Señor director:
Detrás de cada cifra de cáncer colorrectal hay una persona esperando. Los datos no son solo estadísticas: representan decisiones pendientes. Este cáncer concentra el 29,4% de los retrasos oncológicos GES. Entre marzo y junio de 2026, las prestaciones pendientes disminuyeron un 24%, una señal alentadora.
Sin embargo, aún existen 4.170 en espera y el ritmo de reducción no responde a la urgencia de la enfermedad. El principal cuello de botella está en la puerta de entrada: el 86% de los retrasos ocurre en el diagnóstico. Allí se define el pronóstico y deben concentrarse los esfuerzos.
El Gobierno avanzó en la dirección correcta al iniciar el tamizaje con test no invasivos en 28 comunas con APS Universal. La detección precoz mejora la sobrevida, por lo que el programa debe ampliarse prontamente. También preocupa la desigualdad territorial. La tasa nacional alcanza 31,4 prestaciones retrasadas por cada 100.000 habitantes, pero en Concepción llega a 161,7; en Biobío, a 155,6; y en Magallanes, a 116,8.
El lugar de residencia no puede determinar la oportunidad del diagnóstico. El camino es claro: ampliar el tamizaje, priorizar el diagnóstico, focalizar los recursos y mejorar la trazabilidad. Los datos ya hablaron; ahora corresponde avanzar.
Paula Daza
Directora ejecutiva CIPS-UDD
