La segunda vuelta presidencial: ¿qué se juega Chile? - Diario Financiero

En la recta final de la segunda vuelta presidencial entre el candidato del oficialismo, senador Alejandro Guillier, y la carta de Chile Vamos, el expresidente Sebastián Piñera, dos analistas políticos -Eugenio Guzmán y Carlos Correa- analizan si en los comicios del próximo domingo el país se juega una definición tan trascendental, como hace casi 30 años y cómo han intentado instalar desde ambos sectores en disputa. Una definición que, además, se da en medio de una fuerte ofensiva en contra del gobierno, por lo que se acusa como intervencionismo de La Moneda en la contienda. Desde Palacio se definen y junto con admitir que no da lo mismo quien gobierna, aseguran que la Presidenta Michelle Bachelet y su administración tienen todo el derecho a defender su obra y legado. Todo en medio de la aparición de una tercera fuerza política, como es el Frente Amplio cuyo rol parece ser clave para inclinar la balanza y zanjar el camino que adoptará el país por los próximos cuatro años.

DECANO DE LA UDD, EUGENIO GUZMÁN: ‘La campaña se transformó en ‘todos contra Piñera’ y no se habló más de propuestas’

Analista advierte que el gobierno está jugando sus cartas ante la posibilidad que nuevamente Bachelet tenga que entregarle la banda a un candidato que no es de su sector.

– ¿Qué se juega Chile en esta segunda vuelta, se ha dicho que es la definición más importante desde el retorno a la democracia?

– En honor a la verdad, hay que decir que siempre tratamos de darle un carácter trascendente a las decisiones políticas que tenemos más inmediatas y esta no es una excepción, entonces hay mucho de eso en el imaginario político porque es una forma, también, de entusiasmar a los electores. Sin perjuicio de eso, creo que el tipo de discusión de la agenda de hoy en día no lo habíamos visto en años.

– ¿A qué se refiere?

– Por un lado tenemos un candidato, en este caso Guillier, que ha sido volátil en términos de sus propuestas y, al menos, en sus dichos y lenguaje ha sido bastante más radical por lo que ha tenido que salir gente de su comando a morigerar esto de meter la mano a los bolsillos, el tema de las AFP y del CAE, etc. Para algunos esto puede ser bastante más fatalista, pero eso es empezar a jugar con el futuro y ahí no tengo bola de cristal, uno tiene que ver lo que se dice y lo que se dice no parece del todo moderado.

– Por el lado de Chile Vamos hemos visto un candidato que, entre otras cosas, ha hecho algunos giros en lo que respecta a su propuesta programática como en el caso de la gratuidad…

– Piñera ha tratado de contener las dudas que en la estrategia de ‘todos contra Piñera’ se han deslizado en contra de él. Contrarrestando eso la estrategia de Piñera ha sido: ‘sabe qué más, yo en este caso en particular estoy dispuesto a abrirme a una agenda de gratuidad’. Además, no se habla de gratuidad de la educación superior, sino que la contiene en Centros de Formación Técnica, que es bastante menos costosa que el proyecto de la gratuidad total.

– ¿Lo de Piñera entonces es una táctica electoral?

– Hay un giro, no una voltereta en el sentido completo porque nunca ha dicho que va a eliminar la gratuidad, sino que es una manera de contener esa crítica, es mitigar ese efecto que no sé si ha sido devastador, pero al final la campaña se transformó en ‘todos contra Piñera’ y hoy no se habló más de propuestas, sino que de: Si usted vota por Piñera todo se va para atrás.

– ¿Y el rol que ha jugado el gobierno da cuenta de la importancia de la definición?

– Sin lugar a dudas, más allá de los cálculos que uno pueda tener de lo trascendental que pueda ser la elección. El gobierno si bien en la primera etapa tuvo un rol menos activo, puesto que no era tan claro que pudiera ayudar para que de esa manera aumentara la popularidad, hoy se entró a una etapa en que el gobierno, más allá de si entrega popularidad -que de alguna manera Bachelet ha recuperado- tiene que jugar todas sus cartas por la posibilidad que nuevamente Bachelet tenga que entregar la banda presidencial a un candidato que no es de su sector. Eso es coherente con la idea del legado, porque qué legado va a quedar si efectivamente la Presidenta tiene que entregarle la banda presidencial a un candidato que no es de sus filas.

– ¿Entonces para el gobierno esta elección es un plebiscito?

– Creo que el gobierno lo está mirando muy así, porque su involucramiento ha sido total. Ellos están jugando a las expectativas de que no se pierdan votos y dar la máxima visibilidad posible a Guillier, tanto en los medios como en terreno. La pregunta es si ello implica gasto gubernamental, que probablemente no se hubiera hecho en otras circunstancias, porque inauguraciones como las que se han hecho ahora no se hicieron en los últimos tres años. Es obviamente claro que es una estrategia, vamos a ver si inauguran cosas que van a funcionar inmediatamente o si es simplemente poner la primera piedra.

– ¿Y todos estos factores explican el ánimo crispado que se ha visto en la campaña?

– Todas las elecciones, cuando son competitivas los ánimos se crispan. Aquí hay dos ingredientes: el tema del legado de Bachelet, pero también creo que hay la pretensión de que encrispando la elección eso pueda atraer al electorado del Frente Amplio y por lo tanto lograr un triunfo.

CARLOS CORREA, EXSECOM DEL GOBIERNO DE BACHELET:

‘Lo que tiene que evaluar el país es si las reformas son necesarias o no’. El analista político cree que este domingo también estará en discusión qué coalición da más y mejor crecimiento.

– ¿Qué se juega el país en esta elección en relación con otras anteriores?

– Hay cosas que se juegan y cosas que no. Las palabras de los partidarios de cada candidato han polarizado la elección mucho más allá de lo que realmente se juega. Si uno escucha pareciera que está en juego el fascismo más retrógrado o un proyecto bolivariano y no es así.

– ¿Qué es lo que sí se juega?

– Lo que se juega es una agenda de revisión de las reformas que se han hecho en estos cuatro años, versus una agenda de continuidad.

– ¿Por qué es tan relevante esa definición?

– Lo que tiene que evaluar el país es si las reformas que impulsó la Presidenta son necesarias o no, despejando todos los fanatismos que han surgido en el último tiempo.

– ¿Y en materia macroeconómica?

– También esta en discusión qué coalición está en condiciones de sostener más y mejor crecimiento. La tesis de Piñera es que la suya está mejor preparada. Entonces, se juega la agenda de reformas y la agenda de crecimiento.

– ¿Es probable que alguno de los dos candidatos genere crecimiento per se?

– Per se no hay ninguna ventaja a favor de ninguno.

– ¿De Piñera no? Algunos creen que él lo haría mejor.

– No, porque la agenda de reformas no genera daño al crecimiento en el largo plazo, pero sí el comando de Piñera ha sido más exitoso en instalar que la derecha está más asociada al crecimiento económico que la centroizquierda.

– ¿Y Guillier?

– El comando de Guillier sólo en el último tiempo ha ido corrigiendo y aparecen sus economistas comprometidos con la palabra crecimiento, tuvo un largo período en que no estaba en sus discursos. Esta semana he leído a Rosales y Escobar y noto que se dan cuenta que no pueden dejar el tema del crecimiento y la estabilidad económica fuera de sus discursos. Han tomado conciencia de que ese es un punto que podría favorecer a Piñera.

– Este fin de semana dieron su respaldo a la candidatura de Guillier, Carolina Goic, explícitamente, y el economista DC Roberto Zahler, ¿qué efecto pueden generar estos apoyos?

– Sobre todo –cuando son varios hechos hay que suponer que es una estrategia- con la incorporación de Zahler y las declaraciones de Rosales y Escobar, yo interpreto que esa es la corrección que hace el comando de Guillier. Prefirieron ponerse colorados con el Frente Amplio e incorporar la variable crecimiento.

– ¿Eso qué tanto puede influir en la votación?

– Sin duda que influye, porque la discusión sobre crecimiento es clave en las decisiones que toman los electores. Y en ese punto el comando de Piñera ha sido exitoso. Creo que dar vuelta ese punto puede ser algo beneficioso para Guillier.

– ¿Se le ha hecho más complejo el escenario a Guillier teniendo que incorporar al mundo DC más conservador que representaba Carolina Goic y al Frente Amplio a la vez?

– Sí. Los primeros días de la segunda vuelta se dieron muchas señales desde el comando de Guillier hacia el Frente Amplio. Esta estrategia creo que ya quedó superada y el candidato parece más concentrado en capturar a los votantes. Hay que recordar que la variable crecimiento económico es considerada por los electores a la hora de votar. Por eso, más allá de los votos de la DC, Guillier debe dejar claro su compromiso con el crecimiento económico, con la estabilidad macroeconómica y las señales que ha dado en los últimos días van en esa dirección.

– Entonces, ¿eso podría incidir mucho el domingo?

– Sin duda que influye en una elección que va a estar muy reñida.

– ¿Cómo ve a Piñera?

– Piñera ha tratado de hacer algo parecido con el tema de las reformas. El giro de Piñera con respecto a la gratuidad es prueba de que también él lee que las reformas son más populares de lo que su sector admite.

– ¿Es real que con su respaldo al Frente Amplio, la ciudadanía dice que sí está de acuerdo con las reformas?

– La tesis de que la ciudadanía no está de acuerdo con las reformas es un invento. Las reformas siempre fueron populares; las personas quieren reformas profundas en materia de educación, oportunidades, que disminuyan los abusos; pero quiere que sean implementadas de manera responsable y eficiente. Que no signifiquen un descalabro económico y que funcionen. Ese equilibrio es el que la gente va a buscar en la elección.

– Y el hecho de que las listas de espera en la práctica no hayan disminuido en el gobierno de Piñera y que sólo se hizo un arreglo administrativo, ¿lo puede afectar el domingo?

– Ese es un punto débil para Piñera que no ha aclarado suficientemente, porque esto lo dijo el contralor a quien nadie puede acusar de ser partidario de un sector u otro y no está en la contingencia política. Sacar gente de las listas de espera para mostrar que efectivamente han bajado, considerando que los partidarios de Piñera sacaron partido de eso todo este tiempo en campaña, genera una duda sobre la fiabilidad de su manera de gobernar que tiene que ser aclarada antes de la elección.

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