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Panel sobre el Transantiago en el Centro de Políticas Públicas

«Me parece que 30 empresas sería un buen número, pero la autoridad no se va a mojar el potito con ninguna cifra», dijo el ingeniero en Transporte de la UDP Louis de Grange al tocar uno de los objetivos de la próxima licitación del Transantiago (programada para 2018): aumentar el número de operadores y reducir el número de buses de cada uno.

Así fue el debate que esta mañana se realizó en el Centro de Políticas Públicas de la U. del Desarrollo, donde también expusieron el director de la Subcretaría Técnica del Ministerio de Transportes (unidad a cargo de diseñar la licitación), Carlos Melo, y el académico del Centro de Políticas Públicas, Rodrigo Troncoso.

Melo revisó las actuales condiciones del sistema y entre los puntos criticables mencionó el uso de los buses articulados.

«El sistema necesita de buses de alta capacidad. Por eso estamos estudiando alternativas como buses de quince metros o de dos pisos. Lo que sí está claro es mantener los buses de piso bajo, como los que existen actualmente en servicio y no regresar a los buses de piso alto», reveló.

De todos modos, defendió el papel del bus articulado. «Tiene un nicho propio. Es algo a tener en cuenta», dijo.

Sus alcances fueron rebatidos por De Grange —el ingeniero UDP incluso dijo dudar que este gobierno haga una licitación— porque a su juicio en más útil usar buses de piso alto. «En un bus de piso alto caben 44 asientos, en uno de piso bajo como máximo 26 asientos. Una persona que ha estado trabajando 9 o 10 horas y que después tiene que viajar otra hora más a su casa, valora irse sentado. La accesibilidad toca al 1% de la población», dijo.

Más aún, De Grange cuestionó que las marcas que se usan hoy en Santiago sólo permiten una línea de repuestos, que encarecen la mantención. «En los buses articulados, el manual decía que daban dos kilómetros por litro pero la realidad es que dan un kilómetro por litro, eso también es un costo extra», subrayó.

Problemas económicos

Empresa al borde de dejar de operar

El académico de la UDD Rodrigo Troncoso (Ph.D. en Economía de la UC) aprovechó de tocar la situación económica por la que pasan los actuales operadores del Transantiago. «No creo que Subus por ejemplo pueda terminar el año. Tienen pérdidas gigantescas, que se han agudizado en los últimos dos años. Son superiores al 50% de sus activos y entre sus activos figuras sus buses que por su uso valen en realidad como chatarra». A ello, Carlos Melo respondió que cualquier cese de operaciones como este tendría un impacto en la futura licitación.

Para ver nota publicada en La Segunda 03/05/2016