Encuentro Xi-Ma: Tan histórico como coyuntural

Las razones de este encuentro no dicen relación únicamente con la inevitabilidad del progreso en las relaciones entre Taiwán y China, sino que están también enmarcadas en un escenario electoral taiwanés que se percibe como desastroso para el KMT, y beneficioso para las fuerzas independentistas del DPP. Ya en el año 1999, China intentó interferir en las elecciones de Taiwán mediante la estrategia del miedo: No funcionó y el DPP logró la presidencia.

Encuentro Xi-Ma

Mucho se ha hablado sobre la importancia de la reunión oficial ejecutada en Singapur entre el Presidente de la República Popular China, Xi Jinping, y el Presidente de la República de China en Taiwán, Ma Ying-Jeou. Histórico es el apelativo que más se ha utilizado para describir a este encuentro que ha reunido a los líderes de países que nunca firmaron un acuerdo de paz después de la Guerra Civil que dividió a China entre los años 1945 y 1949. Pero más allá del prisma histórico con el que se puede mirar este encuentro, es importante preguntarse por las razones que llevaron a ejecutar esta reunión y el momento elegido para realizarla.

Desde que asumió Ma como presidente de Taiwán, representando al Kuomintang (KMT) en el año 2008, el acercamiento entre Taiwán y China ha sido notable; si bien durante el gobierno anterior del Partido Minjintang (DPP) se habían logrado pequeños acuerdos entre Taiwán y China, estos no son comparables a los logrados por el gobierno de Ma. Entre estos se ha firmado un acuerdo parcial de acceso preferencial de mercado (ECFA), acuerdos de protección de inversiones, una fuerte liberalización turística, además de otros acuerdos de carácter técnico (28 en total) que han incrementado el intercambio de bienes, servicios y personas entre ambos lados del Estrecho de Taiwán. A día de hoy, aproximadamente el 40% de las exportaciones taiwaneses tienen como destino el mercado Chino, la industria turística vive también de los turistas que vienen del continente, y el nombramiento de Taiwán como plaza de convertibilidad  del Renminbi ha acercado las redes financieras de ambos lados, generando una interdependencia mutua cuyo retroceso es inviable.

Si ponemos todos los datos de acercamiento en un marco crono gráfico, y hacemos una proyección lineal de la dirección en la que se mueven las relaciones entre Taiwán y China, no es en absoluto sorpresivo que se haya realizado una reunión de líderes, dado que ambas partes han podido avanzar en temas técnicos y políticos al amparo del Consenso de 1992 (sólo hay una China, pero con dos interpretaciones distintas).

Ahora bien, las razones de este encuentro no dicen relación únicamente con la inevitabilidad del progreso en las relaciones entre Taiwán y China, sino que están también enmarcadas en un escenario electoral taiwanés que se percibe como desastroso para el KMT, y beneficioso para las fuerzas independentistas del DPP. Ya en el año 1999, China intentó interferir en las elecciones de Taiwán mediante la estrategia del miedo: No funcionó y el DPP logró la presidencia. Algo similar ocurrió en las elecciones presidenciales del año 2004, con el mismo resultado. Desde entonces, China había decidido no intervenir en los procesos electorales de Taiwán…hasta ahora.

El KMT está sumido en una crisis de legitimidad importante, y el presidente Ma ha contado con magras cifras de apoyo popular que no llegan a los dos dígitos durante el último año y medio de mandato. Además, la candidata presidencial de su partido fue eliminada de los comicios por el propio KMT, al tener una pésima intención de voto, arrastrando consigo las opciones de los candidatos a parlamentarios del KMT. En su reemplazo asumió la carrera presidencial el candidato mejor posicionado del partido, Eric Chu, cuya intención de voto aun no logra superar el 29%, por un 49% de la candidata del DPP, Tsai Ing-Wen.

Es en este escenario electoral sumamente desfavorable para los intereses del oficialismo -donde el KMT se apresta a perder tanto el poder ejecutivo como el legislativo-, es donde se da el encuentro en Xi y Ma, sin hacer ninguna referencia directa a las elecciones de Taiwán, pero marcando un claro cambio en el proceso electoral local.

En primer lugar, la cobertura de prensa durante la última semana se ha visto completamente abocada al encuentro Xi-Ma, forzando la discusión de status quo de Taiwán y su posición internacional. Este es un tema en el que el KMT se siente mucho más cómodo que el DPP en función de los resultados logrados durante los últimos 8 años, tanto en su relación con china como en su inserción en el resto del mundo. Forzar la discusión hacia temas internacionales, y temas relativos a las relaciones a través del Estrecho, da al KMT la posibilidad de debatir con medallas a su haber, poniendo al DPP en una posición más débil. El DPP se ha concentrado en su agenda doméstica, donde el KMT está sumamente cuestionado por el electorado; pero el cambio de foco puede abrir una puerta importante para un avance en las encuestas a favor de Eric Chu.

En segundo lugar, la reunión puede ser considerada como una maniobra del gobierno de China para imponer un precedente sobre los términos bajo los cuales Taiwán puede relacionarse con China durante el potencial gobierno del DPP. Esta no va a ser una relación de iguales, como espera Tsai, sino que una relación basada en el consenso de 1992, que indica que tanto China como Taiwán son parte de una sola China. Es también una forma de demostrar al electorado de Taiwán que bajo la fórmula del Consenso se pueden lograr resultados importantes para ambas partes. Considerando el alto nivel de dependencia que Taiwán tiene de China, las posibilidades de acción de Tsai en sus relaciones con China quedan delimitadas por este importantísimo precedente. Si se mira a largo plazo, la reunión entre Ma y Xi puede servir como imagen viva del progreso que el KMT logró en sus relaciones con China, y que el DPP probablemente no logrará, salvo que cambie su postura con respecto al Consenso de 1992.

Una tercera interpretación, bastante menos factible, es el hecho de que Ma haya buscado este encuentro para imponer su nombre en los libros de historia como el presidente que logró romper el hielo en las relaciones entre “hermanos”. Xi dijo en su encuentro con Ma, que “la sangre es más espesa que el agua” haciendo una clara referencia a la unidad cultural que engloba a la Gran China, la cual no debe ser separada. Podría considerarse este hecho como un intento por parte del presidente Ma de asociar su nombre al inicio de un proceso de reunificación, que es fundamental para la compresión de la historia de China.

En definitiva, el encuentre entre Xi y Ma no apunta únicamente a lo histórico de esta reunión, sino que también a lo coyuntural con respecto al proceso electoral en Taiwán, y al (muy probable) futuro gobierno del DPP en la isla. Con la existencia de una relación tan evidentemente asimétrica entre ambas partes, esta maniobra por parte de China y del KMT marcará el complejo devenir entre estos vecinos que iniciaron una guerra en el año 1945, pero que aún no han logrado firmar la paz. Si gana el DPP las elecciones presidenciales, Tsai no tendrá una tarea sencilla a la hora de lidiar con la tan importante China.

Fernando Schmidt

Investigador del Centro de Estudios de Relaciones Internacionales (CERI)
Facultad de Gobierno, Universidad del Desarrollo
Magíster en Estudios de Asia Oriental,
Universidad de Salamanca, España.
fernandosch@hotmail.com