Guerra comercial y crisis de Hong Kong ponen a prueba el liderazgo de Xi Jinping - La Segunda

“China se está transformando en una potencia y las respuestas que está dando condicen con el nuevo rol que tiene en el mundo”, asegura Yun-Tso Lee, de la UDD.

Hace tiempo que China no tenía dos crisis de gran magnitud al mismo tiempo. Las dos se mantienen en desarrollo y ambas tienen un final incierto: La guerra comercial que lleva con los Estados Unidos de Donald Trump y las violentas manifestaciones en Hong Kong, las peores —como reconoció Beijing— desde que la ex colonia británica fue devuelta a la China continental.

Se trata de dos conflictos que ponen y pondrán a prueba el liderazgo de Xi Jinping como nunca antes desde que llegó al poder en 2013.

 “A la guerra comercial se le agregan nuevas tensiones a un verano (hemisferio norte) que ya está lleno de preguntas sobre cómo impulsar la segunda economía más grande del mundo, que el mes pasado registró el crecimiento trimestral más débil desde, al menos, 1992. Y el liderazgo de Xi Jinping también ha mostrado una nueva urgencia de sofocar casi a diario protestas en Hong Kong, donde la ansiedad ha aumentado sobre la escalada de violencia y la posibilidad de intervención directa de Beijing”, según publicó la agencia Bloomberg.

“La dirección política de las contra medidas difíciles se está volviendo cada vez más clara: en Hong Kong y el comercio, las discusiones que hay al interior del gobierno chino probablemente mantendrán una postura de línea dura”, dijo Suisheng Zhao, del Centro para la Cooperación China-EE.UU. de la Universidad de Denver. “China se esforzará por lo mejor, pero es cada vez menos probable que ceda ante los Estados Unidos, especialmente bajo una presión tan extrema. Xi Jinping no es un hombre de compromiso fácil”, agrega.

“A Xi Jinping le ha tocado un periodo bastante complejo en comparación con los últimos presidentes de China”, asegura el director del Centro de Estudios Internacionales de la UDD, Yun-Tso Lee. “Pero esto es parte del juego de que China se está transformando en una potencia internacional y las respuestas que está dando se condicen con el nuevo rol que tiene en el mundo”, asegura.

¿Cómo reaccionara Xi?

Para el analista Willy Wo-Lap Lam, de la Jamestown Foundation, una ONG basada en Washington, las manifestaciones en Hong Kong podrían detenerse si Beijing autorizara a la jefa de gobierno de la isla, Carrie Lam, a hacer concesiones que piden los manifestantes o si envía a su Ejército o su policía. Sin embargo, asegura que ambas opciones “son riesgosas para la reputación de Xi Jinping, quien sería señalado por débil o por muy duro”, asegura. Además, el presidente chino no quisiera “que la crisis eclipse las celebraciones del 70 aniversario de la fundación del régimen” en octubre próximo.

“¿Qué puede pasar en Hong Kong?” se pregunta el académico de la UDD.

¿Que se genere una imagen mala de China? Pero recordemos este es un tema interno que tiene que ver con la integridad territorial del país. La gente del mundo está mirando, pero esto tiene que ver con algo que es sagrado para los chinos, que es la unificación del país. Durante la historia China siempre se ha recordado a los emperadores chinos que han unificado al país y relegado al olvido a aquellos que durante su gestión China se ha dividido”, agrega Yun-Tso Lee.

“Por lo tanto ni Xi Jinping ni el gobierno chino quieren ser recordados en la historia que bajo su administración Hong Kong deje ser parte de China”, agrega el experto.

Para Yun-Tso Lee, Xi no es el “Mao del siglo XXI” como lo han llamado algunos medios internacionales, sino que se trata de presidentes que les han tocado periodos históricos distintos.

“Mao en el año 1949 terminó con casi 2.000 años de dinastías y en el caso de Xi, que China es una potencia mundial. Y ser una potencia mundial tiene muchas tareas y preocupaciones. Y la guerra comercial con Estados Unidos sin duda es la más importante por todas las consecuencias que tiene para China y para el mundo. Pero hasta el momento ha tomado decisiones bastante responsables. Y a diferencia de lo que pasa en EE.UU., en China no es Xi el que toma solo una decisión sino que atrás existe un cuerpo colegiado de técnicos que lo asesora. No como en EE.UU. que el Presidente Trump hace y deshace. Es él el que toma la decisión de aplicar los aranceles sin consultarle a nadie. Xi está tomando decisiones mucho más racionales. Si ves, todas las medidas de respuesta chinas no son tomadas en caliente. Siempre reacciona un par de días después. Esto demuestra cierto liderazgo de Xi. La racionalidad es parte del liderazgo que Xi está ejerciendo. ”.

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