La Haya, ¿hasta cuándo? por Jorge Sanz

Nuevamente nos enfrentamos a un fallo adverso. Aunque todos digan que no perdimos, Bolivia sólo aspiraba a validar su reclamo y la Corte Internacional de Justicia lo ha hecho. Nuestra línea argumental terminó. Nuevamente la inamovilidad de la “razón jurídica” nos ha hecho perder.

Nuevamente David le ganó a Goliat.

Lo grave de esta situación es que no nos separamos del esquema, históricamente hemos enfrentado este tipo de problemas de la misma forma e históricamente hemos perdido. Cuando comprendamos que el ejercicio boliviano es emocional y no jurídico, quizás tengamos un resultado distinto.

Cuando entendamos que emocionalmente el desvalido tiene más apoyo que el victimario soberbio, vamos a avanzar frente a un tribunal que no es de justicia en términos de derecho, es de justicia en términos nominativos e inapelables.

El Estado de Chile debe hacer valer su dignidad y, junto con ir al juicio, comunicar su retiro del Pacto de Bogotá. No olvidemos que Perú dejó pendiente una reserva en el triángulo terrestre y nosotros no hemos hecho nada en ese sentido y la “razón jurídica” nos hará perder en el mismo tribunal.

Junto con esa dignidad, todo el equipo, incluido el Canciller, además de entregar el fallo a la Presidente deberían entregar su renuncia.

Carta publicada en La Estrella de Iquique 29/09/2015

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