes, ya sea dentro de pactos como fuera de ellos, es otro elemento que ha caracterizado las tres últimas competencias municipales, hasta el punto que en los últimos comidos hubo comunas donde todos los candidatos a la alcaldía postularon como «no alineados», incluso en casos en que era pública y notoria su militancia en determinados partidos o su simpatía hacia los mismos.

Esa tendencia se instaló en las campañas de la mano de la creciente desafección dudadana respecto de la política, hasta el punto que ya en las campañas del año 2008, cuando todavía se permitían gigantografias, y los carteles y palomas copaban el espacio público, en los afiches eran invisibles, salvo escasas excepciones, los nombres de las tiendas políticas o coaliciones de cada cual. Para qué decir de los símbolos partidistas, que también se esfumaron discretamente de la publicidad electoral, sin indicios de pronta reaparición.

En los comidos de 2004 los independientes fuera de pacto conquistaron 56.312 votos a nivel regional, con el 8,14% de los sufragios. En las elecciones siguientes (2008) lograron 68.218, con el 9,55%. Y a pesar de la distorsión que para efectos comparativos introduce el debut del voto voluntario, en 2012 mantuvieron dignas 66.686 preferencias con el 11,37% del total. Una cantidad mayor a la que obtuvo el pacto Por un Chile Justo, integrado por los partidos Radical (PRSD), Por la Democracia (PPD), Comunista (PC) e independientes de esa tendencia, que logró 50.870 votos (8,67%).

PODER TERRITORIAL

En coherencia con esa realidad, tras los comicios municipales de 2012 se pudo constatar que los independientes fuera de pacto conquistaron el mayor número de alcaldías en la región, conjuntamente con la Democracia Cristiana (DC): siete cada uno.

A continuación figuran la Unión Demócrata Independiente, UDI (6), Renovación Nacional, RN (4), Partido Socialista, PS (3), PPD (2), Partido Progresista (1), PC (1). Como independientes pero dentro de pacto ganaron alcaldías un candidato de Más Humanos, uno de Concertación, 2 de ChileJusto y 3 de la Coalición.

¿Las comunas con alcaldes independientes «puros»? Pe-toma, San Esteban, San Felipe, Quintero, Puchuncaví, Concón Y Algarrobo

En esos comicios la DC logró jefaturas comunales en Los Andes, Rinconada, LLay Llay, La Calera, Nogales, Quillota y El Quisco, La UDI en Panquehue, Hijuelas, La Cruz, Viña del Mar, Valparaíso y Santo Domingo. RN en Zapallar, Papudo, Catemu y Casablanca. El PS en Calle Larga, Putaendo y Quilpué. El PPD en Santa María y El Tabo. El Partido Progresista, en Isla de Pascua. Y el PC en su bastión tradicional de La Ligua.

QUIÉN GANA

Los factores expuestos serán gravitantes en los resultados de estas elecciones de tan complejo pronóstico, sobre todo a partir de la irrupción de «nuevos» candidatos que se apartan de los dos grandes bloques que han dominado la esfera política desde los años 90.

Pero a nivel nacional, ¿quién gana las municipales? Según sostuvo en una columna reciente en El Mercurio el exiministro y experto electoral Francisco Vidal, el triunfo lo definen cuatro factores: qué coalición obtiene más alcaldes; porcentaje de votación en la elección de alcaldes por coalición; número de concejales elegidos por coalición, y porcentaje de votos de concejales por coalición.

Plantea que en el año 2012 la derecha, es decir RN y la UDI más el PRI, obtuvo 126 alcaldes y el 39,93% de los votos, y en concejales logró 967 cupos (40,47% de los sufragios). Mientras, la Nueva Mayoría eligió 168 alcaldes (43,59%) y 1.180 concejales (50,5%).

Y hace ver que en los comicios de hoy compiten fuerzas políticas que no existían en 2011: en la derecha, Evópoli; en la centroderecha, Amplitud y Ciudadanos; en la izquierda, Revolución Democrática y el Movimiento Autonomista de Gabriel Boric, más las fuerzas de izquierda tradicionales que compitieron la vez anterior, como el PRO, los partidos Ecologista Verde, Humanista e Igualdad, como también otras fuerzas de carácter regional.

«Entonces -recomienda-, fijese en el resultado de las coaliciones más grandes, que representan el 82% de los votos en alcaldes y el 91% de los votos en concejales. Y en los cuatro indicadores: quién obtuvo más alcaldes, más votos en alcaldes, más concejales y más votos en concejales. Ahí está la madre del cordero».

LA INCERTIDUMBRE

Más allá del veredicto de las urnas a nivel local, se discute si los resultados municipales son anticipatorios o no a los de las elecciones presidenciales. Así ocurrio por los menos en los años 2004, 2008 y 2012.

«La verdad es que desde el 2000 han sido el ensayo general de las presidenciales y una especie de preámbulo indicativo de qué ocunirá en ellas. Pero esta vez hay razones varias para pensar que no será así», comenta el diputado ex PPD y experto electoral, Pepe Auth.

La primera razón «es el alto nivel de abstención previsible que será muy distinto al de las próximas presidenciales, es decir, el nivel de participación en estas municipales va a ser muy inferior al de las presidenciales y en consecuencia, con tanta gente menos participando, son dificilmente proyectables».

La segunda es que aunque mediáticamente en el último mes se haya presidencializado la carrera municipal, «nunca habían tenido tan baja presencia los candidatos presidenciales en una campaña local. En 2012 Michelle Bachelet fue coprotagonista de la campaña de todos los candidatos a alcalde. Y en 2008 Piñera también lo fue de todas las campañas a alcalde de su sector» En cambio ahora, dice, «por primera vez la presencia de los candidatos presidenciables es episódica, más bien superficial y mediática, porque no estuvieron presentes en terreno corno ocurrió en campañas anteriores».

Un tercer factor a juicio del experto es que pocas veces antes en el país se había llegado con tanta indefinición presidencial a los comicios locales.

«En las municipales anteriores todos sabían que Michelle Bachelet iba a ser Presidenta de la República. Y Piñera era candidato desde que perdió la segunda vuelta en 2006. Hoy el panorama está más abierto que nunca», argumenta.

Y el cuarto apunta a que como desapareció el binominal, hay una expectativa de mayor diversificación de la esfera política. «El enfrentamiento entre dos bloques es menos nítido que en las elecciones precedentes. Hay muchas comunas donde hay un tercero en la discordia».

Para el parlamentario, todos esos factores «hacen pensar que la municipal va a tener un impacto principal, que es el regreso definitivo de la incertidumbre en materia presidencial. Hasta hace seis meses yo diría que entre la gente de centroizquierda la conversación era `preparémonos para el triunfo de Piñera’. Ya no es tan así, se sabe que la competencia va a ser más estrecha».

Y reitera que el resultado de estas municipales «va a confirmar la incertidumbre en la batalla presidencial venidera, no va a entregar claridad como lo hicieron las cuatro elecciones anteriores».

ELECCIONES «RARAS»

El cientista político de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, expone que los resultados de las municipales efectivamente tienen una lectura política «y de alguna manera los de las municipales han anticipado los cambios, como fue el triunfo de Sebastián Piñera en 2009 o el de Michelle Bachelet en 2014», pero coincide con Auth en el sentido que estos comicios son distintos, «son elecciones a mi juicio bastante anómalas, por no decir ‘raras».

Eso porque no solamente existe una nueva legislación «que restringió mucho las campañas hasta hacerlas prácticamente invisibles, y creo que eso ha pasado a llevar algo muy esencial que es el voto informado, las personas reclaman no conocer a los candidatos por quienes van a votar».

Además, «el escándalo del padrón, el error del Servel, del Registro Civil y del Gobierno, también de alguna forma va a distorsionar la participación ciudadana. En 2012 muchos chilenos decidieron no votar, pero ahora no sabemos si va a haber una gran cantidad de personas que queriendo votar no van a poder hacerlo porque fueron cambiadas sin su voluntad de registro electoral». Pero sumando y restando, a pesar de la distorsión, «de todas maneras va a haber una lectura política del resultado general», opina el analista.

Aunque considera que el error del padrón es constitutivo de delito, Pepe Auth pone paños fríos en relación al impacto concreto de esa situación. «Salvo en las comunas donde hubo acarreo previo y donde el triunfo de un candidato podría deberse al desplazamiento organizado de personas, en el resto de las comunas no hay ninguna razón para pensar que quienes al renovar su carnet o pasaporte fueron cambiados de registro sin ser consultados, sean más de un partido que de otro, más de un candidato que de otro….la conducta de renovar carnet la tienen todos por igual».

NO RESTARSE

Como sea, la abstención que pueda registrarse hoy está en boca de todos y muchas figuras públicas se han sumado a los llamados a ir a votar. Una de ellas es el escritor y académico viñamarino Agustín Squella, Premio Nacional de Humanidades, que en su columna del viernes en El Mercurio escribió:

«No es apropiado restarse al ejercicio de la democracia real (la que tenemos) en nombre de una democracia ideal (que desearíamos tener), y ese mismo ejercicio es una manera de continuar empujando aquella hacia esta. Suele decirse que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, aunque la verdad es que se resuelven con mejor democracia. Una mejor democracia que depende de la idoneidad de nuestros representantes».

Incluso insta a sufragar aunque sea en blanco. «¿Para qué? Para que su voto en blanco pueda computarse como tal y ser interpretado de la única manera posible: no me gusta el menú, o sea, no me parece idóneo o confiable ninguno de los nombres que aparecen en la cédula, lo cual constituye un mensaje claro para los candidatos que compiten y para los partidos que los presenta.

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