Yun Tso Lee: “A los chinos les gusta el sistema de capitalización individual chileno” - La Segunda

Conocido como “el chino que sabe más de China en Chile”, aquí da algunos consejos y sugerencias a los inversionistas locales.

Su presentación en pocas palabras sería un trabalenguas: el chino-chileno que más sabe de China en Chile.

Yun-Tso Lee es director del Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de la Universidad del Desarrollo, pero su especialidad, como su nombre lo acusa, es precisamente la política y economía del país más poblado del mundo.

Habla español-chileno, salpicado de un acento particular. “Llegué desde Taiwán a los 10 años —en 1982— sin saber nada de español, estudié en el Liceo Metropolitano y luego en la Escuela N° 10, en Estación Central. Mi padre se instaló con una pequeña importadora de bolsos y mochilas y después empezó a importar las telas para producirlas”.

Pensando en el futuro de su hijo, más que un consejo, Yun recibió una instrucción paterna: “la educación es lo más importante, así que debes entrar al Instituto Nacional”. Con sólo 30 meses en Chile, tenía un promedio de notas superior a 6,0 en la escuela, lo que le ayudó a entrar al primer liceo del país. “Allí fui del montón, de 5,5 no más”.

Pese a que su interés original era Ciencias Políticas, en 1991 no halló opciones, así que entró a Historia a la UCV e inmediatamente después sacó un máster en Relaciones Internacionales en la U.de Chile. Después, vino otro máster en Holanda y por fin, un doctorado en Ciencias Políticas en la Complutense de Madrid, España.

Aunque nació en Taiwán hace 45 años, se siente de la China continental. Es que su padre era de Shanghai y llegó a la isla escapando de Mao. “Mi abuelo tenía un restaurante francés en el barrio más próspero de Shanghai, y cuando llegan los comunistas todos los que tenían contacto con occidentales se tuvieron que ir, porque si no, les cortaban la cabeza”, cuenta entre risas. Y así, con esa historia familiar, igual se define: “Soy de los chinos que en Taiwán nos sentimos parte de China”.

—¿Cercano a la China comunista?

—Es que hay que ser pragmático. En los últimos 10 años, hay mucho cambio. Hace 10 años, muy poca gente comía carne, porque era muy cara y escasa; hoy hay abundancia de carne. La imagen de China era de muchas bicicletas y puestos en las calles; hoy están llenas de Audi, Mercedes, BMW y muy poca gente conoce eso.

—Pero en Taiwán hay más libertad que en China continental.

—En China hay libertades, así lo consagra la Constitución. Por ejemplo, si quieres protestar, puedes pedir autorización igual que en Chile. Pero la gran diferencia con Chile es que una vez que te autorizan, tú eres responsable ante cualquier evento.

—¿Eres comunista? Porque llama la atención que trabajes en la UDD.

—Soy un infiltrado (risas). Yo soy un librepensador, tengo amigos en la izquierda y en la derecha. Soy un pragmático, tal como el gobierno chino, que es comunista, pero su economía es abierta.

—¿Qué rescatas del sistema chino?

—Que privilegia la responsabilidad y el orden, mientras que Occidente privilegia la libertad. En China, puedes decir algo en redes sociales, pero si no es verdad, te condenan a cinco años. En Chile en las protestas se queman micros y nadie asume la responsabilidad. Los chinos piensan en forma mucho más colectiva que individual, fíjate en la forma de comer la comida china: todo se comparte.

AFP podrían cruzar el Pacífico

—Ahora, hablando de actualidad china. El martes terminó el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista chino y hubo buenas noticias, justamente en aras del libre mercado.

—Exactamente, hay buenas noticias de China, porque va a seguir con su apertura económica y también ha dicho que la economía del mundo tiene una dirección que ya no se puede retornar y que es la apertura a la economía de mercado. Al contrario de EE.UU. que se cierra, China está abriendo sectores económicos como servicios, que es de los más sensibles.

—¿Servicios financieros, por ejemplo? Usted dijo a La Tercera que las AFP chilenas podrían encontrar un nicho de negocios en China. ¿Cómo, si el sistema previsional es estatal?

—Exactamente. Una de las cosas que más necesita la economía china es servicios financieros. Hasta hace 10 años, toda la gente trabajaba en el Estado, que entregaba beneficios como vivienda, salud y seguridad social. Pero desde que aparece el sector privado, mucha gente queda en el aire. Entonces, China empezó hace 10 años a buscar el mejor sistema de pensiones para ellos. Nosotros como universidad les propusimos el sistema chileno, les ha parecido muy bien y han venido muchas delegaciones del gobierno chino a verlo.

—¿Quiénes han venido exactamente y qué les ha llamado la atención?

—Les ha gustado el sistema de capitalización individual y que quienes administran los fondos sean los privados y no el Estado. Vinieron del Ministerio de Economía hace 10 años atrás, y en 2010 vino gente del Consejo de Estado, que tiene más poder que los mismos ministros. Es una señal muy potente de que les gusta el sistema.

—¿Han recibido nuevas señales?—

En estos últimos dos años, hemos vuelto a tomar contacto.

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