Sánchez vs. Guillier, ¿duelo de fondo? - La Segunda

Alejandro Guillier mira con nostalgia esos meses de diciembre y enero pasados, cuando las encuestas lo ungían como el mejor candidato de la Nueva Mayoría y el único verdaderamente competitivo, incluso alcanzando brevemente un empate técnico, con el ex Presidente Sebastián Piñera. Pero de eso poco y nada queda.

El escenario actual es que no ha logrado ser el candidato único del Gobierno y la porfía de la DC de llegar a primera vuelta, aunque su candidata no marque hoy más de 3 o 4 puntos de apoyo, es una decisión que le hace daño a Guillier en al menos dos dimensiones.

La primera es que reduce su candidatura y su convocatoria: no es el candidato de la Nueva Mayoría, sino solo del ala más de izquierda del bloque. La segunda, es que lo muestra poco hábil en el terreno de las señales a los partidos, ya que no logra entenderse con ellos y, peor aún, no han definido los roles y confianzas necesarios para poder trabajar exitosamente. Aún los partidos no saben con quién o a qué atenerse.

La irrupción de Beatriz Sánchez, en tanto, ha venido a capitalizar el vacío y ausencia de Guillier en el período de primarias. Ya es un hecho que la candidata del Frente Amplio está en una apretada disputa con el senador por quien pasará a segunda vuelta. La encuesta de la UDD muestra que la diferencia entre ambos hoy es de apenas dos o tres puntos en primera vuelta.

¿Que explica esta situación?, más allá de los errores propios de Guillier, pareciera que un sector muy importante de los electores de izquierda al interior de la Nueva Mayoría no ve diferencias sustantivas entre uno y otro candidato, es más, se ha instalado incluso en alguno líderes del oficialismo la idea de que no importa tanto quien pase a segunda vuelta mientras exista unidad para frenar el triunfo de la derecha.

Esta disyuntiva entre Guillier y Sánchez va a llevar a que el discurso amable con que el senador recibió inicialmente a su colega periodista cambie a un duelo de supervivencia.

El senador vive sus semanas más difíciles. A estas alturas, su gran ventaja para competir contra el candidato de la oposición se ha ido desvaneciendo, dejando la sensación en muchos de que quizás era el mejor candidato, pero simplemente para otra elección, una que ya se ve demasiado lejana.

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