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Las Últimas Noticias: Paula Daza se refiere a informe CIPS sobre retrasos en cáncer

Un estudio del Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud de la Universidad del Desarrollo (CIPS-UDD) determinó que, de las 78.595 prestaciones retrasadas correspondientes a las Garantías Explícitas en Salud (GES), el 24% está relacionado con el cáncer: 19.046

De ese porcentaje, el mayor atraso corresponde al cáncer cervicouterino, que pasó de 2.842 en diciembre de 2024 a 5.391 en diciembre de 2025. Pero no fue la única enfermedad que aumentó; también lo hizo el cáncer colorrectal, que incrementó de 3.285 prestaciones GES atrasadas en 2024 a 4.788 el año pasado, mientras que el cáncer gástrico pasó de 949 a 1.262. La lista de espera en cáncer de mama también es abultada, con 3.821 prestaciones en espera, pero bajó 17% en relación al 2024.

«Como son patologías que están cubiertas por el GES, significa que el Estado, por ley, debe garantizar la atención, el financiamiento, la calidad y la oportunidad. Sabemos que son enfermedades en las que el tiempo es oro. Si se atrasa un diagnóstico o el tratamiento, lo más probable es que esa enfermedad progrese y la persona pueda enfermarse más gravemente o fallecer», explica Paula Daza, directora ejecutiva del CIPS-UDD.

¿Cuáles son los mayores retrasos, doctora Daza?

«En cáncer cervicouterino hay 5.391 prestaciones retrasadas. De esa cifra, el 49% corresponde a tamizaje y el 46% a diagnóstico. El tamizaje tiene que ver con los exámenes, mientras que el retraso en el diagnóstico es más grave, porque significa que las mujeres que tienen un examen de Papanicolaou (PAP) o un test de virus del papiloma humano (VPH) alterado no han recibido la confirmación diagnóstica. Si eso no está resuelto, obviamente se atrasa el tratamiento del cáncer».

Los atrasos son desde el inicio, entonces.

«Exactamente. Todas las mujeres de 25 a 64 años tienen acceso a realizarse un PAP cada tres años o el examen del VPH. Sabemos que no más del 50% de las mujeres de ese rango etario se lo realiza. Esto está cubierto por el GES, tanto en la atención primaria o en los Cesfam, como en el sistema privado. Es un derecho y no se está cumpliendo por distintas razones».

¿Por qué la lista de espera es tan grande?

«Puede ser que las mujeres no hayan acudido a hacerse el examen o que no las hayan llamado para agendar o confirmar, por ejemplo, pero eso el Estado debe resolverlo. Esto no tiene que ver con recursos, se trata de gestión. Hay varias formas de resolverlo y de mejorar la cobertura».

¿Algún ejemplo?

«Lo primero es informar a la población y hacer campañas, tal como se hace con las vacunas. El examen debe acercarse a la gente. Existe la autotoma: la mujer se acerca al Cesfam o a la clínica, si es Isapre, se le entrega una tórula y luego devuelve la muestra. Hay que informar que las mujeres que trabajan tienen derecho a medio día libre para realizarse el examen. El cáncer cervicouterino está invisibilizado».

Leer entrevista completa en LUN.